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Los Pumas lograron una remontada épica y firmaron otro capítulo histórico
El seleccionado argentino de rugby volvió a dejar su marca en el plano internacional con una actuación memorable: en apenas media hora, Los Pumas revirtieron un 21-0 adverso y vencieron 33-24 a Escocia en el mítico estadio de Murrayfield. La hazaña, cargada de carácter y juego dinámico, reafirma el gran momento del equipo conducido por Felipe Contepomi.
El partido comenzó cuesta arriba para la Argentina. En 30 minutos, Escocia se escapó 21-0 apoyado en su potencia física y un dominio total en los puntos de contacto. Pero el seleccionado nacional se sostuvo en la garra que históricamente lo caracteriza y, sumado a una propuesta ofensiva moderna, logró dar vuelta un marcador que parecía imposible.
Entre los 5 y 29 minutos del segundo tiempo, Los Pumas apoyaron cinco tries, transformando un encuentro adverso en una victoria contundente por 33-24. La clave estuvo en los acertados cambios que realizó Contepomi apenas iniciado el complemento, que aportaron energía, velocidad y determinación en cada ataque.
Figuras en una tarde inolvidable
Aunque el triunfo fue colectivo, hubo rendimientos individuales que se destacaron. Santiago Carreras, decisivo desde su ingreso, desplegó un repertorio completo: lanzamientos precisos, quiebres, patadas tácticas y lectura perfecta de los espacios. En apenas 35 minutos, cambió la cara del equipo.
También brillaron Pablo Matera, emblema de liderazgo y potencia; Mateo Carreras, infatigable y desequilibrante; y el pilar Thomas Gallo, imparable con pelota en mano y sólido en el scrum. Una mención especial merece el joven medio scrum Agustín Moyano, quien manejó los tiempos con criterio y le dio fluidez a cada avance.
Un equipo que juega y emociona
Los Pumas ratificaron su evolución hacia un estilo ofensivo, dinámico y valiente. El ataque desde todos los sectores de la cancha, con forwards y backs integrados, los posiciona hoy entre las selecciones con mejor juego no posicional del mundo.
El trabajo del staff técnico también se refleja en el crecimiento del plantel. Contepomi promovió nuevos talentos, redujo las infracciones y consolidó una identidad clara. El propio “Corcho” Fernández Lobbe destacó recientemente que el objetivo es “consolidarse entre los cuatro mejores del mundo”, una meta que ya no parece descabellada.
El triunfo en Murrayfield no solo engrosa la lista de hitos recientes del seleccionado, sino que reafirma la confianza y reconocimiento internacional hacia un equipo que combina resiliencia, intensidad y una propuesta que entusiasma a los fanáticos.