UNLP

Investigan la contaminación por fármacos en ríos y arroyos de La Plata y la región

Investigan la contaminación por fármacos en ríos y arroyos de La Plata y la región
Facundo Benitez
11 Dic, 2025

La Plata vuelve a quedar bajo la lupa por la contaminación de sus cursos de agua.

Un equipo de investigadores del Centro de Investigaciones del Medioambiente (CIM, CONICET–UNLP–asociado a CICPBA) midió la presencia de medicamentos en ríos y arroyos de la región metropolitana bonaerense y confirmó que, a medida que aumenta la urbanización, también crece la concentración de fármacos en el agua superficial.

El trabajo se enfocó en afluentes del Río de la Plata y en cuencas clave para La Plata, Berisso y Ensenada: los ríos Luján, Reconquista y Matanza–Riachuelo, y los arroyos Del Gato, Maldonado, El Pescado y Espinillo (Magdalena). La investigación busca entender cómo impactan los asentamientos humanos, la falta o presencia de servicios y los hábitos de consumo sobre la calidad del agua que atraviesa la región.

Más gente, más remedios en el agua

Según explicó el investigador del CONICET Pedro Carriquiriborde, la hipótesis era clara: donde hay más población y menor control de efluentes, hay más residuos de medicamentos en los cursos de agua. Para comprobarlo, el equipo tomó muestras desde zonas agrícolas y ganaderas —con baja densidad poblacional— hasta tramos que ya se meten de lleno en áreas urbanizadas.

Los resultados confirmaron la sospecha:

  • En zonas rurales se detectó, en promedio, la presencia de apenas dos o tres fármacos.
  • En los tramos que atraviesan la ciudad aparecieron residuos de prácticamente todos los medicamentos analizados: 16 en total.

Es decir, el cambio de paisaje —del campo a la ciudad— viene acompañado de un salto notorio en la cantidad y concentración de drogas en el agua. Estos compuestos llegan principalmente a través de la orina y las heces humanas y animales, o por la eliminación inadecuada de medicamentos vencidos o sobrantes.

Qué medicamentos se encontraron con más frecuencia

La lista de fármacos detectados es variada y refleja usos cotidianos muy distintos. De acuerdo con el estudio, la “tabla de posiciones” de los más presentes quedó encabezada por:

  • Carbamazepina (antiepiléptico),
  • Paracetamol,
  • Ibuprofeno,
  • Atenolol (para hipertensión y arritmias).

“Son grupos terapéuticos muy diferentes y presentes en la vida diaria de miles de personas”, detalló Daniela Pérez, becaria del CONICET y primera autora del trabajo, quien además explicó que los compuestos se clasificaron según su frecuencia y concentración en cuatro categorías: dominantes, frecuentes, raros y ocasionales.

La investigación también mostró una radiografía local del consumo de medicamentos. El caso más llamativo es el del paracetamol: sus residuos aparecen en niveles mucho más altos que los reportados en otros países, lo que indicaría una ingesta muy superior a la media internacional.

Verano, sildenafil y hábitos de la vida cotidiana

Más allá de las diferencias entre zonas rurales y urbanas, los investigadores observaron que las estaciones del año, el clima y los hábitos sociales también dejan huella en el agua.

Un ejemplo contundente es el sildenafil, el fármaco indicado para tratar la disfunción eréctil:

  • Su presencia aumenta de manera marcada en verano,
  • Lo que los especialistas vinculan con un incremento de la actividad sexual en esa época del año.

En invierno, en cambio, se incrementan de forma general las prescripciones de medicamentos, algo que se ve con claridad en la aparición de salbutamol, utilizado para el asma y otras enfermedades respiratorias asociadas al frío.

Las lluvias también juegan su rol: en períodos más húmedos, el aumento del caudal suele diluir las concentraciones de algunos compuestos, aunque no las hace desaparecer.

Contaminación con sello local

Si bien ciertos medicamentos, como la carbamazepina, aparecen en niveles similares a los hallados en otras partes del mundo, otros datos muestran un perfil bien argentino, y especialmente platense.

El caso del paracetamol es el más evidente:

  • Los residuos detectados en los ríos y arroyos de la región son “altísimos” respecto de los estándares internacionales,
  • Lo que refuerza la idea de un consumo masivo de analgésicos y antipiréticos de venta libre.

En ese sentido, la investigación no solo pone foco en el funcionamiento de plantas de tratamiento y redes cloacales, sino también en los hábitos cotidianos: automedicación, exceso de consumo y descarte inadecuado de comprimidos y jarabes.

Un problema ambiental que exige políticas públicas

El trabajo del CIM, el primero de este tipo en la región por su magnitud y diseño de muestreo, deja una conclusión central: los cursos de agua que rodean y atraviesan La Plata, Berisso, Ensenada y Magdalena son un espejo del modelo de urbanización, consumo y gestión de residuos.

Los investigadores advierten que la presencia continua de fármacos en el ambiente puede afectar a peces, invertebrados y otros organismos acuáticos, e incluso generar efectos a largo plazo sobre la salud humana, aunque las concentraciones halladas no impliquen un riesgo inmediato de toxicidad aguda.

En la agenda queda pendiente reforzar tres frentes:

  • Mejorar el tratamiento de efluentes cloacales y pluviales.
  • Promover campañas de educación para evitar la automedicación y regular el descarte de medicamentos.
  • Incorporar el monitoreo de fármacos como indicador estable de la calidad del agua en la región del Gran La Plata.

Comentarios