Crónicas del mundo
Crónicas del mundo: Tailandia, cultura y bellezas naturales
Por Silvia Franchi.
Tailandia es uno de los destinos turísticos más frecuentados del mundo, con cantidad y variedad de sitios para visitar, ruinas, templos, playas paradisíacas y es de destacar su rica cultura milenaria.
Oficialmente es el Reino de Tailandia, una monarquía constitucional y el rey es el jefe de Estado. Tailandia pertenece al Sudeste Asiático y su capital, Bangkok, es un centro comercial, político e industrial con mucho movimiento. Limita con Laos y Camboya. Es uno de los países con mayor densidad poblacional. Bangkok asombra por la cantidad de edificios, el tráfico y la intensa actividad comercial.
Antiguamente fue el Reino de Siam. Sus raíces fueron chinas, pero se diferenciaron de ellos hace dos mil años. Sus habitantes conforman una fusión de etnias chinas e indias. Después de la Segunda Guerra Mundial se lo denominó Prathet (país) Thai (libre), es decir país de gente libre.
El clima es tropical, húmedo y soplan los temibles vientos monzones, de abril a octubre. Es conveniente viajar entre enero y marzo, durante el invierno tailandés. El clima es más benigno y el calor no agobia.
Los tailandeses son personas muy sonrientes, hospitalarios y generosos, siempre dispuestos a ayudar, por ejemplo, si nos perdemos por las calles laberínticas y atestadas de gente. Es uno de los países con mayor turismo sexual y prostitución, lo que genera ingresos cuantiosos. El problema más grave es la explotación de menores.
La religión principal y milenaria es el budismo, y los musulmanes componen el segundo grupo religioso, aunque se garantiza la libertad de culto.
Cada día en Tailandia es muy intenso porque hay mucho para ver y experimentar, como veremos en nuestro recorrido del primer día en Bangkok y alrededores.
Primer destino: Visita al mercado flotante, algo muy común en todo el Sudeste Asiático, en donde nos desplazaremos en botes. El mercado está atestado de turistas y la oferta de consumo es infinita, hay de todo, desde verduras a ropa, objetos decorativos de todo tipo, sombreros para protegernos del sol, carteras, adornos, obras de arte, estatuillas, joyas y mucho más.



Da la impresión de que los botes van a chocar, pero los remeros son infalibles, lo hacen perfectamente. A medida que avanzamos veremos comerciantes en sus botes, muchas mujeres, que ofrecen sus artículos, siempre con una sonrisa.


También descenderemos en diversos locales en los que se vende una gran variedad de ropa, a un precio exiguo. Desde ese día las damas usaremos pantalones babucha con estampado de elefantes u otros animales de la zona, túnicas, camisolas, faldas largas, etc.



Luego nos dirigiremos a un campo de elefantes, y descubriremos que sonanimales nobles y amistosos. Las visitas de turistas permiten alimentarlos bien, son herbívoros y comen toneladas de bambú y bananas. Hacer un paseo en elefante es algo maravilloso, diferente, encantador. Las personas que están a cargo de los elefantes los tratan con cuidado y ternura.



Después de esta vivencia exótica e inolvidable, continuaremos camino a la localidad de Kanchanaburi, en donde nos sorprenderá algo único e inimaginable, visitaremos un campo de tigres criados por monjes budistas, absolutamente pacíficos y con interacción con los humanos muy serena. En principio despiertan respeto, pero luego vemos que están verdaderamente adiestrados. Los monjes budistas los crían a mamadera y luego dicen que con la oración los tigres se apaciguan e interactúan con el humano en forma cariñosa. Hay mucho personal que presta asistencia, indican cómo acercarse y acariciarlos y nos sacan fotos. Algunos visitaron este lugar y decidieron quedarse a trabajar, fascinados por la interacción con los tigres y sus cuidados.

Cabe aclarar que están atados con una cadena en el cuello o en una pata.


Y nos queda una sorpresa, observar la hora de juego de los tigres, y también el baño diario, estimulados por un adiestrador que los conoce muy bien. Son animales de gran tamaño pero al verlos jugar parecen niños. Desde unas rocas se tiran al agua y les gusta nadar. El adiestrador agita un palo con una bolsa plástica y los tigres tienen que tratar de agarrarla. Verlos jugar produce regocijo.


En el lugar crían animales, cebúes, cabras, chivos, que alimentan a los tigres. Hay otro sector de crianza de tigres que no puede visitarse. El objetivo es que los tigres no se extingan porque ya no tienen el territorio que solían tener y en este campo viven muy bien, tienen todo tipo de cuidados y suficiente alimento.

Y para finalizar nuestro día, visitaremos el famoso Puente sobre el río Kwai, lugar emblemático construido durante la Segunda Guerra Mundial por trabajadores forzosos bajo las órdenes del Ejército Imperial Japonés, que quiso construir una vía férrea que uniese Tailandia con la Birmania británica. Trabajaron 100 mil asiáticos y 30 mil prisioneros de guerra occidentales. Murió mucha gente en su construcción por los malos tratos, las enfermedades tropicales y los bombardeos estadounidenses y británicos. Se escribió una novela sobre este tema y se realizó una película.


Ha sido un largo día y hemos visto distintos lugares y sobre todo hemos tenido la oportunidad de estar en contacto con animales que alguna vez vimos en el zoológico, interactuar con ellos es emocionante e inolvidable.
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