Estudiantes
La otra vuelta al Country de Estudiantes que emocionó la noche de jueves
Carlos Gabriel “Gaby” Palermo regresó al Country Club Mariano Mangano, un lugar muy especial de su historia. Hermano mayor de Martín Palermo, y con pasado en la Liga Amateur Platense volvió a compartir un partido con el Pincha, esta vez como integrante del cuerpo técnico senior.
Por Luciano Neder
La vuelta de Ernesto Farías al predio albirrojo de 462 no fue la única de la noche que terminó en goleado por 4-0 sobre Argentinos Juniors para el Senior +45, se lleva todos los flashes por la trascendencia del nombre pero también estuvo acompañado por uno de los apellidos que están inevitablemente ligados a la historia del fútbol. Palermo es uno de ellos.
Mucho antes de que Martín se convierta en jugador de Estudiantes y posteriormente en un ídolo de talla nacional, hubo otro Palermo que defendió arcos, recorrió canchas de la región y tuvo al Pincha como uno de los grandes amores de su vida.
Ese hombre es Carlos Gabriel “Gaby” Palermo, su hermano mayor. Arquero de formación, integrante de una generación que comenzó a crecer futbolísticamente en los años 80 y protagonista de distintos capítulos de la Liga Amateur Platense, Palermo volvió a encontrarse con Estudiantes en el Country Club Mariano Mangano, más de 50 años después de aquellos primeros pasos.

Esta vez no pudo ponerse los guantes por encontrarse atravesando una recuperación de salud, pero aceptó la invitación del entrenafor Sergio Bogue y se sumó al cuerpo técnico del equipo Senior +45. Y el regreso, más allá de la victoria, tuvo algo de viaje en el tiempo.
“Desde hace dos semanitas que se ha comunicado Sergio Bogue, que fuimos compañeros de las infantiles y las inferiores acá en el club”, contó Gabriel durante la previa del partido entre Estudiantes y Argentinos Juniors.
El vínculo con Bogue fue precisamente el puente para volver a formar parte del equipo. “Hoy no puedo estar en el arco por estar transitando una recuperación de salud, pero me sumé al cuerpo técnico y desde hace dos fechas que estamos compartiendo con ellos entrenamiento y partido”, explicó.
El encuentro frente a Argentinos Juniors significó su tercera participación junto al grupo. Pero más allá del partido, había algo mucho más importante: volver a pisar el lugar donde empezó todo.
“Venir al Country, después de más de 50 años, cuando uno empezó con las infantiles atajando, disfrutar de esto que realmente es maravilloso”, expresó Palermo.
El arquero que construyó su propia historia en La Plata
Gabriel Palermo fue arquero juvenil de Unido dd Olmos, en una camada que tuvo como referencia a los bicampeones de 1984 y 1985. Su aparición se produjo en el segundo año de aquella etapa, cuando tenía apenas 18 años y llegó incluso a firmar la lista de buena fe de un torneo Regional de AFA.
Y luego defendió el arco de Deportivo La Plata, donde llegó por una razón tan sencilla como futbolera: los amigos del barrio y la cercanía de la sede con su casa, ubicada frente al Policlínico.
En el “Depo” tuvo como entrenador a Lito Zucolillo, un hombre muy querido por la vieja guardia de la Liga Amateur Platense y que ya no está.
Palermo dejó allí actuaciones que quedaron en el recuerdo. Una de ellas fue aquel empate sin goles frente a Estrella, que terminaría consagrándose campeón en 1988. Esa tarde, el arquero fue una de las razones por las que el futuro campeón no pudo convertir.
Estudiantes, el lugar donde comenzó todo
El gran amor futbolístico de Gabriel siempre fue Estudiantes. El club lo fichó y Palermo se convirtió en el arquero de la categoría 1968 en las divisiones menores de AFA. Defendió el arco en aquellas jornadas de fútbol juvenil en la cancha auxiliar de 1 y 54.
Y allí aparece otra historia que con el tiempo se volvería mundialmente conocida. Cinco años menor, Martín Palermo acompañaba a su hermano para verlo atajar.
El futuro goleador había tenido incluso una primera experiencia como arquero durante sus años infantiles, antes de convertirse definitivamente en delantero. Ver a Gabriel bajo los tres palos también fue parte de esa inspiración familiar que terminaría llevándolo por otro camino dentro de la cancha.
Los Palermo tenían el deporte en la sangre desde antes. Su padre, Carlos, practicó básquet en Villa San Carlos y Estudiantes, seguido por sus hijos, mientras que su abuelo fue delantero de Vieytes en la antigua Liga Magdalenense.
La familia fue atravesada por el Pincha, yendo religiosamente a la cancha, e incluso tienen un palco en 1 y 57 llamado "Bocha Flores".
La relación de Gabriel Palermo con el deporte tampoco terminó cuando dejó de atajar. Se recibió de profesor de Educación Física en la UNLP, se formó como director técnico en la Escuela Zubeldía y también obtuvo el título de árbitro.
Su recorrido muestra una relación con el fútbol que fue mucho más allá de jugar. Arquero, entrenador, docente y árbitro, diferentes caminos dentro de una misma pasión.
Por eso su regreso al Country tiene una dimensión particular. No se trata solamente de volver a un lugar físico. Es regresar al escenario donde, siendo muy joven, empezó a construir una identidad vinculada para siempre con Estudiantes.
El nombre de Gabriel inevitablemente aparece asociado al de su hermano menor. Pero su recorrido futbolístico comenzó mucho antes de que Martín se transformara en una figura de calibre internacional.
Gaby construyó su propio camino en los arcos de la región, pasó por la Liga Amateur Platense, defendió la camiseta de Estudiantes en inferiores y encontró en la formación deportiva otra manera de continuar ligado al fútbol.
Ahora, más de 50 años después de aquellos primeros entrenamientos, volvió a sentarse junto a una cancha del Country. Esta vez no para ponerse entre los postes, sino para acompañar desde afuera a una nueva generación de futbolistas que, como él alguna vez, encontraron en Estudiantes mucho más que un club.
“Es lindo poder estar acá en el Country y compartir con tanta gente amiga”, resumió. Para Gabriel Palermo, el regreso no necesitó de guantes ni de atajadas. Alcanzó con volver a casa.