Sociedad

La rabia, una emoción que puede ser peligrosa

La rabia, una emoción que puede ser peligrosa
Leonel Sánchez Alpino
26 Oct, 2024

Dra. Silvia Franchi

El lenguaje de las emociones

El filósofo francés Blaise Pascal escribió alguna vez una frase célebre: "El corazón tiene razones que la razón no entiende".

Si tuviéramos que describir nuestros estados emocionales, podemos utilizar una multiplicidad de palabras como sentirse feliz, triste, enojado, ansioso o celoso. Significa que nuestro interlocutor puede comprender estos términos porque tiene experiencias similares a las nuestras y porque a través de la empatía podría ponerse en nuestro lugar. Cientos de palabras pueden describir nuestros sentimientos o impulsos cuando sentimos una emoción.

En el lenguaje corriente, cuando afloran ciertas emociones "toscas" como la rabia, el miedo o los disgustos, podemos sentir que "Estoy a punto de reventar". Es fácil reconocer qué emoción se está expresando: Enojo,furia, cólera o ira.La palabra ira o rabia es de origen nórdico y significa sentirse afligido o atribulado por los problemas. Puede sentirse como un afecto físico o un dolor, o tratarse de un sentimiento de displacer violento o intolerable contra alguien que lo provocó, es decir un agente externo.

Enojo, furia, rabia, “bronca”

El enojo se puede definir de varias maneras: a) un estado mental semejante al dolor; b) estar disgustado, fastidiado o tener problemas con alguien; c) sentirse afectado por una persona que nos ha provocado irritabilidad; y d) molestar, lastimar, agraviar, dañar u ofender a alguien.

La furia tiene su origen en un término derivado del Latín que significa  estar  encolerizado. Se trata de: a) un desorden mental relacionado con la cólera, casi rayano en la locura; b) furia o vehemencia ante un conflicto; y c) un loco frenesí.

La palabra rabia o ira proviene del Latín y significa rabia, o una dolencia o enfermedad proveniente de la mordedura de un animal. Existen muchas definiciones diferentes para esta emoción, por ejemplo que se trata de un acto violento, de una pasión furiosa, de un apetito o deseo violento por algo, de una inspiración poética, de la indignación humana y hasta un estado de inspiración.

Estas expresiones nos sugieren que el lenguaje de las emociones es complejo y deriva de diferentes fuentes históricas, y que lo utilizamos inconsistentemente en nuestro presente por desconocimiento de sus orígenes. Entonces no sería una sorpresa que tengamos dificultades para encontrar un significado inequívoco de los términos en cualquier lenguaje o idioma.

Razón y pasión

La dicotomía razón-emoción asume que a menudo las emociones son irracionales y que una persona puede no ser responsable de su conducta cuando está bajo la influencia de una emoción muy intensa.

Los romanos decían que la rabia es un pequeño ataque  de locura. La Justicia puede reconocer "un crimen pasional" y aceptar que un crimen cometido durante un estado emocional intenso y descontrolado puede mitigar el rapto de insania, ya que la persona estaba "cegada por la pasión". Si una persona encuentra a su pareja en un acto de infidelidad puede cometer un crimen derivado de sus celos, y la intensidad del estado emocional descontrolado podría constituir una defensa ante la ley. En este caso hablamos de una emoción activa.

La rabia puede desorganizar a una persona cuando pierde el control de sí misma bajo el influjo de una intensa ira. En otras ocasiones puede ser planificada, como cuando se toma revancha, se planifica una agresión o una venganza y se realizan esfuerzos para lograr el objetivo final.

Emociones activas y pasivas

A veces las emociones son pasivas, como la emoción que podemos sentir si vemos a una persona que le pega a su hijo o lo maltrata, si somos testigos de una injusticia o si presenciamos un accidente. En esas situaciones, el observador generalmente no cree tener control sobre la aparición de sus emociones. Es decir que rara vez se puede decidir qué emoción se siente, y no siempre se puede estar en contacto con ellas. Las emociones se disparan por eventos particulares o pensamientos que surgen repentinamente, es decir que no afloran de la nada. Las emociones son activas cuando se expresan en actos o se toma conciencia de ellas.

Emociones conscientes e inconscientes

Cuando hablamos de una emoción consciente, hablamos de la experiencia subjetiva de poder comunicarle a otro un estado emocional desde la esencia de la persona. En este caso la emoción es adaptada.

Indudablemente, un enorme bagaje de emociones no puede acceder completamente a la conciencia, como cuando nos sentimos "bajoneados" y no sabemos por qué. O como cuando alguien nos comunica que se siente molesto o enojado sin poder encontrar las razones para esos sentimientos.

Con la ayuda de un trabajo terapéutico las  emociones pueden aflorar en la conciencia, cuando en la consulta aparece alguien que dice no sentir nada en particular, pero quienes lo rodean pueden hablar de su depresión, rabia o celos. O cuando no saben bien lo que sienten, aunque saben que algo sienten, o hablan de la ambigüedad de sus estados emocionales, enmascarando o tratando simular la rabia escondida.

Emociones positivas y negativas

Ciertas emociones se consideran positivas por consenso social, como la alegría, el interés o el amor. Otras emociones como la rabia, el miedo, el disgusto o la tristeza pueden considerarse de valencia negativa en muchas ocasiones. Los estados emocionales no se consideran ni buenos ni malos, en el terreno de las emociones existen algunas deseables o positivas, en tanto otras son indeseables o negativas.

Las metáforas acerca de las emociones positivas o negativas pueden ser múltiples, y variar en las distintas culturas, y en épocas diferentes. La rabia pudo ser demoníaca en el Medioevo y aceptada en nuestros días como una emoción válida. La rabia y la agresión también pueden ayudar a la supervivencia.

La rabia en los seres humanos

La rabia es una respuesta natural y saludable igual que el dolor, la frustración, las amenazas o la pérdida de algo/alguien. La agresividad puede tener funciones adaptativas ya que incrementa la energía que necesitamos para lograr nuestras metas con cierto poder para cumplir con los objetivos. En segundo lugar, la rabia tiene una función expresiva; rápidamente permite reconocer cómo se siente una persona y si la misma tiene la intención de pelear, con lo cual puede influir en el comportamiento de otro individuo. Tercero, las personas a menudo expresan rabia para intimidar a otros o dar la impresión de ser fuertes al tener una presencia amenazadora. El resultado puede significar que una persona defienda su reputación y aumente su habilidad para obtener recursos y sobrevivir ante las situaciones peligrosas o amenazantes. En cuarto lugar, la rabia reduce sentimientos ansiosos de vulnerabilidad. La rabia puede moderar los sentimientos de inseguridad personal y previene los sentimientos de indefensión. Además, cuando podemos reconocer los signos de rabia en otras personas y en uno mismo, puede alertar al individuo de usar estrategias de afrontamiento que puedan ser efectivas para resolver conflictos.

En este sentido, la rabia tiene un fin útil, al punto que muchas personas disfrutan cuando se enojan o expresan su “bronca”. Existen dos tipos básicos de rabia: Rabia saludable y beneficiosa (enfado); Rabia destructiva.

El lado oscuro de la agresión

A pesar de que podemos encontrar muchas razones para pensar la agresión como un estado emocional útil, muchas personas están preocupadas acerca del lado oscuro de la agresión; es decir, la agresión puede ser destructiva, peligrosa, abusiva y homicida.

Las tasas de criminalidad se han acrecentado en el mundo y los niveles de agresión son feroces tanto en el área pública como en la vida privada, desde las expresiones de venganza a la guerra y la beligerancia. Cuando la rabia llega a expresiones extremas, es probable que alguien salga lastimado. Este hecho conforma la base para que surjan formas de control social que tienen por fin limitar la expresión desenfadada de rabia.

Mucha gente cree que el castigo reduce el comportamiento violento, sin embargo el castigo también produce efectos indeseados. El padre que castiga a un niño inadecuadamente le enseña que la violencia es una buena técnica para conseguir lo que uno quiere. Los padres rabiosos y enojados tienden a producir niños rabiosos y enojados.

¿Se puede controlar la rabia?

Numerosos episodios muestran el problema de la violencia en adolescentes, como el aumento de agresiones en las escuelas. Son signos de alarma emparentados con el rol de la comunicación entre padres e hijos, el rol de los grupos de pares, la televisión, la literatura y por sobre todo, el uso descomunal de las armas.

Las siguientes propuestas pueden ayudar a controlar la rabia:

  1. Seleccionar las situaciones de las cuales uno quiere o desea formar parte;
  2. Modificar la situación en la que uno mismo se encuentra;
  3. Cambiar el foco de atención;
  4. Reinterpretar la situación en la que se encuentran o los eventos que se presentan;
  5. Modificar las respuestas propias.

Manejo de la ira

Creencias que llevan a reprimir la rabia:

  1. Miedo a hacer daño a los demás;
  2. Miedo a quedar en evidencia;
  3. Miedo a perder el control;
  4. Miedo al rechazo;
  5. Miedo a ser destructivo;
  6. Miedo a las consecuencias de los actos violentos.

¿Cómo se puede regular la rabia?

Ya sea por el desarrollo del autoconocimiento o con una ayuda psicoterapétucia, se pueden adquirir herramientas para recuperar el control de las emociones, a través de múltiples procesos que ayuden al cambio y al alivio emocional. Algunas herramientas son las siguientes;

  1. Evaluar los pros y los contras de reprimir la rabia, o aprender a expresarla adecuadamente;
  2. Evitar acumular rabia;
  3. Reconocer los sentimientos (“Me enojo cuando....”  y no atribuirle la culpa al otro como cuando decimos “Me pones nervioso/a”);
  4. Evaluar el nivel de rabia, es decir comprender la intensidad de las expresiones agresivas, buscando el autocontrol y una evaluación consciente;
  5. Comprender las causas;
  6. Perdonar y perdonarse.

El bienestar puede ser uno de los grandes objetivos de la vida y la inteligencia emocional es uno de sus pilares. Cuando se toma conciencia de las emociones tóxicas y se elige un camino más saludable habremos dado un gran paso.

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