Crónicas del mundo

Recorrido por las bellas artes y el barroco de Sevilla

Recorrido por las bellas artes y el barroco de Sevilla
Facundo Benitez
05 Mar, 2023

Por Silvia Franchi.

El arte barroco fue un movimiento artístico y un periodo cultural que abarcó desde la segunda mitad del siglo XVI hasta la primera mitad del siglo XVIII, y que se expandió por toda Europa, América Latina y otras regiones colonizadas. En Sevilla se pueden encontrar fieles componentes del estilo, plasmados en sus iglesias, en la obra de sus grandes pintores, la escultura y la arquitectura.

El barroco contrasta con el Renacimiento por expresar una sensibilidad pesimista, crítica y compleja, dado que representa un giro psicólogico, cultural y social, además de político y económico. El estilo se caracteriza por su arquitectura monumental y teatral,  así como también se expresa en la pintura, la música, la literatura y hasta en el oratorio en forma de cantatas.

Las tres características centrales del barroco se pueden resumir en efectismo, espectacularidad y emocionalidad. Pese a las críticas de la época, luego se le reconoció un gran valor estético. Se trató de un estilo recargado, bautizado con la expresión latina “horror vacui” que significa horror al vacío, la que lo sintetiza fehacientemente. El objetivo era que no quedara ningún hueco, cualidad que se ve claramente en las iglesias, en cuyos altares, retablos y decoración no queda espacio en blanco.

En Sevilla sobresalen tres grandes pintores de ese periodo y que traspusieron los límites de la región: Francisco de Zurbarán (1598-1664), Diego de Silva Velázquez (1599-1660), y Bartolomé Esteban Murillo (1616-1682).

Museo de Bellas Artes de Sevilla

Museo de Bellas Artes de Sevilla

En el recorrido por Sevilla, dedicarle una mañana o una tarde a la visita al maravilloso Museo de Bellas Artes es una excelente idea. Está ubicado frente a la plaza que lleva el nombre de Plaza del Museo, donde se erige su monumento en homenaje al gran pintor sevillano Bartolomé Esteban Murillo, inaugurado en 1864 para el aniversario de su nacimiento o de su bautismo.

El museo fue fundado en septiembre de 1835, con obras procedentes de conventos y monasterios y fue erigido en el edificio del antiguo Convento de la Merced Calzada, terreno cedido por Fernando III. El edificio ha pasado por reformas y restauraciones sucesivas, hasta adaptarlo a la moderna museografía.

El museo alberga numerosas obras de artistas sevillanos, distribuidas en los tres niveles del edificio,  con galerías de arcos de medio punto que alternan espacios abiertos y cerrados. Está decorado con azulejería que provenía de distintos conventos que se habían cerrado. Cuenta con obras de importantes pintores del barroco sevillano como Herrera el Viejo, Roelas, Zurbarán y obras que Murillo realizó para el Convento de Capuchinos de Sevilla.

Bartolomé Esteban Murillo fue uno de los hijos más gloriosos de Sevilla y su presencia parece estar en cualquier parte, en el puerto, debajo de las naves de las iglesias y capillas, bajo los limoneros y en los claustros silenciosos de los conventos. Había sido invitado por Velázquez para servir como artista en la Corte de Madrid, lo que hubiera representado un gran ascenso en su carrera. Pero Murillo prefirió quedarse en su Sevilla natal y continuar con su obra en esa ciudad. Era un ferviente creyente cristiano y se sentía honrado de realizar obras de marcado misticismo. Debajo se presenta un fragmento de una de sus obras.

En los lienzos de Murillo se resalta la mujer sevillana de aire voluptuoso, ojos inmensos, largas pestañas y abundante cabellera. Eran las modelos que quedarían plasmadas en sus obras.

Los ángeles aparecen repetidamente en el estilo barroco y son figuras que simbolizan letanías, criaturas fuertes  y protectoras, que transmiten amparo y custodia virtuosa.

Una de las obras más conocidas y bellas de Murillo es la de la Virgen de la Servilleta con el Niño, cuyas expresiones transmiten enorme ternura y sentimientos amorosos. Mueve a  la piedad por el aire cotidiano que transmite. Murillo había realizado esta composición sobre una servilleta para presentársela al Hermano encargado del refectorio del Convento de los Capuchinos de Sevilla, de allí que la obra se bautizara como La Virgen de la Servilleta. El niño parece querer salirse del cuadro y ambos personajes conectan sus miradas con el espectador con profundo intimismo, claves del éxito de la pintura religiosa de Murillo.

Otra obra sobresaliente es la de Francisco de Zurbarán, oriundo de Badajoz, contemporáneo y amigo de Velázquez, el pintor sevillano autor de “Las Meninas”, que se encuentra en el Museo del Prado en Madrid. La obra de Zurbarán se destacó por el contenido religioso y  está dotada de gran misticismo. Fue uno de los artistas más representativos de la Contrarreforma, influido por Caravaggio. Había sido contratado por la orden dominica de San Pablo el Real, en Sevilla,  para pintar 21 cuadros en 8 meses, luego de lo cual se lo invitó a que fijara su residencia en esta ciudad. Sobresale su obra el Cristo en la cruz, de extraordinario dramatismo.

También se pueden apreciar otras magníficas pinturas de Zurbarán, uno de los pintores más famosos y reconocidos del mundo.

Además, en el Museo de Bellas Artes de Sevilla se encuentran muchas obras magníficas y de gran tamaño. También se exhiben varias obras de un mismo autor en forma conjunta.

El museo, cuando era convento, tenía una capilla, sector en el que se conserva una cúpula preciosa digna de no perderse.

Hay muchísimas obras interesantes para quienes gusten de apreciar a los grandes artistas de la época y que han dejado un legado inagotable. Nos despedimos del Museo y saludamos a una graciosa niña barroca.

Iglesia San Luis de los Franceses

Por calles laberínticas realizaremos la visita a una iglesia menos conocida para el turista y por la que es aconsejable darse una vuelta, como ejemplo destacado de la arquitectura barroca del Siglo XVIII. Después de atravesar callecitas que van cambiando de nombre en cada curva, se llega a la majestuosa Iglesia de San Luis de los Franceses, totalmente restaurada por la Diputación de Sevilla que trabajó mucho para no dejarla caer en el olvido y la destrucción. Finalmente abrió sus puertas al público en 2016.

La Iglesia fue construida entre 1699 y 1730 por encargo de la Compañía de Jesús, aunque en 1835 fue desacralizada por la expulsión de la Orden de los Jesuitas de España. Fue dedicada a San Luis, quien era el Rey de la Francia medieval, Luis IX, primo hermano del rey Fernando III de Castilla y León, quien reconquistó Sevilla.

Al llegar al recinto se la reconoce fácilmente por el estilo barroco, sorprendente y monumental, con torres octogonales y columnas salomónicas.

Se puede ver una cantidad de detalles decorativos, ángeles custodios, columnas recargadas de formas  vegetales y ventanas con vitrales, junto a esculturas representativas de la fe religiosa católica.

Al ingresar parecería que la vista no alcanzase para verlo todo, si bien el recinto no es tan grande, en él no hay espacio vacío, cuenta con infinitos detalles en oro y figuras religiosas comenzando por San Luis.

El altar mayor está montado como una escena teatral, con esculturas, pinturas, ángeles, vírgenes con el niño, la Virgen María, San Luis de los Franceses, columnas salomónicas, etc. ¿Cómo haremos para recordarlo todo?  Las imágenes hablan por sí mismas, y ese era el objetivo original, impresionar, atraer fieles y que las imágenes hablaran de la fe, ya que la mayoría de las personas eran analfabetas.

A los costados hay ángeles realizados con un criterio estético muy peculiar, que llaman la atención por su increíble belleza y movimiento, parece que volaran sobre el espectador.

En los laterales hay cuadros de figuras y escenas religiosas enmarcados en decorados dorados. Se puede ver que en el barroco no escatimaban del oro traído de Hispanoamérica.

La cúpula es otro baluarte digno de admiración.

Detrás del recinto principal de la Iglesia, hay otra capilla muy bien ornamentada con un espejo espectacular.  Siempre hay que ubicarse en el momento histórico en el que se realizaron estas obras y en el poder de la iglesia junto a las monarquías.

Debajo de la iglesia se conserva una cripta y algunas salas que formaron parte del otrora convento. Se sale a los jardines desde donde se pueden apreciar las cúpulas que se corresponden al interior de la iglesia, en las que se puede observar el trabajo de restauración.

Nos despedimos de este monumento que representa un gran patrimonio para Sevilla, y ya que nos encontramos en el barrio de la Macarena, nos dirigimos a dicha Basílica, caminando algunas cuadras.

La Basílica de la Macarena

Denominada oficialmente Basílica de María Santísima de la Esperanza Macarena, se encuentra en el último sector del casco antiguo de Sevilla.

La  Hermandad que la erigió hace todos los años la estación de penitencia en la madrugada del Viernes Santo, con las imágenes de la Esperanza Macarena, Nuestro Padre Jesús de la Sentencia y Nuestra Señora del Rosario.

Se construyó a partir de 1941 y se inauguró en1949, pasando a  ser Basílica en 1966.

Su fachada no es lujosa, considerando que en el siglo XX se había abandonado la ornamentación excesiva en las iglesias. Los colores blanco y ocre amarillento son los que se utilizan en toda Sevilla, en exteriores e interiores, y también en los barrios más antiguos.

El altar mayor es de estilo neobarroco y alberga a la Virgen de la Esperanza Macarena, una imagen anónima de finales del siglo XVII o principios del XVIII.

La Virgen es muy bella y le caen cinco lágrimas por el dolor, aunque transmite esperanza a pesar de todo. El torero sevillano Joselito el Gallo fue un gran benefactor de la imagen y antiguo hermano de la hermandad. Asiste numeroso público a las misas y se encuentra muy cerca de los restos de la muralla de Sevilla, que indica el límite de la ciudad.

Así finalizamos nuestro espléndido recorrido por la ciudad de Sevilla, cuyos recuerdos permanecerán en nuestras retinas, y quedarán plasmadas huellas imborrables con la esperanza de volver a visitarla, o rememorarla algunas veces. Nos despedimos y partiremos hacia Córdoba para conocer la Mezquita Catedral más extraordinaria del mundo.

Adiós Sevilla, hasta la próxima.

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