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Estudiantes, otra vez desde la adversidad: campeón con carácter y jerarquía

Estudiantes, otra vez desde la adversidad: campeón con carácter y jerarquía
Leonel Sánchez Alpino
20 Dic, 2025

En San Nicolás, el equipo de Eduardo Domínguez volvió a demostrar por qué es uno de los grandes protagonistas del fútbol argentino. Se repuso de un inicio complicado, dio vuelta el marcador y celebró un nuevo título.

El Trofeo de Campeones volvió a teñirse de rojo y blanco. Estudiantes no se detiene y reafirma su momento dorado: como ya había ocurrido en Santiago del Estero, el Pincha fue de menor a mayor, superó un resultado adverso y terminó levantando otra copa para engrosar su rica historia.

El desarrollo inicial fue trabado y con escasas situaciones claras. Ambos equipos priorizaron el orden y la disputa en la mitad de la cancha, lo que derivó en un primer tiempo cortado y con poco vuelo futbolístico. La chance más peligrosa fue para Estudiantes, cuando Cetré probó desde afuera del área buscando repetir la fórmula que ya le había dado resultado ante Rosario Central. Más allá de esa acción, el juego nunca encontró un dominador definido.

Con el correr de los minutos, el partido entró en una meseta. El desgaste acumulado en el plantel albirrojo y la falta de competencia reciente de Platense —que llevaba varias semanas sin actividad oficial— se hicieron evidentes, diluyendo la intensidad y el ritmo del encuentro.

Sin embargo, el arranque del segundo tiempo mostró otra cara. Platense salió decidido, presionó alto y aprovechó la desconcentración de Estudiantes para golpear primero. El equipo de Eduardo Domínguez lució sorprendido y pagó caro ese comienzo dubitativo, con Zapiola capitalizando el momento favorable del Calamar.

El golpe despertó al Pincha. Con ajustes tácticos y una postura más ofensiva, Estudiantes comenzó a inclinar la cancha y a recuperar protagonismo. Los cambios surtieron efecto y, tal como había ocurrido en finales recientes, apareció la jerarquía individual para equilibrar la historia: Lucas Alario puso el empate y apagó el festejo rival.

Esta vez, la reacción fue inmediata y definitiva. No hubo alargue ni suspenso extra. El propio Alario volvió a hacerse presente en el marcador para sellar la remontada y desatar la celebración en las tribunas. Estudiantes se quedó con el Trofeo de Campeones, sumó su quinta estrella bajo la conducción de Domínguez y confirmó que su presente es cosa seria.

El Pincha manda, compite y gana. Y cuando el escenario se vuelve adverso, responde como lo hacen los campeones.

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