Punto capital
El Indio Solari y su increíble anécdota en la UNLP
La Universidad Nacional de La Plata impulsa un Doctorado Honoris Causa post mortem para el líder de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota. Expulsado de Bellas Artes por un episodio de rebeldía que él mismo recordó con humor, en 2021 recibió el Premio Rodolfo Walsh de la propia UNLP.
La Plata vuelve a reconocer la huella que Carlos Alberto “Indio” Solari dejó en su historia cultural. La Facultad de Periodismo y Comunicación Social de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP) aprobó la propuesta de otorgarle el Doctorado Honoris Causa post mortem, una distinción que busca poner en valor no solo su trayectoria musical, sino también la influencia social, política y cultural de su obra.
La iniciativa fue impulsada por la agrupación estudiantil Rodolfo Walsh y aprobada por unanimidad por el Consejo Directivo de la facultad el 30 de junio de 2026. La propuesta debe completar el procedimiento institucional correspondiente para concretar el otorgamiento del título.
El reconocimiento tiene un significado particular en La Plata, donde Solari pasó su infancia y juventud, cursó sus estudios y comenzó a construir una trayectoria que transformaría la cultura popular argentina. Su vínculo con la ciudad también quedó marcado por un episodio tan insólito como representativo de la imagen rebelde que cultivó desde joven: su expulsión de la entonces Escuela Superior de Bellas Artes.
La anécdota del Indio en Bellas Artes: una expulsión por rebeldía
Antes de convertirse en una de las figuras más influyentes del rock argentino, Solari tuvo un recorrido educativo accidentado. Después de pasar por la Escuela Primaria N.º 33 y el Colegio Industrial Albert Thomas, continuó sus estudios secundarios en el Normal N.º 3 de La Plata.
Su interés por el dibujo, la pintura, las historietas y la literatura lo llevó a ingresar a la Escuela Superior de Bellas Artes de la UNLP, donde comenzó a estudiar pintura a fines de la década de 1960. Sin embargo, su paso por las aulas duró poco.
En una entrevista con la revista La García, el propio Solari relató el episodio que terminó con su expulsión. Según contó, una profesora le negó el permiso para ir al baño cuando tenía muchas ganas de orinar. En respuesta, decidió hacerlo en plena clase, sobre una tabla de la grada del aula.
“En esa época lo más importante era la rebeldía”, recordó años después, al reconstruir aquella etapa de su juventud.
La anécdota, que el músico contó con humor, quedó asociada a su carácter inconformista. No obstante, su salida de Bellas Artes no significó un alejamiento del arte: el dibujo y la pintura continuaron presentes en su vida, en las tapas de discos, los afiches y el universo visual que acompañó su producción musical.
Su formación también se desarrolló fuera de las instituciones educativas, a través de la literatura, las artes gráficas y los espacios culturales que alimentaron la escena platense de fines de los años sesenta y comienzos de los setenta.
La Plata, el escenario donde comenzó la historia de Los Redondos
No sé puede hablar del Indio sin hablar de la capital bonaerense. Fue en el circuito cultural platense donde comenzó a gestarse el fenómeno de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota, la banda que fundó junto con Skay Beilinson y que se convertiría en una referencia central del rock argentino.
La escena local de aquellos años reunía músicos, artistas visuales, estudiantes y espacios independientes que favorecieron la experimentación y el cruce entre disciplinas. En ese contexto, los primeros pasos de Los Redondos contribuyeron a construir una identidad artística alejada de las fórmulas tradicionales de la industria musical.
Con el paso del tiempo, el grupo desarrolló un universo propio, marcado por las letras de Solari, las guitarras de Beilinson y una relación singular con su público. Discos como Oktubre, publicado en 1986, consolidaron una obra atravesada por referencias sociales, políticas y culturales que continuó generando interpretaciones entre distintas generaciones.
La trayectoria posterior del Indio como solista, al frente de Los Fundamentalistas del Aire Acondicionado, amplió todavía más su convocatoria. Sus presentaciones multitudinarias y el vínculo con sus seguidores hicieron de sus recitales acontecimientos que excedieron el ámbito estrictamente musical.
El Premio Rodolfo Walsh: el primer gran reconocimiento de la UNLP

El Doctorado Honoris Causa post mortem no es el primer reconocimiento institucional que vincula al Indio Solari con la Universidad Nacional de La Plata.
En 2021, la Facultad de Periodismo y Comunicación Social le otorgó el Premio Rodolfo Walsh a la Comunicación Popular. La distinción reconoció su condición de referente de la música, la cultura, la política y la comunicación, además de su responsabilidad con la palabra, los procesos sociales y la defensa de los derechos humanos.
La iniciativa también había sido impulsada por la agrupación estudiantil Rodolfo Walsh y aprobada por el Consejo Directivo de la facultad.
El nuevo homenaje recupera esa mirada sobre el artista. Entre los fundamentos de la propuesta se destaca la dimensión social de su obra y el papel que tuvieron las llamadas “misas ricoteras” como espacios de identidad, pertenencia y encuentro colectivo.
La resolución plantea que distinguir al Indio significa también reconocer a sus seguidores, que encontraron en sus canciones una forma de expresión y una referencia compartida. Esa dimensión resulta central para comprender por qué el homenaje excede el reconocimiento a una carrera artística individual.
Un legado que forma parte de la identidad cultural platense
La propuesta de la UNLP llegó después del fallecimiento del músico, ocurrido el 5 de junio de 2026, a los 77 años. Su muerte generó repercusiones en todo el país y motivó homenajes institucionales, entre ellos medidas de duelo en la provincia de Buenos Aires y en La Plata.
La ciudad tiene motivos de sobra para reivindicar su legado. Además de haber sido el lugar donde estudió y donde comenzó a tomar forma la historia de Los Redondos, La Plata conserva esa tradición cultural en la que confluyeron el rock, las artes visuales, la vida universitaria y los espacios independientes.
La trayectoria de Solari sintetiza parte de esa historia. Su obra atravesó generaciones y construyó un vínculo con un público que encontró en sus canciones formas de identificación que excedieron los escenarios.
A la espera de que se complete el procedimiento institucional para formalizar la distinción, la iniciativa vuelve a poner en primer plano la relación entre el Indio Solari y La Plata: una ciudad que moldeó su identidad, fue escenario de los comienzos de su historia musical y ahora busca rendir homenaje a una figura cuya influencia trascendió ampliamente sus fronteras.