Internacional
Guerra comercial: Trump endureció los aranceles a China y se los redujo al resto del mundo
El presidente estadounidense anunció un aumento del 125% en los aranceles a productos chinos y una rebaja temporal para el resto de las naciones. Las medidas generaron repercusiones en los mercados internacionales y reavivaron la tensión comercial con Beijing.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció una medida comercial que sacudió los mercados internacionales: un aumento del arancel a las importaciones provenientes de China al 125%, mientras dispuso una reducción temporal al 10% para la mayoría de los demás países con los que mantiene relaciones comerciales.
La decisión fue comunicada a través de su red social Truth Social, donde argumentó que la medida se basa en la “falta de respeto que China ha mostrado hacia los mercados mundiales”. El anuncio incluye una pausa de 90 días para los llamados aranceles “recíprocos”, una iniciativa que el mandatario venía impulsando para presionar a sus socios comerciales a revisar sus políticas.
“Por la presente aumento el arancel que Estados Unidos le impone a China al 125%, con efecto inmediato”, escribió Trump, dejando claro que no habrá margen para una tregua con el gigante asiático.
Recompensas para quienes no tomaron represalias
El secretario del Tesoro norteamericano, Scott Bessent, respaldó el anuncio y agregó que la mayoría de los países, incluidos México y Canadá, seguirán enfrentando un arancel base del 10%. Según explicó, aquellos Estados que no tomaron represalias frente a los aranceles impuestos la semana pasada serán “recompensados” con esta flexibilización temporal.
Karoline Leavitt, secretaria de prensa de la Casa Blanca, sostuvo que el nuevo esquema apunta a fomentar acuerdos bilaterales. “No tomen represalias y serán recompensados”, aseguró. Además, justificó la suba de aranceles a China señalando su “insistencia en la escalada” del conflicto comercial.
“Cuando se ataca a Estados Unidos, el presidente Trump contraataca con más fuerza”, dijo Leavitt, en una frase que ya circula con fuerza en medios internacionales.
Mercados sacudidos por el giro comercial
El efecto de los anuncios fue inmediato en los mercados financieros. El índice S&P 500 trepó un 6%, cortando una racha negativa que venía golpeando a Wall Street desde el llamado “Día de la Liberación”, cuando Trump impuso aranceles generalizados del 10% a todos los países.
Las bolsas europeas y asiáticas, en cambio, reaccionaron con caídas, al igual que el petróleo y el dólar, que se desplomaron en medio de la incertidumbre global. Los bonos del Tesoro estadounidense también sufrieron una fuerte liquidación, lo que muchos analistas interpretan como una señal de alerta económica.
Los inversores, que vienen exigiendo una moderación en las políticas arancelarias, temen que esta escalada termine empujando al mundo hacia una recesión y eleve la inflación global.
Respuesta europea y tensiones con China
Mientras tanto, la Unión Europea ya venía preparando una represalia comercial frente a los aranceles estadounidenses. El bloque anunció que desde el martes comenzará a aplicar medidas sobre productos norteamericanos por más de 20.000 millones de euros. Entre los bienes afectados figuran soja, motocicletas y cosméticos. Sin embargo, decidieron no responder por ahora a los aranceles del 20% que entraron en vigor esta misma semana.
Desde China, la reacción fue inmediata. El Ministerio de Finanzas calificó la medida como “errores tras errores” por parte de Washington, y se refirió al nuevo esquema como una provocación directa. Como contrapartida, el gobierno chino emitió una advertencia a sus ciudadanos para que “evalúen plenamente los riesgos” antes de viajar a Estados Unidos.
Además, el secretario de Defensa norteamericano, Pete Hegseth, avivó la tensión al señalar desde Panamá que China representa “una amenaza” para la estabilidad global.
La estrategia Trump: presión y negociación
A pesar del endurecimiento, Trump aseguró que muchos líderes mundiales están buscando acercamientos. Según el mandatario, Japón y Corea del Sur ya enviaron delegaciones a Washington para entablar negociaciones personalizadas. “Estos países nos están llamando para besarme el trasero”, ironizó durante una cena con republicanos.
La Casa Blanca apuesta a que esta estrategia reactive la industria manufacturera estadounidense y obligue a muchas empresas a relocalizar su producción dentro del país. Trump acusa a China de realizar dumping y de saturar el mercado internacional con productos a bajo costo, lo que —según él— distorsiona la competencia y perjudica a los trabajadores estadounidenses.
Un tablero económico en ebullición
El escenario global quedó condicionado por este nuevo capítulo en la guerra comercial. Si bien la reducción temporal de aranceles podría ofrecer un respiro para algunos países, el castigo impositivo a China marca un camino de confrontación más agudo. Los mercados, las empresas y los gobiernos del mundo están atentos: cualquier movimiento en falso podría profundizar la volatilidad que ya domina la agenda económica internacional.