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Amina Helmi y el “Nobel” made in La Plata

Amina Helmi y el “Nobel” made in La Plata
Luciano Neder
03 Sep, 2026

Nació en Bahía Blanca, estudió Astronomía en la UNLP y desarrolló parte de su carrera científica en La Plata. Ahora recibió el Premio Kavli de Astrofísica 2026 por sus investigaciones sobre las antiguas galaxias que fueron absorbidas por la Vía Láctea.

La historia de la Vía Láctea también tiene una huella platense. Amina Helmi, científica nacida en Bahía Blanca, estudió Astronomía en la Universidad Nacional de La Plata (UNLP) y desarrolló allí una etapa de su carrera antes de convertirse en una de las principales especialistas mundiales en la evolución de las galaxias.

Este miércoles, Helmi volvió a ocupar el centro de la escena científica internacional al recibir en Oslo el Premio Kavli de Astrofísica 2026, uno de los máximos reconocimientos de la disciplina y considerado informalmente como el “Nobel” de la astrofísica.

El galardón reconoce sus investigaciones sobre las huellas que dejaron antiguas fusiones de galaxias en la Vía Láctea. Junto a Vasily Belokurov, de la Universidad de Cambridge, y Rodrigo Ibata, de la Universidad de Estrasburgo, Helmi logró reconstruir parte de la historia de nuestra galaxia a partir de las estrellas que todavía pueden observarse en la actualidad.

Las estrellas pueden funcionar como una especie de registro fósil del universo. Aunque una galaxia haya desaparecido como estructura independiente hace miles de millones de años, sus estrellas pueden conservar información sobre su origen, sus movimientos y su composición.

Esa es precisamente una de las claves del trabajo de Helmi. La científica demostró que una parte de las estrellas que actualmente forman el halo de la Vía Láctea proviene de una antigua galaxia enana que fue absorbida por nuestra galaxia hace entre 6.000 y 9.000 millones de años.

El hallazgo abrió una nueva forma de estudiar la evolución galáctica. En lugar de observar solamente galaxias lejanas, los investigadores pueden intentar reconstruir la historia de la propia Vía Láctea analizando las trayectorias, edades y composiciones químicas de sus estrellas.

Uno de los grandes saltos en esta investigación llegó en 2018, cuando Helmi y su equipo utilizaron información obtenida por la misión europea Gaia para identificar los restos de otra enorme galaxia que había sido incorporada a la Vía Láctea.

Gaia-Encélado, una colisión de hace 10.000 millones de años

El episodio fue denominado Gaia-Encélado y ocurrió hace aproximadamente 10.000 millones de años, mucho antes de la formación del Sistema Solar.

La antigua galaxia chocó e interactuó con la Vía Láctea y sus restos terminaron formando parte de la estructura de nuestra galaxia. Aquella gigantesca fusión no solamente aportó estrellas al halo galáctico, sino que también produjo efectos sobre el disco.

El descubrimiento ayudó a modificar la concepción que existía sobre la formación de la Vía Láctea.

Nuestra galaxia dejó de ser entendida como una estructura que evolucionó únicamente de manera gradual. Su historia también está marcada por grandes colisiones, fusiones y la incorporación de otras galaxias.

La evidencia fósil de esas fusiones es justamente el eje del reconocimiento otorgado por la Fundación Kavli a Helmi, Belokurov e Ibata.

El “Nobel” de la astrofísica

Creado en 2008, el Premio Kavli reconoce investigaciones científicas de enorme impacto en tres áreas: astrofísica, nanociencia y neurociencia.

El premio de Astrofísica 2026 había sido anunciado en junio, pero la ceremonia desarrollada en Oslo volvió a poner a Helmi en el centro de la escena internacional.La distinción incluye una medalla de oro y un premio económico conjunto de un millón de dólares por categoría.

Durante su presencia en Noruega, Helmi explicó la importancia que tiene para ella el reconocimiento y dejó una frase que resume su dimensión dentro del mundo científico: “Como no hay Nobel de Astrofísica, esto es lo máximo a lo que se puede llegar”.

Detrás de este reconocimiento internacional hay una historia que tiene un capítulo fundamental en la ciudad de La Plata.

Helmi nació el 6 de octubre de 1970 en Bahía Blanca. Es hija de una madre neerlandesa y un padre egipcio, profesor de química. Su primer contacto con la astrofísica se produjo en Argentina y también tuvo una etapa vinculada al Planetario de Buenos Aires.

En 1994 obtuvo su maestría en Astronomía, con especialización en Física Teórica, en la Facultad de Ciencias Astronómicas y Geofísicas de la UNLP. Su desempeño académico fue excepcional: alcanzó una calificación de 9,94 sobre 10.

Pero su vínculo con La Plata no terminó con la graduación. Después de obtener su doctorado en Astronomía en la Universidad de Leiden, en los Países Bajos, Helmi regresó a la UNLP para realizar una etapa posdoctoral.

Desde allí continuó su carrera científica en Europa hasta convertirse en una de las principales especialistas internacionales en la dinámica y evolución de las galaxias.

La especialidad de Helmi puede explicarse como una suerte de arqueología galáctica. Su trabajo consiste en buscar en el cielo las señales que dejaron acontecimientos ocurridos hace miles de millones de años. Los movimientos de las estrellas, su edad y los elementos químicos que contienen permiten reconstruir acontecimientos que ocurrieron mucho antes de que existiera la Tierra.

El primer gran descubrimiento de su carrera se produjo durante su doctorado. En 1999, Helmi identificó un grupo de estrellas cercanas al Sol cuyos movimientos eran diferentes de los esperados para las estrellas pertenecientes al disco de la Vía Láctea.

La explicación fue extraordinaria: aquellas estrellas eran los restos de una antigua galaxia que había sido incorporada por la Vía Láctea.

El descubrimiento dio origen a las conocidas como “corrientes de Helmi”, consideradas uno de los primeros rastros inequívocos de una antigua fusión galáctica.

Qué sigue investigando

El Premio Kavli no representa el final de la investigación de Helmi. La científica continúa trabajando para reconstruir cómo evolucionó la Vía Láctea y cómo era nuestra galaxia durante sus primeras etapas de formación.

Uno de los grandes objetivos pasa por analizar los nuevos datos obtenidos por Gaia, una misión que permitió registrar información de una cantidad extraordinaria de estrellas y que todavía puede aportar nuevas pistas sobre el pasado de nuestra galaxia.

Helmi también investiga uno de los grandes misterios de la astrofísica: la materia oscura. A través del comportamiento de estrellas y galaxias, los científicos pueden estudiar sus efectos gravitacionales e intentar comprender cómo se distribuye este componente invisible del universo.

Así, una científica nacida en Bahía Blanca y cuya formación estuvo profundamente ligada a La Plata y a la Universidad Nacional de La Plata terminó ayudando a reconstruir la historia de la galaxia en la que se encuentra la Tierra.

Su recorrido internacional comenzó en las aulas y laboratorios de la UNLP. Más de tres décadas después, aquella estudiante de Astronomía se encuentra entre las figuras más destacadas de la ciencia mundial y acaba de recibir uno de los máximos reconocimientos que existen en su disciplina.

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