Gimnasia

Un ciclo con pocas luces: Orfila dejó Gimnasia tras una racha negativa y conflictos internos

Un ciclo con pocas luces: Orfila dejó Gimnasia tras una racha negativa y conflictos internos
Leonel Sánchez Alpino
14 Oct, 2025

El entrenador consiguió apenas 13 puntos en 12 partidos y nunca logró que el equipo encontrara una identidad. Las derrotas y las tensiones en el vestuario terminaron por acelerar su salida.

La salida de Alejandro Orfila de Gimnasia no sorprendió a nadie dentro del ambiente albiazul. Si bien el uruguayo dirigió la práctica del lunes por la mañana, sus números, el flojo rendimiento futbolístico y la mala relación con parte del plantel terminaron de sellar su salida.

En su ciclo al frente del Lobo, Orfila sumó apenas 13 puntos en 12 partidos, con 4 victorias, 1 empate y 7 derrotas. Su equipo recibió 14 goles y apenas convirtió 8, de los cuales 4 fueron obra de Marcelo Torres, el delantero que sostuvo las pocas ilusiones ofensivas del conjunto platense.

Las únicas alegrías llegaron ante Independiente, Godoy Cruz, Atlético Tucumán y Sarmiento, mientras que los tropiezos se acumularon frente a Instituto, Lanús, San Martín, Unión, Deportivo Riestra, Central y Talleres. Un registro que, por sí solo, explicaba el final anunciado.

Tensiones en el vestuario

Aunque los dirigentes insistieron en que la decisión fue “futbolística”, en el vestuario la convivencia estaba lejos de ser buena. La borratina al Pata Castro, el conflicto Insfrán–Ingolotti y la decisión de relegar a Pintado al banco fueron episodios que marcaron un quiebre en la relación con el grupo.

Los jugadores, puertas adentro, ya no le respondían y los resultados terminaron de confirmar que el ciclo estaba agotado.

Cambios constantes y un equipo sin identidad

Uno de los aspectos más cuestionados fue la falta de continuidad en el armado del equipo. En 12 fechas, Orfila nunca repitió una formación de memoria. Solo logró cierta regularidad en la última línea con Insfrán; Pintado, Giampaoli, Suso y Silva Torrejón, pero ni siquiera esa estructura se mantuvo.

Entre lesiones, decisiones polémicas y bajo rendimiento de algunos referentes, el técnico terminó desarmando lo poco que había funcionado. En el mediocampo insistió más de la cuenta con Garayalde y Seoane, mientras que en los últimos encuentros apostó por una fórmula ofensiva con cuatro delanteros que generó más desequilibrio defensivo que resultados.

Un cierre inevitable

El paso de Orfila por Gimnasia fue uno de los más flojos de los últimos tiempos. Futbolísticamente, el equipo nunca encontró una idea ni una identidad definida, y el desgaste interno terminó por precipitar una salida que se caía de maduro.

Con su alejamiento, la dirigencia deberá definir en las próximas horas quién se hará cargo del plantel de cara al tramo más complejo del torneo, en un momento en el que el Lobo necesita recuperar confianza, resultados y un rumbo claro.

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