Sociedad

El salario mínimo se hundió más de 35% en dos años y se agrava la crisis

El salario mínimo se hundió más de 35% en dos años y se agrava la crisis
Facundo Benitez
26 Nov, 2025

El deterioro del salario y del empleo registrado ya no es solo una sensación: los números muestran que el mercado laboral atraviesa uno de los peores retrocesos desde la salida de la Convertibilidad.

Un informe de Cifra-CTA, acompañado por datos del CEPA, confirma que el salario mínimo perdió más de un 35% de su poder de compra en menos de dos años y que la destrucción de empleo formal y el avance de la informalidad son cada vez más fuertes.

Según Cifra-CTA, desde diciembre de 2023 el salario mínimo cayó 35,2% en términos reales. Para volver al nivel de compra que tenía a fines de 2015, debería ser al menos de $760.000, muy lejos de los $322.200 vigentes en octubre para una jornada de 48 horas semanales. En este contexto, las reuniones del Consejo del Salario bajo el gobierno de Javier Milei terminaron sin acuerdo entre empresarios y sindicatos, y la Secretaría de Trabajo avanzó con aumentos alineados con la postura empresaria, profundizando la pérdida acumulada. El informe remarca que, en octubre de 2025, el salario mínimo real se ubicó 45,6% por debajo de noviembre de 2019 y un 58,4% por debajo de noviembre de 2015.

El golpe al ingreso también se ve en la relación entre el salario mínimo y el sueldo promedio del sector privado formal: hoy el piso equivale a menos de una quinta parte del salario medio, un desplome similar al de la crisis de la Convertibilidad. Cifra señala que el valor real actual es incluso inferior al de buena parte de los años 90, cuando el mínimo prácticamente había dejado de funcionar como referencia para reducir desigualdades. A nivel regional, estimaciones del Celag ubican a la Argentina con el salario mínimo más bajo de América Latina, en torno a los 225 dólares, muy por detrás de países como Costa Rica, Uruguay o Chile. En paralelo, una familia tipo necesita casi cuatro salarios mínimos para no caer bajo la línea de pobreza, hoy cerca de 1,2 millones de pesos.

Mientras los ingresos se licúan, el mapa del trabajo formal también se desarma. La informalidad laboral alcanzó su nivel más alto en 17 años, especialmente en regiones como NOA, NEA y Cuyo, donde más de la mitad de las personas ocupadas no tiene registro, según el Instituto Argentina Grande. En muchas empresas del interior, la presión de costos y la caída del consumo empujan a la informalidad como una salida de supervivencia, pero eso termina reforzando un círculo de salarios bajos, menor protección social y un mercado interno cada vez más débil.

Los datos del Centro de Economía Política Argentina (CEPA) completan el cuadro. Entre noviembre de 2023 y agosto de 2025 se perdieron 276.624 puestos de empleo registrado, una caída del 2,81%, equivalente a más de 430 empleos formales menos por día. La administración pública, la defensa y la seguridad social encabezaron la baja en términos absolutos, con casi 87.000 puestos menos. Le siguieron la construcción (más de 76.000 empleos perdidos), los servicios de transporte y almacenamiento (casi 60.000) y la industria manufacturera (cerca de 56.000). En términos porcentuales, la construcción fue el sector más golpeado, con una reducción del 16% de su plantilla.

El repliegue también se ve en el entramado productivo: entre fines de 2023 y agosto de 2025 cerraron 19.164 empresas con personal registrado, casi 30 PyMEs por día. Transporte y almacenamiento lideran la sangría, seguidos por comercio, servicios inmobiliarios, servicios profesionales, industria y construcción. Más del 99,6% de las firmas que bajaron la persiana tenían hasta 500 empleados, lo que implica un golpe directo al tejido productivo de base, el que sostiene buena parte del empleo en ciudades como La Plata y el resto de la Provincia.

Al mismo tiempo, el desempleo volvió a subir. De acuerdo con el INDEC, la desocupación trepó al 7,6% en el segundo trimestre del año, afectando a unos 1,7 millones de personas. Si bien es levemente menor al 7,9% del primer trimestre, sigue claramente por encima del 6,4% que se registraba a fines de 2024. Entre las mujeres la tasa llega al 8,5% y entre los varones se ubica en 6,8%, profundizando brechas de género que ya venían instaladas.

La combinación de salario mínimo en caída libre, avance de la informalidad, destrucción de empleo registrado, cierre masivo de empresas y suba del desempleo configura un escenario crítico.

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