Punto capital
Don Miguel se fue como vivió: rodeado de fútbol, amigos y recuerdos
El histórico formador de Estudiantes fue despedido este sábado por familiares, ex jugadores, dirigentes e hinchas. El cortejo pasó por el estadio UNO antes de continuar hacia el cementerio Parque Iraola. Rosario Central, Gimnasia y Banfield también estuvieron presentes para homenajear a un entrenador cuya huella atravesó generaciones.
Había camisetas de Estudiantes y de Rosario Central sobre el féretro. Había familiares, amigos, exjugadores y también hinchas que se acercaron apenas unos minutos para despedirlo. Y hubo un último paso por UNO, el lugar que tantas veces estuvo asociado a la historia que Miguel Ignomiriello ayudó a construir en el fútbol platense.
El histórico entrenador y formador falleció el viernes al mediodía y este sábado sus restos fueron trasladados desde el lugar del velatorio hacia el cementerio privado Parque Iraola. Antes de llegar a su destino final, el cortejo pasó por el estadio de Estudiantes, donde varios simpatizantes quisieron acompañarlo por última vez.
Ignomiriello, conocido como uno de los grandes responsables de la formación de varias generaciones de futbolistas, había construido buena parte de su reconocimiento en Estudiantes. Su nombre quedó especialmente asociado a “La Tercera que Mata”, la recordada camada de juveniles que anticipó algunos de los grandes éxitos que posteriormente conseguiría el club.
Durante el velatorio, realizado en una vivienda de calle 57 entre 5 y 6, sus hijos Fernando, Miguel y Gabriela estuvieron acompañados por nietos, nietas, sobrinos y numerosos familiares.
También pasaron por allí hombres vinculados a distintas etapas de su extensa trayectoria. Humberto Zucarelli, Gabriel “Bambi” Flores, Roberto Cicora y el profesor Cancela fueron algunos de los integrantes de aquellas generaciones que se acercaron a despedirlo. Carlos Pachamé y Alberto Poletti, además de acompañar a la familia, habían estado junto a él durante sus últimos días en el hospital.
Estudiantes hizo llegar una corona de flores y el plantel profesional ya había rendido homenaje al entrenador antes del partido frente a Deportivo Riestra, con un minuto de silencio y un brazalete negro.
El homenaje de los hinchas
El paso por UNO tuvo un significado especial. Algunos hinchas llegaron con camisetas y prendas del club para acompañar el cortejo. Uno de ellos dejó sobre el féretro el escudo de Estudiantes junto a la imagen de la Copa del Mundo, en una referencia a la conquista de 1968 en Old Trafford.
La relación entre Ignomiriello y aquel Estudiantes campeón del mundo estuvo marcada por el trabajo realizado durante años en las divisiones inferiores. Por eso, para muchos simpatizantes, su legado excede los resultados y queda asociado a la formación de los futbolistas que luego hicieron historia con la camiseta albirroja.
Desde Brasil, el ex presidente Enrique Lombardi envió sus condolencias a la familia y volvió a plantear la posibilidad de que Ignomiriello sea homenajeado con una estatua en el Paseo de los Profesores, donde ya fueron reconocidos Osvaldo Zubeldía y Alejandro Sabella.
Una camiseta de Central para despedirlo
La otra camiseta que acompañó el féretro fue la de Rosario Central. El club rosarino ocupó un lugar importante en la carrera de Ignomiriello y la institución también tuvo un gesto con su figura durante el fin de semana.
La casaca fue acercada por el presidente de la filial de Central en La Plata. Además, antes del partido frente a Aldosivi, el club le dedicó un minuto de silencio y proyectó su imagen en la pantalla del estadio.
José Pascutini, uno de los jugadores que tuvo a Ignomiriello como entrenador durante su formación, viajó especialmente desde Rosario para participar de la despedida.
También estuvo Osvaldo Papaleo, uno de sus amigos más cercanos, quien llegó acompañado por su hermana Lidia y por Gabriel Mariotto, exgobernador y dirigente de Banfield. Desde ese club también enviaron una corona en reconocimiento a la trayectoria de Ignomiriello.
Una trayectoria que no quedó encerrada en un solo club
La despedida reunió además a representantes de Douglas Haig, institución en la que el entrenador desarrolló una extensa etapa de su carrera. Sus referentes se acercaron para acompañar a los familiares y recordar al hombre que dejó una marca profunda en el club.
Gimnasia también tuvo representantes en el último adiós. Ignomiriello había trabajado allí a fines de la década del 50 y fue parte de la construcción del equipo que quedó en la memoria como el Lobo de 1962.
Antonio Rosl y Luis Agostinelli fueron algunos de los históricos vinculados al club que estuvieron presentes.
La despedida terminó al mediodía. Después de dos jornadas de velatorio, el cortejo emprendió el camino hacia Parque Iraola.
Se fue así un hombre cuya carrera atravesó clubes, generaciones y épocas distintas del fútbol argentino. Pero en La Plata su nombre quedará especialmente ligado a la formación de jugadores, a Estudiantes y a aquella generación de juveniles que convirtió una tercera división en el comienzo de una historia que todavía se recuerda.