Crónicas del mundo
Valencia: ciudad monumental
Por Silvia Franchi.
En la ciudad de Valencia confluyen un crisol de culturas, ya que tiene una historia muy rica y cuenta con una diversidad arquitectónica dada su evolución a través de los siglos. La ciudad ha sido restaurada y ha recuperado su esplendor. Una visita de dos días es suficiente, ya que se puede aprovechar muy bien el tiempo y recorrer el casco histórico en un día completo, y disfrutar de la deslumbrante Ciudad de las Artes y las Ciencias al día siguiente. También tiene playas muy agradables para quienes les guste pasar unos días de descanso frente al mar y saborear paellas a la hora de la cena.
En Valencia han dejado su legado los romanos, los moros y los cristianos lo que la hace una ciudad encantadora. Se puede comenzar el día visitando las Torres de Serranos, una de las antiguas puertas de entrada a la ciudad, para continuar hacia el punto neurálgico céntrico.

El recorrido puede realizarse a pié y se ofrecen numerosos tours de visita gratuitos, abonando una propina a voluntad al guía. También puede realizarse en forma libre con un mapa de orientación en mano, ya que Google Maps se ha vuelto imprescindible a la hora de visitar ciudades en las que necesitamos orientarnos.
El Mercado Central de Valencia
Por la mañana es conveniente visitar el Mercat Central, como se dice en lenguaje valenciano. Cabe aclarar que en Valencia conviven dos lenguas, el valenciano que es una lengua romance policéntrica (dialecto del catalán), y el castellano. Las calles se denominan Carrer y así se verá el nombre de las mismas. La visita al Mercado debe realizarse antes de las 15 horas, hora de cierre. El edificio en sí es muy bello y el interior es toda una sorpresa para apreciar la producción local y ver el movimiento de sus ciudadanos a la hora de hacer las compras, además de apreciar su bella arquitectura.

El edificio del Mercado Central comenzó a construirse en 1914 y es de estilo modernista valenciano. Cuenta con 1200 puestos en los que se venden todo tipo de alimentos como pescado, mariscos, frutas, especias, carnes, embutidos y hasta artículos de perfumería. El edificio es muy grande y combina el metal de las cúpulas con el vidrio. Los vitrales son alegóricos y artísticos, además de encontrarse perfectamente conservados.

La mayoría de las ciudades españolas cuentan con mercados centrales, algunos son una obra de arte en sí mismos como el de Valencia, así como el de la Boquería en Barcelona o el mercado de La Ribera en Bilbao, por nombrar algunos. Las fachadas son bellas, y en el interior hay vitrales y claraboyas que iluminan el edificio con luz natural.

La Lonja de la Seda
A pocos metros nos encontraremos con la Lonja de la Seda, un verdadero monumento histórico de estilo gótico, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1996. Era el lugar donde se cerraban acuerdos comerciales y en la Sala del Consolat del Mar se trataban los asuntos del comercio marítimo en una época de gran prosperidad. Lonja significa “logia” que viene del latín pórtico. En tiempos antiguos los comerciantes se reunían en los pórticos de las iglesias para realizar sus transacciones y guarecerse en caso de que lloviera.
Confluían las mercaderías de la Ruta de la Seda, en auge por aquellas épocas y donde se vendían telas finísimas y elegantes. Fue construida en el siglo XV, el Siglo de Oro Valenciano.

Valencia cuenta con una tradición textil para realizar indumentaria tradicional, combinada con las famosas puntillas valencianas, de valor intangible.
En el momento de la visita a Valencia había una exposición temporaria de trajes típicos de la Comunidad en otro sector de la ciudad, que expresa la identidad cultural de la región. Los trajes se usan en celebraciones y eventos culturales, festivales y ferias. La vestimenta que se utiliza en la festividad de las fallas, en donde se queman los muñecos, es lujosa y hay para todos los gustos; se venden y realizan a medida en casas de costura especializadas.

Los modelos son típicos y muy tradicionales. Las mujeres valencianas no escatiman en el presupuesto para realizar vestidos deslumbrantes que lucen con orgullo, combinados con hermosas mantillas. Hay tiendas en las que se venden mantillas para quien desee llevarlas como souvenir.

La exposición contaba con modelos en vivo, que lucían los trajes con elegancia y simpatía.

El edificio de la Lonja es enorme y hay un gran salón en donde se realizaban las transacciones, ya que venían comerciantes de diversas comunas de toda Europa para comprar las telas, de gran valor para la época, especialmente para reyes y nobles, así como comerciantes acaudalados.

El edificio de estilo gótico cuenta con columnas torneadas en mármol, pisos decorativos impecables y cúpulas y techos extraordinarios. Es un lugar muy concurrido por los turistas, y en ocasiones hay un tiempo de espera para ingresar.

En otras salas contiguas se pueden apreciar los techos de madera labrada cubierta por láminas doradas, para resaltar la importancia del edificio comercial.

Próximo a la Lonja se podrá llegar a la Fuente del Turia, el río principal de Valencia, lugar antiguo y rodeado de edificios históricos.
La Catedral de Valencia
Valencia cuenta con la Catedral histórica de Santa María, de estilo gótico valenciano, cuyos orígenes datan de 1238, también contiene elementos del románico, del gótico francés, del renacimiento, del barroco y del neoclásico. Todos los estilos contribuyen a su riqueza arquitectónica. En su interior se venera el Santo Cáliz, fechado en el siglo I, y entregado a la Catedral por el rey Alfonso el Magnánimo en 1437.

Al costado de la Puerta de los Apóstoles se encuentra la torre campanario del Micalet o Miguelete, un emblema valenciano. Se puede subir y apreciar una vista panorámica de la ciudad.

El altar mayor de la Catedral es muy bello y lo conforman obras de arte de gran valor. El retablo cuenta con seis tablas dobles, con pinturas alegóricas de la fe cristiana, realizadas por importantes artistas de la región.

Iglesia de San Nicolás de Bari y San Pedro Mártir
Esta iglesia Parroquial y Museo está próxima a la Plaza de San Nicolás en el centro histórico. Tiene una espectacular decoración barroca, que ha sido totalmente restaurada y es un Bien de Interés Cultural y Monumento Histórico Artístico.
La bóveda de la Iglesia genera asombro, es una expresión del barroco puro que se instaurara dentro del ambiente de la Contrarreforma. Está trabajada en esgrafiados, estucos y relieves. Se la ha denominado la Capilla Sixtina valenciana, por su trabajo espectacular, por lo cual es una visita obligada en el itinerario por la ciudad.

El altar principal desborda de oro y requiere de una gran atención por su belleza y refinamiento. Todos los frescos son dignos de admiración y fueron muchos los artistas que trabajaron en ellos.


En la Iglesia de San Nicolás no se ha dejado ni un solo centímetro en blanco, todo está pintado, tanto con frescos como decoración con esculturas y bajo relieves. Hay que estar atentos a los horarios porque no están permitidas las visitas los días lunes ni durante los horarios de culto, por lo que es conveniente visitar la página Web.

Volvemos a las calles y Valencia atrae nuestra atención por sus edificios de arquitectura deslumbrante, hermosos balcones y un trabajo de mantenimiento permanente, que no se veía 50 años atrás, en los que Valencia era una ciudad deslucida que no permitía apreciar sus tesoros artísticos y culturales. Hay muchísima oferta gastronómica y a precios accesibles, que garantizan una comida de calidad y sabor.


El Palacio del Marqués de Dos Aguas
Otro espacio histórico singular es el Palacio del Marqués de Dos Aguas y que alberga el museo Nacional de Cerámica y de las Artes Suntuarias González Martí. El palacio perteneció al marquesado de Dos Aguas en 1699 otorgado a la familia Rabassa de Porallós en 1699.
El Palacio cuenta con un gran trabajo ornamental después de diversas reformas y restauraciones.

La puerta principal está realizada en alabastro procedente de unas canteras llamadas Dos Aguas. En la parte superior se encuentra la Virgen del Rosario, incrustada en un nicho que permite su apertura a una puerta corredera convexa desde donde descienden dos caudales de agua, en alusión al título de los marqueses, con dos atlantes a los costados que simbolizan dos ríos, de gran voluptuosidad que conforman una portada monumental. El edificio es muy original tanto en su construcción como en su temática.

Podría decirse que es un museo de arte decorativo, tiene piezas realizadas en cerámica antigua de gran valor estético, muebles de diversos estilos inclinados hacia el rococó, con incrustaciones de porcelanas y trabajos en metal dorado.

Esta mansión señorial muestra la opulencia que en otras épocas detentaban los nobles y cuyas fortunas provenían de varios siglos dedicados a tratos mercantiles, arriendos y negociados. Además, ocupaban puestos elevados en la gobernación política. Acumulaban dotes y herencias importantes por medio de enlaces matrimoniales con otras importantes familias nobles valencianas.

Hay muebles combinados en madera y mosaicos realizados en cerámica muy originales y de gran trabajo artesanal, como una mesa, un sillón, un banco y otros objetos de jardín.

Para quienes deseen conocer otras iglesias, se pueden visitar la Real Parroquia de los Santos Juanes, la de San Juan de la Cruz y la de la Virgen de los Desamparados.
Otro edificio deslumbrante es el del Ayuntamiento, que puede visitarse de lunes a viernes por la mañana. Pasear por las calles de Valencia, tomar un buen café o almorzar en un restaurant serán algo placentero porque es una ciudad apacible, con buena atención y clima agradable, excepto en julio y agosto en donde priman temperaturas abrasadoras.

En la próxima edición visitaremos la Ciudad de las Artes y las Ciencias, la moderna Valencia.