Crónicas del mundo
Milán, una ciudad histórica y elegante: primera entrega
Por Silvia Franchi.
Milán, la capital de la Lombardía y también de su región metropolitana es una ciudad del norte de Italia que ofrece arte y cultura en toda su extensión. La ciudad metropolitana de Milán cuenta con un gran desarrollo, segunda después de París, por su actividad económica e industrial. Es una de las zonas más ricas de Italia y de Europa.
Milán es antigua y moderna; fue la ciudad que albergó a Leonardo Da Vinci durante décadas, y donde se encuentra una de las obras más famosas del pintor, La Última Cena. Además cuenta con numerosas iglesias, una de ellas la más importante e icónica, “Il Duomo di Milano”, es decir la Catedral, es una visita obligada por tratarse de una obra monumental y bellísima. La Plaza del Duomo convoca a miles de personas y es el punto de partida para todos los turistas.
Se trata de una catedral gótica y sede episcopal de la Archidiócesis de Milán, y puede albergar a 40.000 personas por su gran tamaño.

Su construcción comenzó en 1386 y finalizó en 1965, y los planos de la ciudad original revelan que éste era el centro de la urbe en la época de los romanos. Cuenta con cinco naves, una central y cuatro laterales, con el sector del coro y el ábside, y tiene 135 agujas en la parte superior.
Cuenta con grandes ventanales de estilo gótico, con trabajos en vitrales estupendos, pisos de mármol trabajados artesanalmente y una decoración artística asombrosa. Además hay numerosas esculturas. Es aconsejable tomar un ascensor que se encuentra por fuera en uno de los laterales, o bien subir 168 peldaños y llegar a la terraza. Se accede a una vista panorámica inigualable, a la vez que se podrá apreciar la magnitud de esta obra maravillosa. Es conveniente sacar entradas anticipadamente porque hay mucha concurrencia turística; la visita de la catedral y la terraza requiere de dos horas.

La obra cuenta con muchos detalles típicos del gótico, figuras de Santos, y en lo alto de la cúpula se encuentra la Virgen María, “La Madonnina”, obra realizada por Carlo Pellicani en cobre y oro.


La construcción está realizada en mármol, y cuenta con un trabajo artesanal que parece de orfebrería. Desde la terraza se puede apreciar la altura de la Catedral.

La Galería Vittorio Emanuele II

Esta galería comercial de gran valor histórico se encuentra a pasos de la Catedral, sobre la plaza. Es otro lugar obligado para visitar y destaca su arquitectura así como una enorme cúpula de cristal. La galería nunca pasa de moda, cuenta con cuatro plantas, tiendas de lujo y restaurantes. Es de arquitectura neoclásica y vale la pena recorrerla; siempre está muy concurrida tanto por turistas como por locales.

Se pueden ver tiendas de última moda, considerando que Milán es una de las grandes capitales de la moda de Europa: sus desfiles desbordan glamour y lujo a precios exorbitantes.


La Galería fue inaugurada en 1877 en honor al Padre de la Patria y responsable de la reunificación de Italia, Vittorio Emanuele II.
Destaca su cúpula de cristal, un trabajo espléndido que permite una gran iluminación de la galería.

Los pisos están realizados en finos mármoles, con detalles de piezas de bronce. Una de las imágenes del piso es la de un toro realizado en mosaicos, cuyo genital es de bronce, y se convirtió en leyenda el hecho de que hay que pisarlo para que traiga suerte. La gente se amontona para realizar el ritual, rodeada de otros que esperan su turno o simplemente observan la curiosidad.

En Buenos Aires, las actuales Galerías Pacífico siguieron el diseño y concepto de la galería milanesa y ambas se construyeron en el Siglo XIX en pleno centro de la ciudad. En un principio se la llamó Pasaje del Bon Marché, luego Galerías Florida y finalmente, después de un gran trabajo de restauración, se convirtieron en las concurridas Galerías Pacífico, cuya cúpula cuenta con obras de afamados pintores argentinos. Además el predio es sede del Centro Cultural Borges, ocupando toda la manzana sobre las calles Florida, Córdoba, San Martín y Viamonte. Debajo se pueden ver las imágenes de las bóvedas, siguiendo el concepto de la galería europea.


El Castillo Sforza o Sforzesco
Para quienes les interese la historia, el Castillo de Sforza es otra visita importante en el casco antiguo de Milán, que actualmente alberga un museo de arte. Es una construcción que comenzó en el siglo XIV, en 1358 por iniciativa de la familia noble Visconti, que fueron derrocados en 1447. En 1450 Francisco I Sforza, habiendo vencido a los republicanos, comenzó a reconstruirlo y desde entonces tuvo sucesivas modificaciones.

El Castillo es de estilo renacentista y gótico; está rodeado del parque Sempione.
Francisco I Sforza convirtió al castillo en su residencia. El arquitecto Filarete diseñó y decoró la torre central, conocida como Torre de Filarete. Cuando muere Francisco I, la construcción fue continuada por su hijo Galeazzo María. En 1494 Ludovico Sforza se convirtió en Señor de Milán y convocó a numerosos artistas para decorar el castillo.
Leonardo Da Vinci había abandonado Florencia y fue contratado por Ludovico Sforza para pintar frescos en varias habitaciones. También Leonado trabajó en el techo de la Sala delle Asse. Lamentablemente la región tuvo numerosos ataques de tropas italianas, francesas y alemanas, por lo que fue dañado en numerosas ocasiones.
Entre 1494 y 1499, bajo el mandato de Ludovico el Moro, el Castillo se convirtió en una de las cortes más lujosas de la época, en la que dejaron su impronta Leonardo, Bramante y otros artistas destacados.
Finalmente el Castillo terminó en manos de Francisco I de Francia, quien invadió la región y derrotó a Maximiliano Sforza. Es en esa situación en la que Leonardo se dirige a Francia, al servicio del rey Francisco I en los castillos del Loira, donde fallece después de algunos años. El rey francés admiraba a Leonardo, conversaba frecuentemente con él y le pedía opiniones. Leonardo terminó sus días con muy buenos tratos de parte de la corte francesa.
Luego invadieron los españoles hasta 1707 durante la guerra de sucesión española.Por esta razón no se encuentra muy bien preservado, pero es un baluarte de la historia de Milán.

Los canales de Milán (Navigli)
Cuando se va poniendo el sol, dar un paseo por los Canales de Milán es una buena idea, en la zona denominada Navigli. Los canales formaron parte del principal puerto fluvial hasta el siglo XIX; se alimentan del agua que corre por el Río Ticino.
Para poder construir un espacio urbano al que se pudiera tener acceso desde el mar se construyeron los canales para llevar el agua hasta el centro de Milán. Se construyeron en 1179 en principio, pero no lograron su objetivo plenamente. En 1482 Leonardo Da Vinci fue convocado para resolver la eficiencia del sistema de los canales, dada su genialidad, conocimiento e imaginación. Efectivamente, Leonardo estableció un nuevo sistema de canales que permitiría la navegación desde la Valtellina hasta Milán. Y los canales cumplieron su objetivo de navegabilidad para trasladar mercancías y proveer de agua a la ciudad.
Durante la segunda mitad del siglo XIX, el río perdió su importancia comercial por la presencia de estaciones de trenes y tranvías que fueron sustituyendo la navegación por los canales, dado que era muy lenta.
En el presente, la zona se convirtió en un lugar de recreación con bares, restaurantes, terrazas con colores llamativos que realzan la belleza de los márgenes del canal, clubes nocturnos, que convocan a mucha gente, particularmente por la tarde y la noche. Se disfruta de una excelente vista y de un espacio de esparcimiento.


Realizaremos un recorrido por el mundo de las artes de Milán en la próxima entrega.