Política
El Gobierno insiste con eliminar las PASO, pero no reune los votos necesarios en el Senado
La Casa Rosada volvió a activar las negociaciones para avanzar con la reforma electoral impulsada por Javier Milei, aunque persisten fuertes resistencias en bloques dialoguistas y la aprobación aparece, por ahora, lejos de concretarse.
La administración de Javier Milei retomó las gestiones para impulsar la reforma política que busca eliminar las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO), aunque continúa enfrentando serias dificultades para reunir los apoyos necesarios en el Senado.
La iniciativa, considerada estratégica por el oficialismo de cara a las elecciones presidenciales de 2027, volvió a cobrar impulso luego de que Karina Milei instruyera al flamante jefe de Gabinete, Diego Santilli, a reactivar las negociaciones parlamentarias. Sin embargo, el exgobernador bonaerense se encontró con un escenario similar al que ya había advertido la presidenta del bloque libertario en la Cámara alta, Patricia Bullrich: los votos aún no están.
El principal objetivo del proyecto es eliminar las PASO, una herramienta que, según sectores de la oposición dialoguista, podría resultar fundamental para ordenar alianzas electorales amplias en los próximos comicios.
La Constitución Nacional establece que toda modificación del régimen electoral debe ser aprobada por mayoría absoluta de los miembros de ambas cámaras del Congreso. En el caso del Senado, eso implica reunir al menos 37 votos afirmativos.
El oficialismo cuenta actualmente con 21 senadores propios, por lo que necesita sumar el respaldo de al menos 16 legisladores pertenecientes a espacios como la Unión Cívica Radical, el PRO, fuerzas provinciales y sectores del peronismo no alineados con el kirchnerismo.
No obstante, desde hace semanas referentes de la oposición dialoguista vienen expresando fuertes objeciones al proyecto. Entre los principales detractores aparecen los senadores radicales Carolina Losada y Maximiliano Abad, además de dirigentes del PRO que consideran que las PASO continúan siendo una herramienta útil para la conformación de frentes electorales.
La resistencia de estos sectores complica significativamente la estrategia oficialista, ya que sin su apoyo resulta prácticamente imposible alcanzar la mayoría requerida.
Ante este panorama, la Casa Rosada analiza profundizar las negociaciones con gobernadores provinciales para intentar que influyan sobre los senadores que responden políticamente a sus administraciones.
Diego Santilli ya había iniciado contactos con algunos mandatarios durante su gestión al frente del Ministerio del Interior, incluso ofreciendo alternativas electorales como la utilización de listas colectoras para cargos legislativos nacionales. Sin embargo, hasta el momento esas gestiones no lograron destrabar el escenario parlamentario.
Ahora, desde el Gobierno esperan que la reconfiguración política generada tras la salida de Manuel Adorni de la Jefatura de Gabinete permita abrir nuevas instancias de negociación.
A la dificultad para aprobar la eliminación de las PASO se suma otro foco de conflicto: la incorporación del régimen de ficha limpia dentro del proyecto de reforma electoral.
La iniciativa establece la imposibilidad de presentarse como candidatos o ejercer cargos ejecutivos para quienes posean condenas confirmadas en segunda instancia judicial. Sin embargo, sectores del PRO y del radicalismo reclaman tratar este punto de manera independiente.
El principal impulsor de esta posición es el senador Martín Goerling, quien sostiene que la ficha limpia no debe quedar condicionada a la aprobación del resto de la reforma política.
Desde la oposición recuerdan que un proyecto similar estuvo a punto de convertirse en ley el año pasado, pero terminó siendo rechazado en el Senado tras el voto negativo de dos legisladores misioneros vinculados al exgobernador Carlos Rovira.
Mientras tanto, Patricia Bullrich intenta sostener un delicado equilibrio entre las exigencias de la Casa Rosada y las demandas de los bloques aliados, proponiendo eventualmente discutir la ficha limpia por separado, aunque siempre dentro de una misma sesión legislativa.
A poco más de dos meses del ingreso formal del proyecto al Senado, el panorama para la reforma electoral continúa siendo complejo.La eliminación de las PASO, considerada una prioridad política por el entorno presidencial, sigue sin reunir los consensos necesarios, mientras que la discusión sobre la ficha limpia agrega un nuevo elemento de tensión.
Por ahora, la Casa Rosada mantiene abierta la negociación, aunque el tiempo legislativo comienza a jugar en contra y la posibilidad de aprobar la reforma antes del próximo calendario electoral aparece cada vez más ajustada.