Editorial

El embargo económico, comercial y financiero estadounidense contra Cuba debe terminarse

El embargo económico, comercial y financiero estadounidense contra Cuba debe terminarse
Leonel Sánchez Alpino
03 Sep, 2026

Por Dmitry Feoktistov, Embajador de la Federación Rusa en la República Argentina.

El pasado 25 de agosto Donald Trump firmó un memorando que extiende las sanciones contra la Isla de la Libertad, vigentes desde la década de los 1960, hasta el 14 de septiembre de 2027. Durante casi 70 años los cubanos han vivido bajo un embargo mientras que los Estados Unidos han intentado revivir la Doctrina Monroe con el pretexto de una amenaza ficticia. Con el paso de los años las medidas unilaterales ilegítimas de intimidación y castigo se han convertido en un complejo sistema de diversas restricciones. Para Cuba, esto significa serios obstáculos para adquirir equipos, tecnología y medicinas, realizar pagos a socios internacionales y atraer capital. Los bancos y empresas extranjeras a menudo evitan hacer negocios con sus contrapartes cubanas para evitar el riesgo de quedar bajo las restricciones de Washington.

La crisis de combustible se sumó recientemente al conjunto tradicional de sanciones. Tras la imposición de nuevas restricciones al suministro de hidrocarburos por parte de los Estados Unidos, la situación energética en todo el país se deterioró drásticamente: los déficits diarios de generación eléctrica han alcanzado en ocasiones los 2.100-2.200 MW, con apagones rotativos que en algunas zonas duraban más de 30 horas. Los cortes de energía han provocado el colapso total de la red eléctrica nacional, generando dificultades en el transporte y la atención médica, además de afectar la vida cotidiana de la población. Los expertos estiman que más de 4,2 millones de cubanos necesitan ayuda humanitaria.

Esas condiciones imponen costos colosales, obstaculizan las reformas de la economía nacional y privan al país del acceso a tecnologías modernas, recursos e inversiones. Perjudican la salud y el bienestar de la población, alimentando las tensiones sociales. Las tasas de mortalidad infantil están aumentando – de 4 en 2017 a casi 10 por cada 1.000 nacimientos – y el programa nacional de vacunación está en peligro. Recientemente, el racionamiento de pan dentro de la canasta básica de consumo se redujo a la mitad, y la ración en sí se disminuyó de 80 a 60 gramos por persona. No es exagerado afirmar que se está produciendo una verdadera catástrofe humanitaria.

La magnitud del problema se confirma por la reacción internacional. Desde 1992 la Asamblea General de la ONU pide anualmente el fin del embargo estadounidense a Cuba. En 2025 la resolución correspondiente fue adoptada por 165 votos a favor, siete en contra (incluida Argentina por primera vez) y 12 abstenciones. Rusia, como en ocasiones anteriores, apoyó el documento. La posición inequívoca de la inmensa mayoría de los países demuestra que la comunidad internacional rechaza las medidas coercitivas unilaterales que contradicen el principio de igualdad soberana de los Estados consagrado en la Carta de la ONU y socavan los esfuerzos colectivos para abordar los desafíos globales, incluida la garantía de la seguridad alimentaria y energética y el logro de los Objetivos de Desarrollo Sostenible.

Las relaciones entre Rusia y Cuba se han basado históricamente en la simpatía mutua, la profunda solidaridad y la asociación estratégica. Esta alianza tiene sus raíces en la era soviética y sigue desarrollándose activamente en la actualidad.

Abogamos constantemente por el levantamiento inmediato de las sanciones estadounidenses, estamos convencidos de que el pueblo cubano debe tener la posibilidad de determinar su propio futuro de forma independiente. Además de la solidaridad política, Rusia brinda asistencia a la República para abordar los problemas urgentes. Entre 2018 y 2025, Rusia aportó 18 millones de dólares al Programa Mundial de Alimentos de la ONU para proyectos humanitarios en la Isla de la Libertad. Nuestra asistencia también incluye el apoyo a iniciativas a largo plazo, como el desarrollo de un sistema de alimentación escolar. En marzo de este año, el petrolero Anatoly Kolodkin entregó 100.000 a Cuba toneladas de petróleo crudo como ayuda humanitaria. La parte rusa confirmó su disposición a proporcionar suministros adicionales de petróleo, a pesar de las sanciones y las dificultades logísticas, y reiteró que no abandonaría a los cubanos.

Los Estados Unidos justifican el mantenimiento y el endurecimiento del embargo alegando una amenaza efímera por parte de Cuba y su gobierno. En realidad, están aterrorizando a personas inocentes al privarlas de electricidad, combustible, alimentos y acceso a bienes esenciales. Ya es hora de poner fin al embargo y resolver las diferencias entre los Estados por la vía diplomática.

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