Crónicas del mundo

Salta: camino a Cafayate

Salta: camino a Cafayate
Leonel Sánchez Alpino
09 Jul, 2023

La ruta calchaquí de los rojos

Por Silvia Franchi

Salta tiene paisajes diversos que nos invitan a realizar paseos panorámicos en días diferentes, ya sea con fines turísticos o recrearnos en un safari fotográfico. Los colores se ven diferentes durante la mañana y de regreso por la tarde. Es aconsejable salir temprano para apreciar la naturaleza en su esplendor.

Partimos de la ciudad de Salta con destino a Cafayate, por la ruta 68, un camino paradisíaco en donde el viento se encargó de dar formas a las montañas como si fuesen capas superpuestas.

El primer punto de referencia es el pueblo de Alemanía, a 107 kilómetros de la Capital Salteña, un pueblo en el que en otras épocas llegaba el ferrocarril y se buscaba oro. Desde allí empieza el asombro que tiene como protagonista a los Valles Calchaquíes.

La Quebrada del Río de las Conchas

La Garganta del Diablo

La erosión milenaria dejó sus huellas, y el viento esculpió las rocas rojizas de minerales férreos mucho antes de la llegada del hombre. La quebrada se muestra a un lado y al otro, por un camino pavimentado que no ha sido fácil. Años atrás este camino era difícil de transitar, particularmente después de días lluviosos.

La Garganta del Diablo es imponente, monumental, y el primero de los atractivos en los que realizaremos una parada, es como una gran caverna sin techo cuyas formas no dejarán de asombrarnos, además de oír el eco de las voces.

Fotografiar el paisaje es un gran desafío en donde habrá que calcular la luz, la velocidad, la profundidad de campo y cualquier otra habilidad para lograr el mejor recuerdo.

Luego se abre camino el Río de las Conchas, que puede llegar a un metro de profundidad o estar seco formando un valle. El punto panorámico se encuentra en el Mirador Tres Cruces, con vistas espectaculares.

Aquí se presentan rocas de formas muy diversas, a las que la imaginación humana les puso nombre para reconocerlas una y otra vez. Se presenta un castillo, cuya imagen habla más que mil palabras, una increíble obra de la naturaleza.

En el lado opuesto del camino se verán los marrones, rojos y ocres.

Podríamos preguntarnos si estamos en Salta o en Jordania, ya que las formaciones y colores son muy similares a los de Petra y están muy cerca de nuestro alcance. Debajo se pueden apreciar Petra y Salta.

Desde el Mirador Tres Cruces se pueden ver los distintos planos montañosos y las pinceladas verdes de arbustos y pastos de la zona.

Una de las formas curiosas es la del Obelisco, una formación que se asoma en el horizonte.

Y otro monolito en el horizonte.

Y las formaciones que asemejan a monjes que darán  la misa a la tarde, ya que se puede apreciar mejor en el camino de regreso cuando baja el sol.

Otro ícono es el sapo, una formación rocosa enorme que saluda al visitante.

El homenaje a la Pachamama, la madre tierra, está siempre presente en el Norte, y es una antigua costumbre de las tribus originales de la zona, que se representa a través de montículos de piedras que se elevan hacia el cielo, como una conexión espiritual.

El Pueblo de Cafayate

Al llegar al pequeño pueblo de Cafayate podremos reponer energías y almorzar deliciosas comidas típicas, comenzando con unas deliciosas empanadas, y luego un locro, o una cazuela de chivito o pollo, acompañadas de una excelente vino de Cafayate, el torrontés, que es un vino genuino y auténtico argentino, es el único de origen nacional. En Cafayate también hay vides de Malbec y Cabernet Sauvignon. Es infaltable una visita a una bodega artesanal de la zona, con magníficos vinos para degustar y llevar una botellita de recuerdo para el deleite.

En el pueblo también se venden vinos de autor, escasas unidades exclusivas y de gran calidad para los buenos degustadores.

En un paseo por el pueblo hay heladerías que ofrecen un helado muy original, hecho a base de vino tinto o de vino blanco, una experiencia deliciosa.

En Cafayate (palabra de origen quichua o quechua) se puede pernoctar o quedarse unos días, ya que cuenta con hoteles boutique muy acogedores y el pueblo es sereno y cordial. También se realiza un festival folklórico anual.

El Auditorio

Camino de regreso a Salta por la ruta 40, disfrutaremos de los colores rojizos más amarronados. Y nos encontramos con el Gran Auditorio, una formación natural con una acústica espléndida, que favorece que siempre haya cantantes que ofrecen su música, ya sean solistas o grupales, y por qué no para quien se anime a cantar, que podrá disfrutar de unos minutos de fama. En este caso había una orquesta de cámara que estaba ensayando para ofrecer un espectáculo programado.

Las rocas siguen la forma de estratos superpuestos que parecen esculturas.

Regresamos a la ciudad de Salta recorriendo 183 km imperdibles, en los que vimos montañas, valles, pueblos, ríos, puentes y viñedos.

Como curiosidad se puede ver el puente que pasa sobre el Río de las Conchas que se hizo famoso por la película argentina “Relatos Salvajes”, en donde los conductores de los vehículos entran en una confrontación que llega a límites extremos, al punto que terminan abrazados por la muerte. El puente no está en uso, simplemente es una curiosidad.

En la próxima edición continuaremos con otra visita por el Monte Cachi., otra joya paisajística salteña.

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