Punto capital
Con apoyo del CONICET construyeron veredas comunitarias en Puente de Fierro
El proyecto se desarrolló en el sudoeste de la ciudad con participación de vecinos y permitió mejorar la accesibilidad, capacitar en construcción y reducir costos con una técnica innovadora.
En el barrio Puente de Fierro, uno de los sectores más poblados del sudoeste de La Plata, se concretó una iniciativa que combinó ciencia, trabajo comunitario y políticas públicas para mejorar la infraestructura urbana. Con participación del CONICET y la Universidad Nacional de La Plata (UNLP), se avanzó en la construcción de veredas comunitarias mediante un sistema que optimiza recursos y aumenta la durabilidad.
La intervención permitió ejecutar siete cuadras de veredas, dos plataformas para paradas de colectivo y un puente peatonal, en una zona donde históricamente se registran dificultades de acceso y movilidad.
Articulación entre ciencia y comunidad
El proyecto fue impulsado por equipos del Instituto de Investigaciones en Humanidades y Ciencias Sociales (IdIHCS, CONICET-UNLP) junto al Laboratorio de Entrenamiento Multidisciplinario para la Investigación Tecnológica (LEMIT), en el marco de un trabajo sostenido en el territorio desde la inundación de 2013.
La iniciativa se apoyó en herramientas como la Agenda Científica Participativa y la Mesa de Trabajo Permanente, espacios que reúnen a investigadores, vecinos, actores sociales y organismos públicos para definir prioridades y llevar adelante acciones concretas.
Este enfoque permitió diseñar soluciones a partir de las necesidades del barrio, integrando el conocimiento técnico con la experiencia cotidiana de quienes habitan la zona.
Tecnología para reducir costos y mejorar resultados
Uno de los ejes centrales fue la utilización de Hormigón Reforzado con Macrofibras Sintéticas, una técnica que reemplaza las tradicionales mallas de acero por fibras plásticas.
Este sistema permite disminuir costos de materiales y logística, además de reducir el espesor necesario del hormigón. De esta manera, se optimiza el uso de recursos y se incrementa la superficie construida.
A su vez, el material presenta mayor resistencia a la corrosión y requiere menos preparación del suelo, lo que facilita su implementación en contextos urbanos complejos.
Impacto social y capacitación
Además de mejorar la circulación peatonal, especialmente en días de lluvia, el proyecto tuvo un componente formativo. Vecinos y vecinas participaron activamente en las obras y adquirieron conocimientos vinculados a la construcción, generando herramientas para futuras oportunidades laborales.
Desde el equipo de trabajo remarcaron que la iniciativa no solo apunta a resolver una necesidad concreta, sino también a fortalecer la integración urbana y el desarrollo comunitario.
La experiencia, que contó con financiamiento del Fondo de Innovación Tecnológica de Buenos Aires (FITBA), es considerada un modelo replicable en otros barrios populares, tanto a nivel local como en distintas regiones.