Política
La CGT marcha a Plaza de Mayo este jueves y analiza un nuevo paro general contra el Gobierno de Milei
En la previa del Día del Trabajador, la central obrera se moviliza este jueves con críticas a la reforma laboral y la política económica nacional. Desde el sindicalismo ya anticipan la posibilidad de una nueva medida de fuerza.
La Confederación General del Trabajo (CGT) volverá a movilizarse este jueves hacia Plaza de Mayo en la previa del Día del Trabajador, en una jornada marcada por el rechazo a la reforma laboral impulsada por el Gobierno de Javier Milei y el creciente malestar por la situación económica.
La convocatoria principal fue fijada para las 15 horas, aunque desde el mediodía comenzarán a concentrarse distintas columnas sindicales en el centro porteño. La movilización tendrá como eje principal la defensa del empleo, el salario y los derechos laborales, además de un fuerte cuestionamiento al ajuste económico impulsado desde la Casa Rosada.
Bajo la consigna “por trabajo digno, con derechos, salario justo y sin ajuste a los trabajadores”, la central obrera busca mostrar en las calles el descontento social que, según sus dirigentes, se profundiza por la caída del poder adquisitivo, el endeudamiento familiar y la pérdida de puestos de trabajo.
Desde la conducción de la CGT también dejaron abierta la puerta a una nueva medida de fuerza. Jorge Sola, uno de los integrantes del triunvirato, anticipó que luego de esta movilización podría avanzarse hacia “una medida de fuerza mucho más fuerte”, en lo que sería un nuevo paro general contra la administración libertaria.
Además del reclamo gremial, durante la jornada también se realizará una celebración religiosa en homenaje al papa Francisco, sumando un componente simbólico a la protesta convocada en vísperas del 1° de mayo.
Mientras tanto, el Gobierno nacional prepara un importante operativo de seguridad en los alrededores de Plaza de Mayo, con vallados, controles de acceso y un fuerte despliegue de fuerzas federales para evitar incidentes durante la manifestación.
La protesta promete convertirse en una nueva señal de tensión entre el sindicalismo y la administración nacional, en un escenario donde la conflictividad social y el debate por las reformas laborales siguen ocupando el centro de la agenda política argentina.