Sociedad
Crecen las quejas de la industria por falta de un plan de desarrollo
El clima entre el Gobierno nacional y el sector industrial se tensa cada vez más.
Dirigentes fabriles de distintos rubros insisten en que falta una política de desarrollo específica para la industria manufacturera, mientras que la Casa Rosada responde que el camino es el ordenamiento macroeconómico, acompañado por reformas laboral e impositiva, sin anunciar por ahora un plan sectorial concreto.
En ese marco se encuadran los reclamos de grandes grupos, cámaras nacionales y pymes industriales de todo el país, incluidas las que tienen fuerte presencia en la provincia de Buenos Aires y el Gran La Plata.
Malestar empresario y señales frías desde el Gobierno
La relación quedó expuesta en la última Conferencia Anual de la Unión Industrial Argentina (UIA), a la que el presidente Javier Milei decidió no asistir. En lugar de ir al encuentro de la “mesa fabril”, viajó a Corrientes para participar de un evento regional.
Quien sí estuvo fue el ministro de Economía, Luis Caputo, que dio el discurso de apertura. Sin embargo, en 40 minutos de exposición no mencionó ni una sola vez las palabras “industria” o “producción”, un detalle que generó incomodidad en el auditorio. En las últimas horas, además, el ministro rechazó una reunión con industriales pymes, lo que reforzó la sensación de distancia.
El clima se venía calentando desde las declaraciones del presidente de Techint, Paolo Rocca, que reclamó al Gobierno un plan claro de industrialización. A ese planteo se sumó el titular de la UIA, Martín Rappallini, quien apuntó directamente a Caputo: “Me gustaría que hable más de industrialización”.
Caída en la actividad y alerta por empleo
Los reclamos no surgen en el vacío: los números de la industria preocupan.
El último informe de la Asociación de Industriales Metalúrgicos de la República Argentina (ADIMRA) mostró que en octubre la actividad cayó 4,6% interanual.
El dato es más serio si se considera que 2024 ya fue un año de piso productivo, luego del fuerte freno económico que provocaron las medidas de ajuste de diciembre de 2023. Según la entidad, el nivel actual de producción metalúrgica está 17,7% por debajo de los máximos de mediados de 2023.
El presidente de ADIMRA, Elio Del Re, lo sintetizó con dureza:
“Necesitamos una política industrial seria, como la que están impulsando numerosos países. Detrás de cada producto que fabricamos hay empleo, consumo local y desarrollo en nuestras comunidades. Si la producción nacional queda fuera de la agenda, todo eso se debilita”.
La fragilidad ya se traduce en trabajo: el empleo en las empresas metalúrgicas cayó 2,9% interanual.
Metalurgia en rojo en casi todo el país
La metalurgia, sector clave del entramado industrial, acumula varios meses en baja:
- En Córdoba, la actividad metalúrgica se contrajo 3,7% en octubre, y suma cuatro caídas mensuales consecutivas:
- –2,4% en julio
- –4,5% en agosto
- –6,2% en septiembre
- Otras provincias con fuerte presencia metalúrgica también mostraron retracción en octubre:
- Buenos Aires: –7,7%
- Mendoza: –4,4%
- Santa Fe: –2,2%
- Sólo Entre Ríos registró un leve avance de 0,5%.
Estos datos golpean de lleno a polos industriales del Gran Buenos Aires y del interior bonaerense, donde se concentra buena parte de los proveedores de insumos y maquinaria para el resto de la economía.
Pymes en alerta y sin canal de diálogo
En este contexto, la tensión se trasladó también al mundo pyme. El ministro Caputo rechazó reunirse con el presidente de Industriales Pymes Argentinos (IPA), Daniel Rossato.
Rossato advirtió por la falta de diálogo con las pymes industriales y denunció que:
“Se tomaron decisiones a puertas cerradas o con representantes que no incluyen a las pequeñas y medianas fábricas del país”.
En paralelo, el INDEC informó que en septiembre la actividad industrial general cayó 0,7% interanual, encadenando tres meses seguidos en baja. En el acumulado de nueve meses, la industria crece 3,8% contra el mismo período del año pasado, aunque sobre un piso muy bajo de producción, por lo que la mejora luce frágil y desigual.
Qué pide la industria y qué responde el Gobierno
El reclamo central de los industriales combina dos ejes:
- Reforma laboral profunda, con foco en:
- Reducción de costos indemnizatorios.
- Mayor previsibilidad para contratar y despedir.
- Reforma impositiva que alivie la carga sobre el sector productivo, especialmente:
- Retenciones.
- Ganancias empresariales.
- IVA.
- Impuesto al cheque.
Hasta ahora, lo que dejó trascender el Gobierno queda lejos de esas expectativas. Caputo ya adelantó que no habrá cambios en retenciones, Ganancias de empresas, IVA ni impuesto al cheque en el corto plazo. El foco inicial estará puesto en una reforma laboral acotada, que los propios empresarios califican como “light”.
El plan oficial insiste en el esquema del Fondo de Cese como herramienta para atenuar el impacto de las indemnizaciones. La idea es bajar 3 puntos los aportes patronales para financiar ese fondo y que el empleador lo use al momento de despedir a un trabajador.
Del otro lado, las cámaras recuerdan que además de flexibilizar normas laborales o tocar impuestos, hace falta reactivar la demanda y el nivel de actividad, porque sin mercado interno el alivio normativo no alcanza.
La visión oficial: orden macro y crédito como motores de la recuperación
Desde el Gobierno, la respuesta es clara: primero orden macroeconómico, después derrame al aparato productivo.
El presidente del Banco Central, Santiago Bausili, señaló que la actividad empezaría a recuperarse “desde este mes” y puso el foco en el crédito:
“En el último año y medio el crédito al sector privado se duplicó en términos reales y podría volver a hacerlo antes de alcanzar los niveles históricos. Esperamos que el ciclo de expansión, que se frenó en la previa de las elecciones, se retome y se acelere a partir de este mes”.
Para la Casa Rosada, el camino es estabilizar precios, recomponer el crédito y avanzar gradualmente con reformas.
Para la industria, en cambio, la sensación es que el tiempo se acorta y que sin una política de desarrollo explícita —con horizonte, sectores estratégicos y reglas de juego claras— la capacidad productiva, el empleo y las inversiones podrían seguir bajo presión.