Punto capital

Sin micros nocturnos entre La Plata y CABA: el problema para volver del trabajo, la facultad y los recitales

Sin micros nocturnos entre La Plata y CABA: el problema para volver del trabajo, la facultad y los recitales
Luciano Neder
21 Oct, 2026

La posible reducción de los servicios de las líneas 129 y 195 amenaza con complicar los viajes entre La Plata y la Ciudad de Buenos Aires durante la noche y la madrugada. Sin trenes después de las últimas salidas del Roca, miles de pasajeros podrían quedar obligados a pagar viajes más caros, combinar varios colectivos o buscar alternativas para regresar a sus casas.

Viajar entre La Plata y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires podría convertirse en un problema para quienes necesitan trasladarse durante la noche. En medio de la crisis del transporte y el reclamo de las empresas por la falta de actualización de los costos y las compensaciones, las líneas 129 y 195 evalúan reducir sus frecuencias nocturnas, una medida que impactaría en la rutina de trabajadores, estudiantes y personas que viajan por espectáculos, recitales o eventos deportivos.

La preocupación no se limita a tener que esperar más tiempo en una parada. Para quienes terminan de trabajar después de las 22, salen de cursar de noche o regresan de un partido o un show, la reducción de los servicios podría significar quedarse sin una conexión directa entre ambas capitales y tener que buscar recorridos alternativos para llegar a destino.

El problema se agrava porque el tren Roca, que une 1 y 44 con Plaza Constitución, tiene sus últimas salidas programadas durante la noche, alrededor de las 21. De esta manera, quienes permanecen en Capital Federal hasta más tarde dependen especialmente de los micros de larga distancia para regresar a la capital bonaerense, de la misma que quienes deben regresar tarde desde la capital bonaerense hacia territorio porteño.

Qué pasa con quienes salen de trabajar o estudiar de noche

Uno de los sectores que podría sentir con mayor fuerza las consecuencias de un recorte es el de los trabajadores con horarios nocturnos. Empleados de gastronomía, comercios, hoteles, seguridad y otros rubros pueden terminar sus jornadas cuando las opciones de transporte hacia ambas ciudades comienzan a reducirse.

Una situación similar atraviesan los estudiantes que cursan en universidades e institutos de la Ciudad de Buenos Aires y la Universidad Nacional de La Plata. Las clases, los trabajos prácticos y las actividades académicas pueden extenderse hasta la noche, por lo que contar con un servicio de regreso resulta fundamental para quienes viajan diariamente desde o hacía la Región.

Si las frecuencias de las líneas 129 y 195 disminuyen entre las 22 y las 5, los pasajeros podrían tener que reorganizar sus horarios, retirarse antes de sus actividades o esperar durante períodos más prolongados para conseguir un colectivo Para quienes no cuentan con un vehículo propio, la posibilidad de regresar a sus casas también quedaría condicionada por la disponibilidad de transporte.

Recitales, espectáculos y partidos: cómo volver hacia hacia y desde La Plata

La situación también alcanza a quienes viajan a CABA o la capital de la Provincia por placer. Los recitales, las obras de teatro, los espectáculos musicales y los eventos deportivos suelen finalizar durante la noche, cuando las alternativas para volver son más limitadas.

En esos casos, el horario de finalización de una actividad puede quedar por fuera de las últimas salidas ferroviarias y coincidir con una reducción de las frecuencias de los micros. El resultado sería una mayor incertidumbre para organizar el regreso, especialmente cuando se trata de eventos que terminan cerca de la medianoche o durante la madrugada.

Para los pasajeros que asisten a un recital o un partido, una de las opciones sería retirarse antes para intentar alcanzar el último servicio disponible. Otra posibilidad sería compartir un auto de aplicación con amigos o conocidos, aunque esa alternativa depende del presupuesto de cada persona y de la disponibilidad de conductores al momento de solicitar el viaje.

Así, una salida que originalmente contemplaba el costo de la entrada y el traslado en transporte público podría sumar un gasto considerable para regresar a casa.

Cuánto puede costar volver en Uber

Ante la falta de colectivos directos o la reducción de sus frecuencias, los servicios de transporte por aplicación aparecen como una alternativa, aunque con un costo mucho más elevado que el transporte público.

Como referencia, la página de tarifas de Uber para el recorrido entre Buenos Aires y La Plata publica un valor promedio cercano a los $47.000 por viaje, mientras que en el sentido inverso informa un promedio de alrededor de $50.000. Son valores orientativos basados en registros recientes de la plataforma, no tarifas fijas ni cotizaciones garantizadas para un horario determinado.

El monto efectivo puede variar según la hora, la demanda, el punto exacto de partida y llegada y la categoría del vehículo. Durante la salida de un recital o un evento deportivo, por ejemplo, el precio disponible en la aplicación podría ser diferente del promedio publicado.

La diferencia con el colectivo es significativa: un viaje particular de ese valor puede resultar difícil de afrontar para una persona que se traslada sola. Compartir el vehículo permite distribuir el costo entre varios pasajeros, pero no siempre es posible coordinar el regreso con otras personas que vivan en la misma zona.

Para quienes viajan varias veces por semana, recurrir a una aplicación de manera habitual tampoco aparece como una solución sostenible. En esos casos, el recorte de frecuencias podría traducirse directamente en un aumento del gasto mensual destinado al transporte.

Las alternativas para quienes se quedan sin micro

Una alternativa es trasladarse hacia algún punto del sur u oeste del conurbano, para desde ahí continuar el viaje hacia el destino final. Si no consiguen un servicio directo a La Plata, Retiro, Constitución u Once algunos pasajeros podrían evaluar trasladarse hasta estaciones o paradas intermedias para buscar una conexión.

Una de las alternativas que podrían analizarse es llegar hasta Temperley o Lomas de Zamora mediante el TALP (Línea 338) desde La Plata o algún micro interjuridiccional desde Constitución, dependiendo del sentido del viaje, y desde allí tomar otro micro que vaya hacia La Plata o CABA. Sin embargo, esa posibilidad depende de los horarios efectivos de cada recorrido: no alcanza con llegar a otra localidad si el colectivo que debe completar el viaje ya dejó de circular.

El traslado hasta esas estaciones también suma tiempo, un segundo pasaje y la necesidad de esperar en otro punto durante la noche. Para una persona que sale de trabajar o de un espectáculo después de la medianoche, la combinación podría no resultar viable si no existe una frecuencia compatible.

Una dificultad similar podría presentarse para quienes deban ir hacia la zona de Once, o partir de la misma. En ese caso, trasladarse hasta Morón con el 338, o tomarlo ahí mismo para regresar a la ciudad de las diagonales, implicaría atravesar una parte importante del área metropolitana antes de iniciar el tramo final. Además del costo adicional, esa alternativa exige verificar qué servicios siguen funcionando a la hora de llegada.

Por eso, aunque las conexiones por Temperley, Lomas de Zamora o Morón pueden aparecer como opciones para determinados horarios, no deben considerarse reemplazos garantizados de las líneas directas. La disponibilidad real de cada servicio será determinante para saber si los pasajeros pueden utilizarlas durante la noche y la madrugada.

Una crisis del transporte que impacta en la vida cotidiana

La posible reducción de los servicios nocturnos de las líneas 129 y 195 se inscribe en el conflicto entre las empresas del transporte y el Gobierno nacional por la actualización de los costos y las compensaciones económicas. Las compañías advirtieron que el desfasaje de ingresos compromete el funcionamiento del sistema y reclamaron medidas para sostener las prestaciones.

Mientras continúan las negociaciones, el interrogante para los pasajeros de La Plata es qué ocurrirá con las conexiones que utilizan todos los días. Si el recorte se concreta, quienes viajan por trabajo, estudio o actividades recreativas podrían tener menos opciones para regresar a sus casas y verse obligados a gastar más dinero o dedicar más tiempo al traslado.

La situación también vuelve a poner en discusión la necesidad de contar con alternativas de transporte que funcionen más allá de los horarios habituales de la jornada laboral. Para quienes dependen del transporte público, el final del servicio no siempre coincide con el final de sus obligaciones o actividades.

Por el momento, la reducción de frecuencias permanece supeditada al avance de las negociaciones entre las cámaras empresarias y el Gobierno nacional. Hasta que se conozca una definición, los pasajeros deberán estar atentos a los cronogramas de las líneas 129 y 195 y a las posibles modificaciones de los servicios nocturnos.

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