Sociedad
Pantallas y comprensión lectora: qué dicen los estudios sobre el impacto en los estudiantes
Los resultados de PISA 2025 volvieron a encender el debate sobre los hábitos de lectura. El uso de celulares y otros dispositivos puede afectar la concentración, aunque los especialistas remarcan que la tecnología también puede ser una herramienta educativa cuando se utiliza con objetivos concretos.
La caída en los niveles de comprensión lectora volvió a generar preocupación en el ámbito educativo y puso bajo la lupa la manera en que los estudiantes se relacionan con los textos en un contexto marcado por el uso cotidiano de celulares, computadoras y otros dispositivos digitales.
Los resultados de PISA 2025 muestran que los países de la OCDE registraron una caída de 28 puntos en lectura respecto de 2015. El informe también identificó un crecimiento de la llamada “lectura apresurada”: alumnos que recorren rápidamente los textos y luego responden de manera incorrecta.
El análisis de la OCDE también encontró una relación entre determinados usos de los dispositivos digitales y un menor rendimiento. En particular, el uso de celulares durante las clases puede convertirse en una fuente de distracción cuando aparecen notificaciones, redes sociales u otros estímulos.
Por qué la lectura en pantalla puede ser más fragmentada
Distintos trabajos académicos plantean que la lectura en dispositivos digitales puede favorecer una navegación más rápida y fragmentada por los contenidos. Frente a eso, la lectura prolongada sobre papel suele generar condiciones que pueden ayudar a determinados procesos vinculados con una comprensión más profunda.
Sin embargo, la evidencia disponible no permite afirmar que el papel sea siempre superior a la pantalla. El efecto depende también del tipo de contenido, el objetivo de la lectura y la manera en que se utiliza cada soporte.
La neurocientífica Maryanne Wolf sostiene que la lectura es una habilidad cultural que modifica los circuitos del cerebro y que necesita entrenamiento. Su preocupación está vinculada con una exposición constante a contenidos breves y fragmentados que pueda reducir el tiempo destinado a procesos como la inferencia, la reflexión y el análisis.
El problema, además, no se limita a los adolescentes. La psicóloga Gloria Mark, especializada en el estudio de la atención en entornos digitales, encontró una reducción en el tiempo promedio durante el cual las personas permanecen concentradas en una misma actividad antes de cambiar de tarea.
La comprensión empieza antes de aprender a leer
Los especialistas también remarcan que las habilidades necesarias para comprender un texto comienzan a desarrollarse mucho antes de que un niño aprenda a leer.
Las conversaciones, el lenguaje oral y la interacción cotidiana con los adultos ayudan a construir capacidades que posteriormente resultan fundamentales para interpretar y comprender textos.
Por eso, el desarrollo de la comprensión lectora no depende exclusivamente de lo que ocurre dentro del aula. También intervienen los hábitos y las experiencias que los chicos incorporan desde los primeros años.