Sociedad
Entre la formalidad y el control: polémica por las reglas de vestimenta que impuso la UADE
La universidad refuerza controles para aplicar un reglamento vigente desde el año 2000. Estudiantes y especialistas cuestionan que “no refleja la realidad social de hoy”.
La Universidad Argentina de la Empresa (UADE) quedó en el centro de la polémica luego de que trascendiera su decisión de reforzar el cumplimiento de un código de vestimenta que prohíbe minifaldas, musculosas y ropa considerada “informal” dentro del campus.
La medida, que rige desde el año 2000 pero ahora volvió a aplicarse con más rigidez, reavivó el debate sobre los límites entre la libertad individual y las normas institucionales en un contexto social que cambió mucho en los últimos 25 años.
A través de su plataforma WebCampus, la universidad recordó a sus alumnos que “deben conservar una presentación personal acorde al ámbito académico y profesional”. Sin embargo, la iniciativa generó un fuerte rechazo en redes sociales, donde muchos usuarios la calificaron como “anacrónica” o “fuera de época”.
Un reglamento del 2000 en tiempos de 2025
Desde la UADE aclararon que “no se trata de una nueva disposición, sino de la continuidad de una norma que siempre estuvo vigente”, con el objetivo de “mantener un entorno apropiado para la actividad universitaria y sus futuros profesionales”.
El comunicado fue acompañado por carteles y códigos QR en las sedes de la universidad, que redirigen al reglamento con las prendas permitidas y prohibidas.
Según la normativa, no se permite el uso de tops, musculosas, shorts deportivos, trajes de baño ni minifaldas. Tampoco está permitido ingresar con ojotas, Crocs o prendas con mensajes políticos o religiosos.
En cambio, se considera “adecuado” vestir camisas, chombas, pantalones largos, faldas hasta la rodilla y calzado cerrado o formal.
Pero la polémica no solo abarca lo que se usa dentro del aula. La UADE exige que los mismos criterios de vestimenta se apliquen también en las clases virtuales o híbridas, apelando al “respeto por la investidura académica” incluso en entornos digitales.
“Una mirada que no acompaña los tiempos”
La medida fue interpretada por gran parte de la comunidad estudiantil como una decisión restrictiva y desactualizada.
“Estamos en 2025 y todavía se discute si una mujer puede usar una musculosa o una falda corta para estudiar. Es una universidad, no una oficina del siglo pasado”, comentó una estudiante de Comunicación en redes sociales.
En tanto, otros alumnos señalaron que la política “reproduce estereotipos de género” y “condiciona la expresión personal bajo la idea de formalidad”.
Docentes y especialistas en educación coincidieron en que, si bien es válido mantener ciertos códigos de convivencia, los criterios estéticos no deberían convertirse en una forma de control sobre la identidad de los jóvenes.