Espectáculos
La locura por Oasis estalla en Buenos Aires a horas de los shows en River
La fiebre por el regreso de Oasis explotó en Buenos Aires y los alrededores del estadio Más Monumental ya respiran clima de fiesta. A horas de los esperados recitales de este sábado 15 y domingo 16 —ambos con entradas agotadas—, miles de fanáticos revolvieron las calles porteñas en busca de cualquier rastro de los músicos británicos.
Desde temprano, seguidores de todas las edades se apostaron en la zona de Recoleta, especialmente en los hoteles donde se hospeda parte de la banda. Andy Bell, Gem Archer y Paul “Bonehead” Arthurs ya fueron vistos caminando por Recoleta, Balvanera y San Telmo, desatando gritos, corridas y fotos improvisadas con quienes tuvieron la suerte de cruzárselos. El paradero de Liam y Noel Gallagher, en cambio, se convirtió en un misterio que alimenta aún más la locura: los fans siguen vuelos, monitorean redes y esperan horas en diferentes hoteles para intentar descifrar dónde están.
En la previa, las calles ofrecen postales típicas de un recital grande: familias con remeras y banderas, grupos cantando clásicos de Oasis y jóvenes acampando entre el Hyatt y el Four Seasons con la esperanza de sumar una anécdota épica antes del show. La cuenta regresiva se vive minuto a minuto.
A pocas cuadras del estadio, la estación Núñez del Tren Mitre sumó un nuevo punto de encuentro. Allí, el artista británico Benjamin Rock, junto a muralistas argentinos, empezó a intervenir un mural que celebra la conexión cultural entre Manchester y Buenos Aires. La obra podrá ser intervenida por fans durante la previa y se perfila como otro epicentro del furor oasero.
Además del mural, la ciudad tendrá actividades paralelas para completar la experiencia: desde charlas con el fotógrafo británico Lawrence Watson hasta encuentros espontáneos entre seguidores que llegaron desde todo el país. La gira sudamericana tendrá su cierre en Argentina, Chile y Brasil, y Liam ya deslizó que los planes podrían extenderse hasta 2026.
Por ahora, la ciudad late al ritmo de un solo objetivo: ver, escuchar y, si la suerte acompaña, cruzarse con sus ídolos antes del gran regreso.