Estudiantes
'Nando' se lo merecía
El arquero uruguayo atajó tres penales en la definición ante Flamengo y se convirtió en el héroe de la clasificación de Estudiantes a la final de la Copa Libertadores. Después de un Mundial difícil con Uruguay, encontró en Río de Janeiro una oportunidad para reivindicarse. “El fútbol siempre te da otra oportunidad”, resumió, emocionado.
Hay noches que cambian la manera en que se recuerda a un futbolista. Para Fernando Muslera, la del jueves en el Maracaná puede quedar entre las más importantes de su carrera.
El arquero de Estudiantes fue determinante para eliminar a Flamengo y llevar al Pincha a la final de la Copa Libertadores. Después de dos empates sin goles en la serie, la clasificación se definió desde los doce pasos. Allí, cuando cada remate podía terminar con el sueño de uno de los dos equipos, el uruguayo apareció tres veces para cambiar la historia.
Muslera le atajó los penales a Jorginho, Lucas Paquetá y Bruno Henrique. Sus intervenciones, sumadas a las conversiones de José Sosa, Eros Mancuso y Tiago Palacios, sellaron el triunfo por 3-2 en la tanda y desataron el festejo de los jugadores argentinos en uno de los estadios más emblemáticos del fútbol mundial.
Pero detrás de esa actuación hubo algo más que una buena noche. El arquero llegaba a esta instancia después de atravesar un Mundial de 2026 complicado con la selección uruguaya, en el que recibió críticas por sus actuaciones. En el Maracaná, encontró una oportunidad para responder desde el lugar que mejor conoce: debajo de los tres palos.
“El fútbol siempre te da otra oportunidad”
Después de la clasificación, Muslera habló con ESPN y no ocultó la emoción. Su reflexión fue breve, pero alcanzó para resumir lo que significaba aquella noche en su recorrido personal.
“En lo personal, el fútbol siempre te da otra oportunidad”, expresó el arquero, según recogió Infobae.
En la misma entrevista, destacó el esfuerzo colectivo que permitió alcanzar la final: “Luchamos mucho por este sueño y dejamos cosas de lado. Le metimos mucha garra. Hicimos un gran partido ante un gran rival en el Maracaná”.
No fue una clasificación sencilla. Estudiantes había empatado 0-0 en La Plata y repitió el resultado en Brasil. En el segundo encuentro, además, debió afrontar casi todo el complemento con diez jugadores tras la expulsión de Baltasar Rodríguez. Flamengo tuvo la posibilidad de aprovechar la superioridad numérica, pero no consiguió convertir.
Muslera también tuvo intervenciones importantes durante el partido y terminó de consolidarse como figura en los penales. En una definición en la que los nervios suelen pesar tanto como la técnica, respondió en tres oportunidades y le dio al equipo la posibilidad de disputar una nueva final continental.
“Más allá de que te salgan bien o mal, siempre estar, dar la cara y hacerse responsable de las buenas y las no tan buenas”, agregó el arquero en declaraciones reproducidas por Infobae.
La frase tiene un significado especial después de los cuestionamientos que había recibido por su actuación en el Mundial. En el fútbol de alto rendimiento, las críticas suelen concentrarse en el último responsable de una jugada. La respuesta, en cambio, necesita de tiempo, trabajo y nuevas oportunidades.
Una carrera construida en grandes escenarios
A los 40 años, Muslera tiene una trayectoria que lo ubica entre los arqueros uruguayos más experimentados de su generación. Disputó cinco Copas del Mundo: Sudáfrica 2010, Brasil 2014, Rusia 2018, Qatar 2022 y Estados Unidos, México y Canadá 2026. También fue parte de la selección que conquistó la Copa América de 2011.
Su carrera internacional estuvo marcada por partidos de máxima exigencia, pero la semifinal ante Flamengo tuvo una particularidad: fue una de sus primeras grandes noches en la Copa Libertadores con Estudiantes.
El arquero llegó al club platense en 2025, después de una extensa trayectoria en el fútbol europeo y de su paso por Galatasaray, donde se convirtió en un referente. Su incorporación representó la llegada de un futbolista con experiencia internacional a un plantel que buscaba competir en los principales escenarios del continente.
La relación con Estudiantes también estuvo vinculada con la historia del club. Durante su presentación, Muslera había expresado su entusiasmo por sumarse a una institución identificada con las grandes campañas continentales.
“Estudiantes es sinónimo de mística e historia. Decir Estudiantes es decir Verón, Sabella, la Copa Libertadores”, había señalado entonces, según declaraciones reproducidas por la prensa.
Meses después, el arquero pasó a formar parte de una de esas noches que alimentan esa memoria. No lo hizo desde la tribuna ni como un protagonista secundario: fue quien sostuvo la clasificación cuando el equipo necesitaba una respuesta decisiva.
Montevideo, el próximo capítulo
La emoción de Muslera también estuvo relacionada con el lugar donde se jugará la final. El 28 de noviembre, Estudiantes enfrentará a Palmeiras en el estadio Centenario de Montevideo, su país de residencia y un escenario cargado de historia para el fútbol uruguayo.
“Voy a volver a jugar en el estadio mítico que va a ser sede del Mundial. Es un orgullo para mí estar en ese campo”, expresó después de la clasificación, en declaraciones recogidas por la prensa.
La posibilidad de disputar una final continental en Montevideo le agrega un componente personal a la historia. El arquero volverá a un escenario emblemático para buscar el título con un equipo argentino que lo incorporó para competir en este tipo de desafíos.
Sin embargo, Muslera evitó anticipar el desenlace. Consultado sobre el futuro, eligió una respuesta prudente: “Vamos paso a paso, de a poquito”.
La frase encaja con el momento de Estudiantes. La clasificación ante Flamengo fue un logro enorme, pero todavía queda el partido más importante del año. Palmeiras será el último obstáculo para alcanzar la quinta Copa Libertadores de la historia del club.
Una noche para recordar
Después de atajar el último penal, Muslera celebró frente al arco y se sumó a la euforia de sus compañeros. La escena recorrió las redes sociales y despertó comparaciones con los festejos de Emiliano “Dibu” Martínez, otro arquero que construyó una parte de su imagen pública a partir de sus actuaciones en las definiciones desde los doce pasos.
La comparación sirve para describir el festejo, pero la historia de Muslera tiene su propio recorrido. No necesitó convertirse en protagonista de una campaña publicitaria ni construir un personaje: esa noche, su actuación habló por él.
El arquero uruguayo atravesó un Mundial difícil, recibió cuestionamientos y encontró en Estudiantes una oportunidad para volver a competir por un título internacional. En el Maracaná respondió con tres atajadas que ya forman parte de la historia reciente del Pincha.
La final ante Palmeiras será otra prueba. Si Estudiantes consigue levantar la Copa, la clasificación en Río de Janeiro quedará como el punto de partida de una consagración. Si no lo logra, la actuación de Muslera igualmente tendrá un lugar propio entre las grandes noches del club.
Porque el fútbol no siempre ofrece una segunda oportunidad en el mismo escenario ni con tanta claridad. Muslera la tuvo en el Maracaná y la aprovechó.