Entrevistas
El lado B del 'work and travel': cuando el paraíso se convierte en pesadilla
En el último tiempo se ha vuelto común ver publicidades de empresas de 'work and travel', dónde prometen algo que suena irresistible: "viaja, divertirte y gana dinero, mientras aprendes inglés en Estados Unidos". Sin embargo, la realidad puede ser muy diferente para quienes se inscriben en el programa.
El trabajo que estás compañías ofrecen es el de ser niñera, y trabajar para una familia estadounidense determinada, que también se inscriben en el programa pero para solicitar una trabajadora, oficiando la empresa de intermediaria.
Se han conocidos muchos testimonios de chicas argentinas que se inscribieron y viajaron. Algunos de ellos positivos, que recomiendan la experiencia. Pero también numerosos casos, negativos, e incluso de experiencias traumáticas y peligrosas. Lo sorprendente es que estos últimos hayan tenido tan poco espacio en la prensa.
A continuación, compartimos con nuestras lectores y nuestros lectores el relato en primera persona de María Emilia Miño, una joven argentina que participó del programa recientemente, y atravesó una situación que hoy quiere visibilizar para advertir a otras mujeres a donde se puede recurrir en caso de necesitar ayuda.
"Soy Licenciada en Turismo. Mí historia de terror comenzó averiguando sobre work and travel, buscaba realizar una experiencia de intercambio cultural, para mejorar mi inglés, ya que como acá no conseguía trabajo me pareció una excelente idea.
En sus publicidades, todo era color de rosas, las notas periodísticas y reseñas que aparecían, lo hacían ver cómo algo sumamente positiva.
Como cumplía con todos los requisitos que pedían, me inscribí, y al tiempo una familia de Washington me eligió y yo a ellos. Hacían promesas imposibles de rechazar: elogiaron mí perfil, hicimos varias videollamadas y me dijeron que me habían comprado un iphone 13 pro, que ellos pagaban más (250 usd por semana, cuando lo estipulado legal es de 195.75 usd, pero si la familia lo considera puede pagarte más), y que mí jornada laboral iba a ser de 25 horas semanales (que hacía muy práctico poder estudiar inglés en los tiempos libres).

Cuando llegue, desde un primer momento comencé a notar cosas raras, que prefiero no profundizar porque hacían a la privacidad de la familia. Pero la situación se fue poniendo peor.
Un día, me llevaron a comer, mí jefa pidió un agua y mí jefe empezó a tomar margaritas (tequila, triple sec y limón). Pensé 'okey manejara ella'. Pero no, se subió el a la camioneta, tras consumir grandes ingestas de alcohol, y empezó a jugar a quien iba más rápido. En un momento íbamos casi a 300 kilómetros en una autopista con hielo, ya que era invierno. Solo me acuerdo de agarrarme con fuerza.
Poco tiempo después de llegar, me empecé a sentir mal, me faltaba el oxígeno . Yo tengo muy buena salud, y cunado se los comenté, ellos me blanquearon que tenían Covid, pero 'que me quedé tranquila porque era la omicron'. Lo sabían desde antes de recibirme, ME FUERON A BUSCAR AL AEROPUERTO CON COVID.
A raíz de esa situación, me realizaron un test de covid y me dio positivo.

Sumado a todo esto, la familia me cambió arbitrariamente los horarios. Las 25 horas semanales pasaron a ser 10 horas diarias. Y me ofrecieron tomar clases de manejo con un señor pakistani.
El primer día que realice la clase de manejo viví una situación muy violenta, porque el instructor me gritaba, me llevo a plena autopista y durante la clase comenzó a tocarme la pierna. Me puse muy nerviosa y cuando baje del auto me largué a llorar. Le conte la situación a mi jefa, pensando que siendo mujer iba a empatizar conmigo, y me gritó que al día siguiente tenía que tomar la otra lección "si o si".
Ahí fue donde dije basta, y me puse el contacto con la empresa para pedir un cambio de familia, pero me contestaron que durante el primer mes no se podía hacer. Y le informaron a la familia que yo no quería seguir con ellos.
A partir de esto, empecé a sufrir violencia psicológica y racista. Y, cómo sabían que yo quería cambiar de familia, empezaron a revisarme para que se me de de baja del programa.
Durante meses hablamos en inglés, porque desde antes de viajar ya lo hacíamos por videollamada, y de golpe empezaron a decirme que no me entendían, se burlaban de mí forma de hablar, y solicitaron que pase un examen de inglés para no sacarme del programa. Previamente ya había rendido uno que me tom la empresa a la hora de ingresar al proceso, sumado a la instancia de obtener la visa que se habla en inglés. Realice la prueba que me pidieron y la pasé, y me obligaron a realizar otra más, ya incurriendo en una instancia de hostilidad que implica acoso laboral.
Junto ello, comenzó un mayor destrato personal, todo desde que se enteraron que quería cambiar de familia. Yo venía de tener Covid, porque ellos me contagiaron, y comenzaron a apagarme la calefacción de noche. Empezaron también a hacerme comentarios racistas.
Me hicieron hacer tres exámenes en total de inglés, y además le dijeron a la empresa que no era buena manejando, para sacarle del programa.
Me sentía totalmente desprotegida, la empresa no me daba ninguna respuesta.
En total estuve 22 días encerrada, porque prácticamente no me dejaban salir, y baje cuatro kilos a raíz de la mala alimentación, porque hacía el final ni siquiera me servían comida caliente.

Un día, cerca de las 22:00 horas, mi jefe en estado de ebriedad me echó a la calle (lo cual es legal). Además, me sacó el iphone de regalo, donde tenía tanto el chip cómo para pedir auxilio y también el dinero que había cobrado, porque allá usan mucho las billeteras virtuales.
Recurrí a una chica argentina que también vivía allá, que se la jugó y me ayudó. Al otro día seguía sin respuesta de la agencia.
Las horas pasaban y no sabía qué hacer. Finalmente decidí ir a la embajada, algo que desde el primer momento la empresa desalienta que hagas. Gracias a mí amiga, que que me pidió un uber, pude hacerlo.
Previamente a tomar el auto, me comuniqué con la embajada para asesorarme y me dijeron que vaya urgente. Cuando llegue, me quebré, no podía creer todo lo que estaba viviendo.
Tengo flashes de ese momento como si hubiese sido hoy. Me senté en un sillón y me empezaron a asistir. Me trajeron abrigo y bebidas calientes. La funcionaria que me atendió me dio un abrazo que nunca me lo voy a olvidar, era una mujer muy cálida y me escucho en todo momento. Era la ministra Georgina Fernández, la consul en persona.
La embajada me proveyó comida caliente y se contacto con la agencia, y ahí si la empresa me tuvo que dar respuestas. Fui a un hotel pagado por la propia agencia, y me dieron un vale de 100 dólares para tres días para comer.
En el hotel tuve una reunión con la agencia y me piden que cuente mi versión de los hechos (en esta nota omito varios detalles más por cuestiones íntimas de la familia, porque tiene que ver con los hijos y son menores). Luego, me dicen que sigo en pie para continuar el programa y conseguir una nueva familia.
Me mandaron a la casa de una mujer que trabajaba para la agencia, que tanto ella como su familia eran súper dulces. Pero me empezaron a llegar mensajes de mi anterior familia, me difamaron por internet, me empezaron a llegar llamadas raras. El acoso era constante y la agencia decía que eso no lo podía controlar.
Tuve solicitudes para seguir, pero tenía miedo, no solo por todo lo que había pasado, sino por lo que seguía pasando, así que decidí volverme y abandonar el programa por mis propios medios.

Sacando mí experiencia traumática, el programa no fue lo que me vendieron. No hubo intercambio cultural en ningún momento. Estuve rodeada de propuestas ilegales todo el tiempo.
Yo fui de niñera y a aprender inglés. Pero terminó sin ser así . Por ejemplo, cuando hablan de estudiar, lo que te dan son seis créditos, que son 72 horas. Es decir, cuatro días de una universidad, eso no son cursos.
Luego están las iglesias que dan inglés, pero no es parte del programa, es un servicio del gobierno de Estados Unidos. Como también la promoción de viajar un mes por el país, que no te lo brinda la agencia, sino que es el tiempo que el gobierno te da para abandonar el país luego de que acaba tu visa.
El propósito de contar mi historia es que hay buenas y malas experiencias. A mi me hubiera gustado saber algunas malas para ir preparada , cuando lo investigue por lo menos en la prensa Argentina todas eran buenas ( Iphone, viajes a hawai, sueldo en dólares). También sumemos que USA tiene una Inflación muy alta ahora, y que el 10/15 % de tu sueldo se va en taxes, que son los impuestos.
En mis redes sociales comencé realizando videos de tips turísticos, esta experiencia arruinó mi sueño. Pero hoy puedo dar tips de que hacer si te sumas al programa y te suceden cosas malas. Que, a veces, son más usuales de lo que creemos.
Tip 1
Siempre llamar a la embajada/ consulado correspondiente
Tip 2
Saber los derechos hasta la letra chica, preguntar todos los casos hipotéticos de no ser mencionados, siempre vía email o medio escrito.
Tip 3
Investigar las taxes del Estado al que viajas y el nivel de vida. No es lo mismo tener un sueldo de 200 dólares en un Estado que en otro.
Tip 4
Hablar siempre con un amigo conocido, asesorarse con gente fuera del programa.
Tip 5
Saber los derechos de inmigrantes y tenerlos impreso.
Tip 6
Tener los números de la policía local o del Departamento de Estado.
911
Número para denunciar el tráfico de personas 1 888 373 7888 ( 24 horas)
Número de explotación laboral: 1 888 428 7581 ( de lunes a viernes de 9 Am a 5 PM, horario de la costa este)
Tip 7
No ir con la plata recomendada ( para la agencias son 200 dólares), porque quedas presa del lugar al que viajas, siempre llevar la plata del equivalente a un pasaje de vuelta.
Tip 8
Siempre dinero y pasaporte en mano.
Para finalizar quiero destacar que gracias a estos tips hoy estoy sana y salva en mi casa.