Crónicas del mundo
Málaga: seguimos recorriendo el Museo automovilístico y de la moda
´Por Silvia Franchi.
Continuando con la nota de la edición anterior, seguiremos conociendo el Museo Automovilístico y de la Moda de Málaga, un espacio singular y único, ya sea por la presentación de los vehículos, la combinación de los mismos con la moda de cada época y otros detalles artísticos que hacen de esta visita una fiesta, particularmente para quienes les agrade sorprenderse con la originalidad. Los automóviles están presentados de manera muy atractiva y nadie puede resistirse ante los modelos exhibidos de todas las épocas, junto a la moda femenina que es un fiel exponente de la evolución de la mujer.
El edificio que alberga la colección de automóviles y moda es inmenso y anteriormente había sido una tabacalera española, siguiendo la tendencia europea de recuperar y reciclar todo lo que perteneció a otros tiempos de manera creativa y original.

Automóviles de finales de la década de 1930 hasta 1950
La Segunda Guerra Mundial orientó la fabricación de vehículos hacia aquellos destinados a las acciones bélicas, por lo que se retrajo la producción dirigida al público civil. Fueron épocas de destrucción y lamentablemente se detuvo el crecimiento y la evolución humana.

Pasada la Guerra, la industria automotriz había aprendido a fabricar coches más resistentes, más veloces y casi indestructibles. Algunos de ellos mantenían el estilo deportivo con numerosos detalles de estética y motores de mayor cilindrada y potencia.

Los automóviles eran grandes, con capacidad para llevar cómodamente a cinco pasajeros. Esto trajo aparejado un crecimiento exponencial del turismo y la movilidad comercial entre ciudades, sumando bienestar para los usuarios.
Los coches marca Packard fueron muy aceptados e impusieron la tendencia de los modelos sedan cuatro puertas, con caja de tres velocidades y reversa, que medían hasta cuatro metros de largo, verdaderos elefantes blancos. Se dice que Roosevelt, el ex presidente norteamericano (1933-1945) hacía sus recorridos por la ciudad en uno de ellos.

Otros biplazas (para dos pasajeros) eran más ligeros y pintados en dos tonos con líneas curvas y dinámicas. Los coches despiertan la imaginación de cómo habrán sido las relaciones sociales en aquellos tiempos y el significado de los vehículos que hablan de sus dueños.

“Nada puede ser demasiado hermoso, nada puede ser demasiado costoso” fue el lema de la familia Bugatti, industria automotriz iniciada por Ettore Bugatti, de origen italiano aunque radicado en Francia, cuya fábrica se inauguró en 1909, fabricando autos de gran lujo y competencia. “Soy un Bugatti, no puedo parar”. Actualmente es propiedad del Grupo Volkswagen.

Aparecen los primeros coches de competencia, y las carreras automovilísticas despiertan la atención del público mundial, que comienza a tomar partido por las distintas compañías automotrices y de competencia.

En el Museo se exhibe un motor en cerámica estilo portugués, que representa las primeras competencias del Siglo XX con sus intrépidos conductores.

El cambio de los automóviles a partir de 1950
Hacia 1950 los modelos comienzan a cambiar la apariencia, se vuelven más sofisticados y sus formas son más curvilíneas, es decir que dejan de ser “cuadrados”; los modelos podían ser cerrados o descapotables, según el gusto y el perfil del cliente, y de acuerdo al clima de la ciudad en la que iba a circular. Los descapotables eran ideales para el clima mediterráneo o ciudades costeras y cálidas.

En el Museo se presentan diferentes modelos, pintados en colores dorados, otros con tonos brillantes, en todos los casos impecables. En las paredes se cuelgan accesorios de la mujer de la época de gusto refinado, como carteras y sombreros.

Los vehículos de los años cincuenta y sesenta son grandes, pesados, fuertes, desarrollan mayor velocidad y son de mantenimiento costoso por el alto consumo de combustible. Llegaban adonde uno quisiera sin inconvenientes, incrementando enormemente la producción en masa y ventas, por lo que las automotrices tenían beneficios de gran escala. La mujer se había convertido en una conductora experta, lo que le dio mayor autonomía para moverse a su gusto.

Los automóviles comenzaron a contar con aire acondicionado, transmisión automática, dirección asistida, servofrenos, cinturones de seguridad y motores muy potentes. Hasta el día de hoy los modelos de los años 50 y 60 circulan en Cuba, lo que da cuenta de la calidad de los materiales. La industria ofrecía trabajo a muchísimos empleados, lo que ayudó en buena parte a que Estados Unidos se convirtiera en una superpotencia económica a partir de 1950.
Se exhibe un nostálgico surtidor de nafta, que abundaban no solamente en las ciudades sino también en las rutas, ya que la necesidad de trasladarse de una ciudad a otra se incrementó sustancialmente y aparejó que hubiera nuevas gasolineras, hoteles y restaurantes en las rutas. Obviamente, el incremento de automóviles aparejó la construcción de muchísimas rutas nuevas, autopistas, centros comerciales, etc.

Cuando salió al mercado la marca Cadillac no tardó en volverse exitosa, ya que era el coche favorito de muchas estrellas de cine y cantantes. De hecho Elvis Presley tenía varios en sus cocheras, modelos de gran tamaño y muy lujosos; se dice que llegó a tener 200 coches.

Hay vitrinas con sombreros decorados de los años cincuenta y principios de los sesenta, con aplicaciones florales, que se llevaban en desfiles de moda y no podían faltar en ninguna fiesta o acontecimiento importante.


En Europa siempre prevaleció el gusto por coches medianos y pequeños, más ligeros y fáciles de conducir y maniobrar, como los pequeños modelos biplaza Citroën.

Aparecieron otros modelos sofisticados para competir con los modelos masivos que se fabricaban en Estados Unidos. Siempre había una clientela que gustaba de tener un auto más exclusivo y de buena calidad.

Fines de los años 50 y los automóviles 1960

Surge el automóvil Impala, imponente, larguísimo, de líneas casi futuristas, un emblema del poder económico de la época y del “Jet Set”. Eran pocos los usuarios que tenían acceso a un Impala, ya que era un coche imponente, caro y exclusivo.
Había otros modelos también largos, grandes y de líneas que emulaban la velocidad, superaban los 120 km/hora, aumentando el vértigo en las rutas y permitiendo llegar más rápido a destino. Todas las marcas norteamericanas competían con sus modelos, que ocupaban enormes espacios para estacionar y guardar en los garajes. Obviamente no pasaban desapercibidos.

La transformación de la moda femenina a partir de 1960
La moda femenina comienza a modificarse, y las prendas son más cortas, cómodas y llamativas, marcando la evolución de la mujer. A principios de la década de 1960 apareció la píldora anticonceptiva, que significó un antes y un después para la mujer; el control del embarazo le permitió lograr mayor independencia, ingresar al mundo laboral masivamente y tomar sus propias decisiones. Se inició el movimiento de liberación femenina, la mujer se empoderaba, se sentía libre y deseosa de tener menor cantidad de hijos. Fue una gran revolución que no ha cesado hasta el presente.

En paralelo a los coches “bote” (así se llamaba a esos larguísimos coches) surgieron otros deportivos, más bajos, descapotables, veloces, de líneas modernas y aptos para que la mujer se sintiera más cómoda a la hora de conducir. Eran autos juveniles, nada económicos, y tenían un porte cinematográfico, de hecho aparecían mucho en las películas de la época, como la inolvidable Il Sorpasso, con Vittorio Gassman y Jean Louis Trintignant.

Junto a estos cambios, también la moda femenina se fue transformando. La indumentaria comenzó a ser más cómoda, colorida, con estampados alegres y modelos informales. La liberación femenina se expresó en la moda sesentista en forma masiva, para todo público y pertenencia social. Cada vez las faldas y vestidos fueron más cortos, hasta llegar a la irrupción de la minifalda con total desenfado a fines de los sesentas y principios de los setentas, exultante de juventud y representante de una nueva era.


En el Museo se puede apreciar un vestido con motivos de Andy Warhol, artista que representó la nueva tendencia del Pop Art y del alejamiento del academicismo en el mundo del arte, que se vio reflejado en la moda y en la forma de comunicarse, más informal y desprejuiciada.

Entre la nostalgia y el futuro
No podía estar ausente la nostalgia hippie con su decoración floral, brillante y psicodélica, un movimiento que revolucionó a la juventud de fines de los sesentas y principios de los setentas, que quería protestar contra la formalidad pero que también tuvo sus bemoles con el incremento de las adicciones. Un movimiento que dio mucho que hablar, aunque comprensible porque quería acabar con la guerra de Vietnam, una de las más pavorosas para la humanidad. Así se expresan la libertad y la rebeldía en un auto pintado al mejor estilo hippie, acompañado por un saco colorido de la época.

Las camperas rockeras no podían estar ausentes, con cierres, tachas y aplicaciones metálicas, junto a la música de Los Beatles que se impuso para siempre.

Las tendencias automovilísticas a partir de finales de los ochentas y el comienzo del nuevo siglo
Nos despedimos del Museo Automovilístico y de la Moda de Málaga, saludando al magnífico ejemplar Rolls Royce de 1987, con incrustaciones en cristales Swarovski, la expresión suprema del lujo, una pieza original especialmente diseñada para su dueño, que el Museo tiene el orgullo de entregar como exclusividad para su público. Seguramente le hubiera gustado a Elizabeth Taylor pasear en este coche junto a Michael Jackson.

El motor dorado representa la riqueza que trajo el automóvil en todas las sociedades y culturas, el vehículo motorizado se volvió imprescindible en el mundo entero para traer comodidad, optimización del tiempo, momentos de relax, poder hacer turismo a la carta y sentir el placer de conducir.

Quizá por algunas calles de Mónaco se vean últimos modelos Mercedes Benz con puertas que se abren desde el costado hacia arriba, de diseños novedosos y alto costo, que se traducen en el exhibicionismo del lujo.

Al final del recorrido por el Museo, hay algunos ejemplares futuristas como el automóvil solar y otro prototipo cuyos destinos aun se desconocen. La tecnología continuará evolucionando, como lo está haciendo con los nuevos vehículos eléctricos, que en algún momento se van a volver masivos y ecológicos. La máquina y el hombre siempre harán nuevas alianzas.


A reservar un espacio para la visita al Museo Automovilístico y de la Moda cuando se visite Málaga, una joya imperdible, ya que hay pocos museos del rubro tan bien presentados y con una estética cuidada hasta el último detalle.