Editorial

Una ciudad que planifica su futuro: el valor del ordenamiento urbano

Una ciudad que planifica su futuro: el valor del ordenamiento urbano
Leonel Sánchez Alpino
01 May, 2025

Por Leonel Sánchez Alpino.

La aprobación por unanimidad del primer paso del Plan de Ordenamiento Territorial en el Concejo Deliberante de La Plata no es un simple trámite legislativo: es un gesto político y técnico que invita a pensar la ciudad con una mirada de largo plazo. En tiempos donde las urgencias suelen eclipsar las decisiones estructurales, que todos los bloques hayan acompañado este proyecto es una señal que merece ser destacada.

La Plata arrastra desde hace décadas una expansión urbana marcada más por la necesidad que por la planificación. La falta de una hoja de ruta integral generó desigualdades notorias en el acceso a servicios básicos, infraestructura y transporte. Zonas con sobrecarga habitacional conviven con otras desconectadas, sin redes cloacales ni acceso pavimentado. En este contexto, un plan de ordenamiento territorial no es una opción: es una necesidad ineludible.

El proyecto aprobado —resultado del trabajo conjunto entre equipos técnicos del Municipio, universidades públicas, colegios profesionales y organizaciones civiles— es la oportunidad de redefinir el crecimiento de la ciudad con criterios de equidad, sostenibilidad y proyección social. Implica pensar no solo dónde se puede construir, sino cómo y para quién. Incluye ejes clave como la protección ambiental, la accesibilidad, la diversificación productiva y el derecho a la ciudad.

Que este primer paso haya contado con consenso político es un indicio saludable. El desafío ahora será sostener ese acuerdo en la práctica, frente a los intereses que inevitablemente buscarán imponer lógicas sectoriales por sobre el bien común. Un verdadero plan urbano debe resistir los cambios de gestión y convertirse en una política de Estado local.

El crecimiento sin planificación genera fragmentación y exclusión. La aprobación de este plan pone a La Plata en el camino inverso: el de una ciudad que se piensa, que se discute y que se construye colectivamente. Es tiempo de avanzar con responsabilidad y sin demoras, porque planificar no es frenar el desarrollo: es garantizar que ese desarrollo sea justo, equilibrado y duradero.

Comentarios