Crónicas del mundo
Recorrida por los barrios de París II
Por Silvia Franchi
Agradezco a Thérèse Ferragut por haberme guiado por los maravillosos barrios de París.
El Barrio de la bohemia, Montmartre
Montmartre es un recorrido imperdible toda vez que se visite París, siempre concurrido, vital, con artistas callejeros que ofrecen sus obras y hacen retratos de personas que pasan y desean llevarse un recuerdo que evocará su paseo.
El barrio se encuentra en una colina, por lo que hay que ascender por calles serpenteantes; también se puede subir por escaleras o por funicular. Por cierto que subir a pié es la mejor opción porque permite conocer rincones y curiosidades interesantes, tanto por su contenido histórico como por su originalidad, como por ejemplo un molino antiguo en el frente de un edificio, Moulin de la Galette, zona en la que el pintor Pierre-Auguste Renoir alquiló un pequeño departamento durante su estancia en París.

En una esquina, un restaurant que otrora fue lugar de encuentro de pintores y escritores de finales del Siglo XIX y principios del Siglo XX, como Pissarro, Degas, Sisley, Cezanne, Tolouse Lautrec, Renoir, Monet y el escritor Zola. Montmartre fue un punto de referencia para casi todos los artistas y escritores famosos que vivieron en Francia en ese periodo, desde Vincent Van Gogh a Pablo Picasso, pasando por Henri Matisse, Salvador Dalí o Amedeo Modigliani, la lista es interminable de quienes vivieron en este vecindario. Por aquellos tiempos éstos eran artistas empobrecidos, aunque el barrio era una usina de creatividad. Con el tiempo se convirtieron en los pintores más famosos cuya obra deslumbra en los mejores museos de arte internacionales.

De pronto sorprende una obra original al aire libre, El hombre que atravesaba las murallas (“Le Passe-Muraille”), obra del escultor Jean Marais, inaugurada en 1989 y colocada en la Place Marcel Aymé, quien fuera el autor del cuento que inspiró la obra.

Cuenta la leyenda que aquel que estrecha la mano del pasa-murallas, volverá a París, de hecho se ve el efecto en el bronce. En esta plaza vivió Marcel Aymé, quien en 1943 escribió un relato acerca del señor Dutilleul, un empleado de una triste oficina que descubrió que tenía el poder de atravesar los muros. En principio no reconoció para qué le servía esa habilidad, pero pronto vio que era una buena forma para planear ciertas venganzas hacia algún odioso compañero/jefe de trabajo.
El relato continúa y más tarde Dutilleul se dio cuenta que debido a esa capacidad para cruzar las paredes se podía hacer rico, cometiendo diversos robos a bancos y joyerías, que tuvieron trascendencia pública. Aunque lo atraparan, podría huir de la cárcel y así lo hizo reiteradamente. Aunque no fue muy afortunado, dado que terminó atrapado en un muro después de visitar a una amante y tomar una medicación, sin poder salir de allí nunca más.
En Montmartre hay muchos restaurantes en los que se ofrecen menúes variados y cafés en los que puede estar sentado algún actor famoso. Subiendo la cuesta se llega al predio de la Basílica del Sagrado Corazón (Basilique du Sacré-Coeur) de arquitectura neobizantina. Quienes eligieron las escaleras para llegar al predio, subieron 197 escalones. Permanentemente llegan personas a este lugar que tiene una de las mejores vistas panorámicas de París.

Así se llega a la famosa Basílica, otro ícono de la ciudad de París, desde el cual apreciar a lo lejos la torre Eiffel, cúpulas de iglesias y otros monumentos.

El Barrio de Belleville
El próximo destino será el barrio de Belleville, que ha tenido grandes transformaciones; en el pasado era una zona pobre y en una de sus calles nació Edith Piaff; literalmente su madre dio a luz en la vereda, aunque otra versión dice que llegó a atenderse en el hospital. Edith Piaff creció en la calle y desde pequeña cantaba hasta que alguien la descubrió y saltó a la fama. Sus canciones expresan gran emotividad y su voz ha sido única, melodiosa y potente. El Himno al amor es una de sus canciones más famosas, así como La vida color de rosa y tantas otras.

Los graffitis la rememoran y se van sustituyendo a medida que pasa el tiempo.
Siguiendo la caminata llegamos a un parque muy bonito, desde el cual se puede ver otra panorámica de la ciudad.

Centro Cultural Pompidou
París tiene una inagotable cantidad de museos, para todos los gustos y preferencias. El Centro Pompidou, también llamado Beabourg, fue inaugurado en 1977 y sigue siendo moderno en su concepción, tiene varios pisos de exposición, biblioteca, cafetería y cine. Alberga 100.000 obras de arte moderno y contemporáneo, y posee una de las colecciones más completas del mundo.
Desde el momento en el que se ingresa se ve su concepción moderna y desde los pisos altos se pueden apreciar hermosas vistas de la ciudad.



Entre las exposiciones permanentes se exhiben obras de Pablo Picasso, Joan Miró, Modigliani, Matisse, Kandinsky, Marc Chagall, y tantos otros. Se permite tomar fotografías.


Normalmente se ofrecen exposiciones temporarias; en este momento hay una muestra importante del pintor francés Gérard Garouste, de género figurativo y uno de los pintores contemporáneos más reconocidos. El artista tiene una vida enigmática, regida tanto por el estudio como por la locura en diálogo apasionante.


Indudablemente, la visita a París amerita conocer el Museo del Louvre, en el que no nos extenderemos en esta edición, porque el objetivo es descubrir curiosidades menos turísticas y/o tradicionales.

Otros atractivos de las calles parisinas son los Jardines de Luxemburgo para tomar un respiro y apreciar uno de los jardines mejor cuidados y extensos del mundo.

Tomar un café en Les Deux Magots o Del Fiore, frecuentados en su momento por intelectuales y escritores franceses como Simone de Beauvoir y Jean-Paul Sartre, es una visita obligada.

Cuando termina el día, es imperdible ver la Torre Eiffel iluminada por la noche, majestuosa y única, el gran ícono de París, la Ciudad Luz. Imponente, eterna, icónica, siempre alegra volver a verla.

La singular visita a los barrios de París continuará en la próxima edición.