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El experimento platense que cambió para siempre la forma de hacer asfalto

El experimento platense que cambió para siempre la forma de hacer asfalto
Azul Peluso
11 Oct, 2026

Está frente a Plaza Malvinas, soporta tránsito desde 1996 y nació como una prueba de apenas cuatro cuadras. Tres décadas después, aquella experiencia realizada en La Plata sigue siendo una referencia de la ingeniería vial.

Miles de autos, colectivos y camionetas circulan diariamente por calle 20 entre 50 y 51 y avenida 51 entre 20 y 23. Para cualquiera que pase por allí, se trata simplemente de otro tramo del entramado vial platense.

Pero debajo de las ruedas sobrevive desde hace 30 años una experiencia que convirtió a La Plata en escenario de una innovación inédita para Sudamérica.

Entre fines de septiembre y principios de octubre de 1996, esos cuatro tramos fueron utilizados para probar por primera vez en la región un pavimento realizado con asfalto modificado con polímeros, una tecnología que hasta ese momento ya tenía antecedentes en Europa, Estados Unidos y Japón, pero todavía no había sido aplicada en una calle en servicio en esta parte del continente.

Lo que comenzó como una prueba terminaría abriendo camino a una técnica utilizada posteriormente en rutas, autopistas, avenidas, aeropuertos y autódromos.

Qué tiene de diferente ese asfalto

La clave está en la composición.

Al asfalto tradicional se le incorporan polímeros, materiales capaces de aportar mayor elasticidad y resistencia. Esto permite que el pavimento responda mejor frente al desgaste producido por el tránsito y las variaciones de temperatura.

La experiencia platense utilizó además una capa particularmente fina: alrededor de 2,5 centímetros de espesor, aproximadamente la mitad de lo que habitualmente se empleaba en ese momento.

La expectativa era conseguir una superficie más resistente sin necesidad de aumentar considerablemente el volumen del material.

El paso del tiempo terminó siendo la prueba más exigente.

Tres décadas después, el pavimento todavía permanece en servicio, aunque ya presenta señales propias de su antigüedad y se encuentra cerca del final de su vida útil.

Una prueba hecha en las calles de La Plata

La iniciativa surgió en un momento en el que los asfaltos modificados comenzaban a expandirse internacionalmente.

En 1996, con la llegada al país de materiales y tecnología para producir estas mezclas, comenzaron las pruebas de laboratorio y apareció la posibilidad de llevar el desarrollo directamente a una calle.

En ese proceso tuvo participación la Facultad de Ingeniería de la Universidad Nacional de La Plata, que trabajaba sobre estas nuevas alternativas y además asesoraba a la Municipalidad en materia de pavimentación.

La decisión fue salir del laboratorio.

El sector elegido estuvo alrededor de la actual Plaza y Centro Cultural Islas Malvinas, sobre calle 20 y avenida 51.

La ejecución tampoco fue sencilla. El material debía trabajarse a temperaturas superiores a las habituales y compactarse rápidamente antes de enfriarse. Las bajas temperaturas registradas durante aquella primavera obligaron a acelerar los tiempos cada vez que llegaba una nueva carga de mezcla.

De cuatro cuadras a miles de kilómetros

La importancia del proyecto terminó apareciendo después.

Aquellos pocos metros de pavimento permitieron comprobar en condiciones reales que la modificación del asfalto podía prolongar considerablemente su duración y mejorar su comportamiento.

Con los años, ese tipo de tecnología se extendió hacia rutas, autopistas, avenidas del Área Metropolitana de Buenos Aires, pistas aeroportuarias y circuitos automovilísticos.

En la propia La Plata, los asfaltos modificados también fueron utilizados posteriormente en arterias importantes como las avenidas 1, 44 y 60.

La aplicación de estas tecnologías permitió extender los períodos entre trabajos de rehabilitación. Mientras que tradicionalmente podían ser necesarios después de unos siete u ocho años, el uso de asfaltos modificados permitió llevar ese plazo a más de diez o doce en determinadas condiciones.

Treinta años, una inundación y miles de vehículos

La prueba platense tuvo, además, un examen que nadie podía prever en 1996.

El sector atravesó la inundación del 2 de abril de 2013, además de tres décadas de circulación permanente, modificaciones urbanas y un volumen de tránsito muy superior al de sus primeros años.

Cuando se realizó la intervención se estimaba que por avenida 51 pasaban cerca de 1.800 vehículos diarios por sentido, mientras que calle 20 recibía alrededor de 2.500.

El pavimento llegó igualmente a sus 30 años.

Actualmente pueden observarse algunas fisuras y reparaciones, especialmente sobre avenida 51, pero buena parte de aquella superficie experimental continúa formando parte de la calle.

Un pedazo de innovación que pasa inadvertido

No hay una placa que anuncie el logro ni un cartel que advierta a los automovilistas.

La historia permanece integrada al paisaje cotidiano del centro platense: frente a Plaza Malvinas y a pocos metros de dependencias municipales, comercios y viviendas.

Y quizás allí esté lo más llamativo.

Uno de los experimentos que ayudó a modificar la ingeniería vial argentina no está guardado en un laboratorio ni exhibido en un museo: todavía se puede manejar sobre él.

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