Punto capital
La Ratonera cierra su local original y se achica ante un escenario de consumo en baja
La cervecería platense anunció el cierre de “La Rato Chica”, el espacio donde comenzó el proyecto, y continuará su actividad en el local de la esquina. La decisión llega en un contexto de fuerte presión sobre el comercio: caída del consumo, aumento de costos y más locales sin actividad en distintos corredores de la ciudad.
“Las despedidas son esos dolores dulces”. Con esas palabras, La Ratonera anunció el cierre de su local original, conocido afectuosamente como “La Rato Chica”, el espacio donde comenzó el proyecto de la cervecería y bar platense.
El anuncio fue realizado a través de sus redes sociales, donde sus responsables explicaron que la decisión responde a la necesidad de “achicarnos, reducir, ir a lo mínimo, a lo imprescindible”, en un contexto económico que describieron como especialmente difícil. Al mismo tiempo, aclararon que continuarán funcionando en el local de la esquina y que el proyecto seguirá adelante mientras puedan sostenerlo.
La despedida del espacio original será el sábado 12 de septiembre, con una jornada que el propio bar planteó como una celebración: música, cerveza y una última noche para despedir el lugar que acompañó los primeros años del emprendimiento.
La Ratonera está ubicada en calle 46 Nº 442, entre 3 y 4, en La Plata, y se consolidó como una propuesta vinculada a la cerveza, la gastronomía informal y el encuentro en la vereda.
Un cierre que se inscribe en un escenario más amplio
La decisión de La Ratonera se produce en un momento en el que sostener un comercio se volvió cada vez más difícil. Aunque el comunicado del bar no atribuye exclusivamente el cierre a un único factor, su referencia a la necesidad de reducir la estructura coincide con un escenario que atraviesa a buena parte del comercio minorista.
En La Plata, un relevamiento de la Cámara Argentina de Comercio y Servicios registró 20 locales sin actividad durante julio y agosto de 2026. La cifra representó un incremento del 11,1% respecto del bimestre anterior, aunque se mantuvo igual en la comparación interanual. El relevamiento incluye locales en venta, alquiler, clausurados o directamente cerrados.
El dato se suma a otros relevamientos que durante el año mostraron una presión creciente sobre la actividad comercial platense. En abril, por ejemplo, un estudio había contabilizado 455 locales sin actividad sobre 4.739 comercios relevados, mientras que los locales en alquiler habían aumentado 14,3% interanual. En ese momento, referentes del sector señalaron a la caída del consumo y el aumento de los costos como algunos de los principales factores detrás de la pérdida de actividad.
Menos consumo, más cautela
La situación local forma parte de un escenario nacional de consumo todavía debilitado.
Según la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), las ventas minoristas de las pequeñas y medianas empresas retrocedieron 0,2% interanual en agosto de 2026, mientras que acumularon una caída del 2,4% en los primeros ocho meses del año. La entidad vinculó la evolución negativa con la reducción del poder adquisitivo, el peso de las tarifas y el endeudamiento familiar, factores que llevan a los consumidores a concentrarse en gastos considerados indispensables.
El deterioro no fue uniforme durante todo el año. En julio, por ejemplo, las ventas minoristas pyme habían registrado una caída interanual del 3,8%, acumulando entonces un retroceso del 2,7% en los primeros siete meses.
En ese marco, para los comercios gastronómicos y bares el desafío no pasa solamente por conseguir clientes, sino por sostener una estructura de gastos que incluye alquiler, servicios, insumos, salarios y otros costos operativos. Cuando el consumo pierde fuerza, la reducción de metros cuadrados o de la estructura del negocio puede convertirse en una alternativa para intentar mantener abierta la actividad.
Eso es, precisamente, lo que plantea La Ratonera: no abandonar el proyecto, sino reducir su estructura y concentrar la actividad en un solo espacio.
La despedida de “La Rato Chica”, entonces, tiene una dimensión que excede a las paredes del pequeño local donde nació el bar. Es también otra postal de un momento en el que numerosos comercios platenses buscan adaptarse a un mercado más cauteloso, con menos margen para absorber costos y consumidores que restringen sus gastos.
Por ahora, La Ratonera no baja definitivamente la persiana. Se queda en la esquina, con la intención de sostener el proyecto. Y antes de achicarse, eligió despedir una parte de su historia como la construyó: con música, cerveza y gente alrededor.