Crónicas del mundo
Recorrido por la deslumbrante Sevilla: un tesoro en cada esquina
Por Silvia Franchi.
La ciudad andaluza de Sevilla es inagotable y pareciera que el tiempo para recorrerla es breve, porque ofrece grandes monumentos, historia, iglesias, curiosidades, artículos típicos, comidas variadas y deliciosas, espectáculos de flamenco, etc. Cada rincón es un deleite y una fiesta para los sentidos.
El Metropol Parasol
Un buen comienzo del recorrido diario puede ser la visita al Metropol Parasol, más conocido como las Setas de Sevilla, una estructura moderna en forma de pérgola de madera y hormigón ubicada en la plaza de la Encarnación, donde siglos atrás hubo un convento y más tarde un mercado. Es verdaderamente deslumbrante por su diseño y tamaño, ya que mide 150 metros de largo, 70 metros de ancho y 26 metros de altura.
¿Cómo la hicieron? Los arquitectos han tenido mucha imaginación para crear un ícono moderno de Sevilla que pudiera contrastar con la antigüedad de la ciudad. En principio, como toda innovación, descolocó a la gente, pero luego se convirtió en un espacio maravilloso y una puerta para el disfrute de los visitantes, quienes pueden obtener hermosas vistas desde lo alto, subiendo primeramente por las escaleras (hay también escalera mecánica) y luego por un ascensor que llegará a las pasarelas.
El Metropol tiene una curiosa presentación de los espacios curvos que conforman un movimiento ondulatorio y se lo llama Las Setas por su perfil fungiforme. El proyecto se presentó a concurso por el Ayuntamiento de la ciudad y su diseñador ganador fue el arquitecto alemán Jürgen Mayer. Fue aprobado en 2005 y las obras se finalizaron en 2011 para visitas del público, que asciende a un millón de personas por año. Es un diseño premiado por ser vanguardista y dinámico en sus movimientos ondulatorios, lo que no deja de provocar asombro. La inversión para la ejecución de la obra fue sideral y se gastó mucho más de lo presupuestado.

Tiene varias pasarelas que permiten apreciar distintas vistas de la ciudad a la vez que se puede ver cómo cada parte está perfectamente ensamblada, formando un conjunto sólido y original.

Existe un contraste entre Las Setas modernas y los edificios e iglesias antiguos de la ciudad, lo que muestra la evolución de la cultura europea y las innovaciones que redoblan el atractivo cultural y el progreso.

Las panorámicas de la ciudad son muy interesantes desde distintos ángulos siguiendo las pasarelas. Es necesario usar sombrero o gorra por el impacto del sol abrasador. Muchos eligen el atardecer para realizar la visita y de noche hay un espectáculo de luz y sonido llamado Aurora que se abona aparte de la entrada diurna.

El Mercado de la Encarnación
En el Subsuelo del Metropol se encuentra un Antiquarium con restos arqueológicos de la época romana que se descubrieron durante la excavación de la obra. También hay un mercado de abastos que fue construido en virtud del deterioro del más antiguo y que fue readaptado. En el mercado de la Encarnación los locales tienen una enorme oferta de productos: carnes de jabalí, venado, conejo, pato, liebre y hasta caracoles. También hay pescaderías y frutos de mar, platos favoritos de los sevillanos que concurren frecuentemente al mercado para comprar productos frescos y de excelente calidad.

Allí también se puede comprar algo para comer al paso, ya que disponen de pequeños espacios con mesas y sillas. Hay bocadillos de bacalao y de frutos de mar, además de unos tentadores cartuchos con alimentos deliciosos y variados para elegir el menú. También se vende caldo de puchero envasado para preparar paellas u otros platos a la cacerola.


La arquitectura del casco antiguo
Recorriendo las calles del casco antiguo se puede apreciar una hermosa arquitectura muy bien conservada, que combina diversos estilos y alberga numerosos locales comerciales en la planta baja. Esta es una transformación de la Sevilla antigua, cada casa que queda desocupada se reemplaza por un comercio o un restaurant. Es lo que ha ocurrido con el tradicional Barrio de Santa Cruz, atestado de gente y restaurants, al punto que le ha quitado el atractivo que solía tener en el pasado, aunque sigue siendo pintoresco. Algunos edificios se convirtieron en hoteles con un costo elevado por estar en la zona céntrica, por donde no puede circular el transporte público, cuyas paradas están cercanas sobre las avenidas circundantes; hay que caminar la ciudad y a la vez apreciar todo lo que tiene para ofrecer. Sumergirse en el así llamado callejeo por los españoles es un deleite inolvidable de nuestra visita.



Mirando hacia arriba nos saludan figuras típicas que rememoran la música y la danza , como la casa de La Memoria que alberga el Centro Cultural Flamenco. Al anochecer se ofrecen numerosos espectáculos que tienen al flamenco como protagonista, cuyos músicos y bailaores muestran su profundo sentimiento y pasión artística.

Paseando por las calles comerciales nos topamos con la antigua sombrerería “Maquedano” (1896) que tiene elegantes sombreros masculinos y femeninos, de verano y de invierno, gorras y boinas de gran calidad; constituyen un hermoso recuerdo para quienes les agrade usar sombrero, considerando que el sol en estas épocas no perdona. Los sombreros femeninos son preciosos, realizados con materiales de gran calidad y con una terminación impecable.

Hay tiendas con hermosos vestidos sevillanos de baile y accesorios, mantones bordados espléndidos (mantones de Manila), confeccionados con buen gusto y que se pueden combinar con abanicos para distintas ocasiones. La mujer sevillana tiene un abanico para cada ocasión, los hay de uso diario, otros más arreglados y algunos lujosos para fiestas o acontecimientos especiales.

Los abanicos de lujo son diseñados para grandes eventos y algunos modelos se exportan a pedido especial, algunos de figuras famosas como Madonna.

Camino a la Iglesia del Divino Salvador
En la zona céntrica vale la pena visitar la Iglesia del Divino Salvador, un templo colegial de la Hermandad del Rocío de Sevilla. Es un edificio que data del siglo XVIII ya que el más antiguo se derribó por estar deteriorado, y antes fue mezquita. Es de estilo barroco, y todas las imágenes, el altar y el retablo son deslumbrantes.


Esta Iglesia es uno de los mayores exponentes del estilo barroco, excesivo en detalles, impresionante y recargado, y su fin fue atraer más fieles para rescatarlos de su pasaje al protestantismo.

La Torre del Oro y el río Guadalquivir
Nada más refrescante que finalizar el día a orillas del río Guadalquivir y apreciar o visitar la antigua Torre del Oro, uno de los imperdibles de Sevilla que data de 1221. Tiene una altura de 36 metros, con forma de polígono, y fue construida y ampliada en varias etapas. Alberga el Museo Naval de Sevilla y en la orilla de enfrente se encuentra el tradicional barrio de Triana que también amerita una visita, tanto diurna como nocturna, ya que se dice que allí se baila el flamenco más auténtico.
La Torre del Oro se construyó para defender el puerto desde tiempos almohades y estuvo siempre al servicio de la marina. Se dice que en 1535 estaba recubierta por azulejos que brillaban con la luz del sol y que se la denomina “del Oro” porque el rey Pedro I guardó tesoros en ella, lo cual puede ser una leyenda.

Desde esta zona parten embarcaciones para realizar un paseo por las aguas del Guadalquivir y apreciar la ciudad al atardecer, un momento ideal para relajarse y disfrutar del paisaje.

Hay un galeón antiguo que alude a viejos tiempos, y que hace muy pintoresco el lugar.

Finalizamos nuestro recorrido de hoy en el Café Victoria Eugenia, ubicado en una elegante esquina. En la próxima edición visitaremos los palacios de la nobleza de Sevilla, que pintan cómo la riqueza y la cultura hacían maridaje en otros tiempos.
