Crónicas del mundo
Diálogo entre Joan Mitchell y Claude Monet: exhibición en la Fundación Vuitton
Autora: Silvia Franchi.
Quiero expresar mi más profundo agradecimiento a Thérèse Ferragut, por hacer posible la realización de esta nota.
Visitar París y sus alrededores es inagotable y sorprendente. Para los amantes del arte en todas sus expresiones, particularmente la pintura, la Fundación Louis Vuitton ofrece una exhibición sin precedentes titulada “Diálogo entre Joan Mitchell (1925-1992) y Claude Monet (1840-1926)”. Esta Fundación ofrece más de 50 trabajos de Joan Mitchell, nacida en Chicago y luego residente en Francia (24 obras) y Claude Monet, nacido en París, el padre del impresionismo (36 obras) , en un área de 1000 metros cuadrados.
El edificio de la Fundación Vuitton es vanguardista y futurista, un exponente vibrante de la arquitectura del siglo XXI, inaugurado en 2014 en Bois de Boulogne, lindero a los límites de la ciudad de París. Tiene un diseño moderno que optimiza la luz perfectamente para apreciar las obras y estimular los sentidos con una explosión de colores.

En esta exhibición se muestran paralelismos entre la obra de Joan Mitchell, cuya obra estaría encuadrada en el expresionismo abstracto, y el prolífico impresionista Claude Monet. A Joan Mitchell le gustaba pintar girasoles, que para ella eran como personas; sus trazos abstractos esconden jardines y bosques y la naturaleza fue siempre su gran inspiración. Una de sus principales referentes fue Claude Monet, quien desde el siglo XIX marcó un rumbo revolucionario en la pintura con su temática del reflejo impresionista de la naturaleza, particularmente en sus trabajos realizados en Giverny, donde cultivó jardines y estanques inmortalizados en su pintura.
A continuación se puede apreciar el primer paralelismo la entre obra de Monet “Nymphéas” (1916-1919) y a la derecha la obra de Mitchell “La Grand Vallée” (1983).

Joan Mitchell se reivindicaba a sí misma como “salvaje”, por su rechazo a la hipocresía y su actitud frontal. El taller era un refugio en el que realizó una profusión de obras de trazos directos y estudiados, además de algunas obras de grandes dimensiones, del mismo modo que Monet en sus trípticos Water Lillies.
La literatura acompañó la vida de Mitchell y mantuvo una gran amistad con poetas como O´Hara y Ashbery. Además escuchaba música mientras pintaba, lo que le permitía sobrevivir, según sus propias palabras, y adoraba a los perros como su fiel compañía.

Por otro lado, en esta exposición se muestra a Claude Monet en obras que expresan su sensibilidad brillante, a pesar del paso del tiempo. El artista fue perdiendo la vista progresivamente y en sus últimos años, a pesar del deterioro y la amenaza de guerra en los alrededores, no perdió nunca la ambición de pintar a gran escala, con cambios en su paleta desde colores vívidos a otros más oscuros, es decir que se reinventó.

En la última etapa de su vida, en la que hace un giro de timón hacia lo abstracto, se refleja en sus obras, producidas después de 1914, convirtiéndose en el primer movimiento moderno de la pintura contemporánea.

Joan Mitchell encuentra en Monet parte de su inspiración, ella nace cuando Monet muere, y crea su propia obra abstracta.

Monet en los jardines de Giverny utiliza una explosión de colores que hacen que su obra siga siendo admirada por todas las generaciones.

Y se puede observar el paralelismo en la abstracción de la gran creadora Joan Mitchell.



En esta exhibición la Fundación Vuitton se ha asociado con el Museo Marmottan Monet (Francia), que tiene la colección más grande del mundo del gran pintor impresionista, y contó con la colaboración del Museo de Arte Moderno de San Francisco y el Museo de Arte de Baltimore, que facilitaron la obra de Joan Mitchell.
Sumergirse en el color es una gran aventura para los sentidos, y esa exposición promete quedar sellada en nuestra retina.
