Crónicas del mundo
La figura mítica del Unicornio
Por Silvia Franchi.
Quiero expresar mi más profundo agradecimiento a Thérèse Ferragut, por hacer posible la realización de esta nota.
París ofrece innumerables lugares para visitar y hasta podría decirse que es un museo al aire libre. Además de descubrir numerosos sitios emblemáticos de la Ciudad Luz, desde la Torre Eiffel al Arco del Triunfo o el Museo del Louvre, una visita al Museo Nacional de la Edad Media, el Museo Cluny, puede ser sorprendente.
Una de las joyas del Museo es una sala temática dedicada a “La Dama y el Unicornio”, un trabajo realizado con la técnica del tapiz entre los años 1484 y 1500. Se trata de una obra cargada de misterio, compuesta por un conjunto de seis tapices cuyos protagonistas centrales son una dama noble y un unicornio, representados sobre un fondo floral de extraordinaria belleza. La obra fue encargada por Jean le Viste, un noble burgués, probablemente como regalo de bodas para su joven esposa.
En este caso, el Unicornio es objeto de varias hipótesis, aunque no hay duda de que la obra se trata de la representación de los cinco sentidos: vista, oído, gusto, olfato y tacto, con un alto contenido simbólico. Como coronación de la serie hay un sexto tapiz que se titula Mi único deseo, y que representa la renuncia de la dama a los placeres terrenales y/o temporales, en el cual guarda sus joyas en un pequeño cofre para desprenderse de ellas. Se supone que no volverá a lucirlas una vez que se formalice su casamiento.
La dama utiliza los sentidos para la conquista amorosa, en tanto el Unicornio representa la figura del joven caballero que cae en sus redes para brindarle protección en todo momento. Por otro lado, el Unicornio, según el mito, se acercaba solamente a las damas vírgenes dotadas de pureza, como señalaba la tradición.
El Unicornio podía representarse como un caballo con un cuerno largo que salía de su frente, y en otras obras se simboliza como un caballo con ojos y barba de cabra, como en este caso, patas de antílope y un cuerno helicoidal.
¿Qué representa el Unicornio?
Durante la Edad Media, el Unicornio era visto como un animal de gran fortaleza que podía derrotar a las bestias con su poder. Además, tenía poderes sanadores y se decía que con su cuerno purificaba las aguas para que otros animales pudieran beberla sin peligro de envenenarse. Su debilidad eran las doncellas vírgenes, a las cuales se las utilizaba para cazarlo.
El Unicornio es el representante de la pureza y el poder, además de ser un animal que trae buena suerte y es símbolo de justicia, de allí que aún en nuestros días sea una figura aceptada y admirada tanto por niños como por adultos. Su cuerno tiene una representación espiritual, relacionada con la espada de Dios, como se lo menciona en la Biblia; el cuerno puede ser helicoidal o con forma de espada y tiene un poder sanador que provee protección. Es un guardián dotado de Divinidad que neutraliza el mal.
Los orígenes del Unicornio son milenarios, y proviene de la India. Los griegos también lo representaron como la cabra Amaltea, dotada de poderes divinos.
Hasta nuestros días esta figura mítica sigue despertando fascinación, particularmente en los niños. Aunque ningún adulto se avergonzaría al aceptar que también siente gran simpatía por un animal tan bello, dotado de poderes benéficos y mágicos. El mito permanece vivo hasta el presente, aunque en apariencia su época dorada pertenece al pasado, particularmente la Edad Media en toda Europa.
La sala temática “La Dama y el Unicornio” en el Museo Cluny de París
Se exhiben cinco tapices de la dama, el Unicornio y los sentidos, y un sexto tapiz, “Mi único deseo”, que sintetiza el conjunto. Los mismos se describen a continuación.
- La dama y el sentido del oído
La dama atrae y amansa a los animales que la rodean tocando un órgano, habilidad musical propia de una joven perteneciente a la nobleza. La figura principal está acompañada por un doncella, de tamaño más pequeño, que aludía a su menor jerarquía, característica típica del arte medieval, periodo en el cual el tamaño de las figuras se correspondía con su grado de jerarquía o importancia social. Hacia la izquierda aparece la figura de un león, que se ocupará de defenderla ante los peligros, y a su derecha se encuentra el Unicornio, que le brindará protección. Se muestra un fondo floral y aparecen otros animales como conejos, ovejas, perros, gatos, pájaros y monos.
- La dama y el sentido del olfato (la belleza)
La dama aparece confeccionando una guirnalda de flores, que estimularán el olfato con su fragancia, para entregársela al caballero. A su lado y sobre una canasta se agrega la figura de un mono, símbolo medieval de la sexualidad, que seguirá apareciendo en otras escenas. La doncella le trae las flores con las cuales la dama confeccionará la ofrenda, en tanto el león y el Unicornio siguen a su lado.
- La dama y el sentido del gusto (el juego amoroso)
En la composición de esta escena se representa la pretensión de la dama de despertar los celos del caballero, el Unicornio, ofreciendo delicias dulces a un loro próximo a ella; los demás animales simbolizan a jóvenes galanes que aspiran a conseguir su amistad. Debajo de su figura aparece nuevamente el mono.
- La dama y el sentido de la vista (la seducción)
En esta escena se observa a la dama con un espejo en su mano derecha, en el cual se mira el Unicornio, apoyado en su regazo con una actitud tierna y amorosa. En esta escena no aparece la doncella y representa el despliegue de seducción de la dama hacia el caballero, que ha caído en sus redes. Asimismo, el león mira hacia el frente con una actitud complaciente.
- La dama y el sentido del tacto (la conquista del ser amado)
La dama, de pie y victoriosa, empuña un estandarte y con la otra mano sujeta el cuerno del Unicornio, ya que ha logrado su propósito de conquistarlo definitivamente. Los animales aparecen con una actitud inofensiva, domesticados por la belleza de la dama. Muestra la actitud de entrega del caballero y su lealtad y compromiso hacia el matrimonio.
- La dama y la manifestación del deseo
Aparece la leyenda “Á mon seul désir” (Mi único deseo) en la parte superior de la tienda, en el que se manifiesta expresamente el deseo que siente el Unicornio por la dama, decidido a entregarse a su enamorada. La dama entrega a la doncella un cofre con sus joyas, hipotéticamente representando la renuncia a los placeres terrenales para afirmar su compromiso definitivo hacia su amado caballero. Esta escena sintetiza el grupo que conforman los otros cinco tapices, dotada de una excelente composición y gran belleza.
La visita al Museo Cluny de París resulta muy interesante, aunque para muchos no es una prioridad en una ciudad que ofrece tantas manifestaciones culturales. A París siempre se vuelve y quizá haya alguna ocasión de realizar esta visita en un próximo viaje. Aunque un viaje virtual ofrece una primera aproximación para quienes, a cualquier edad, se sientan estimulados por el mito del Unicornio.