Sociedad

Un científico argentino creó un robot que detecta plagas y aplica pesticidas con precisión

Un científico argentino creó un robot que detecta plagas y aplica pesticidas con precisión
Facundo Benitez
30 Abr, 2026

Un desarrollo del CONICET promete cambiar la forma en que se controlan enfermedades en cultivos.

El ingeniero Pedro Bocca, del Instituto de Automática de San Juan, diseñó y patentó un robot con inteligencia artificial que detecta problemas en árboles en menos de 10 segundos y aplica pesticidas solo donde hace falta, con una precisión cercana al 90%.

El dato no es menor si se toma en cuenta el problema que busca resolver. La FAO estima que cada año se pierde hasta un 40% de los cultivos globales por plagas y enfermedades, un nivel de daño que afecta la seguridad alimentaria, la producción y los ingresos del sector agrícola. En ese contexto, la detección temprana y el tratamiento selectivo pueden hacer una diferencia importante para los productores.

Según detalló el CONICET, el robot tarda menos de 10 segundos en identificar qué enfermedad afecta al cultivo y en definir la dosis justa de pesticida para tratarla. La clave del sistema es que no fumiga de manera masiva, como suelen hacerlo muchos métodos tradicionales, sino que discrimina entre ejemplares sanos y enfermos para intervenir solo donde detecta el problema.

El desarrollo llevó seis años de trabajo y alcanzó una precisión cercana al 90%. Para llegar a ese resultado, Bocca tuvo que adaptar los sistemas de detección a condiciones reales de campo, donde las imágenes no son perfectas y aparecen sombras, variaciones de luz y hojas en posiciones aleatorias. En ese proceso armó una base de datos propia y entrenó redes neuronales con unas 4.000 imágenes de hojas de olivo, el cultivo elegido para el prototipo inicial.

En términos prácticos, el sistema combina una cámara frontal, que detecta el problema en la copa del árbol, con un brazo robótico que aplica el pesticida en el grado indicado por la IA. Eso permite tratar distintas zonas del árbol con diferente intensidad, reducir el uso innecesario de químicos y bajar costos operativos. También disminuye la exposición de trabajadores a productos tóxicos y reduce el impacto ambiental de las fumigaciones generalizadas. Esta última idea es una inferencia razonable a partir del funcionamiento selectivo que describen las fuentes.

El proyecto además sigue evolucionando. Bocca explicó que uno de los próximos pasos es integrar el robot con sistemas de GPS para mapear los cultivos y registrar cómo se expanden las enfermedades en el terreno. Con esa información, se podrían planificar tratamientos más finos, intensificar la aplicación en zonas comprometidas y actuar antes de que aparezcan focos más grandes.

Aunque el prototipo fue desarrollado para trabajar en olivos, el investigador sostuvo que la tecnología puede adaptarse a cualquier cultivo de tipo arbóreo. De hecho, medios que ampliaron el caso indicaron que ya se la está probando en cítricos, en particular en limoneros, para mejorar la detección temprana de enfermedades y evitar que se propaguen.

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