Estudiantes

Caricaturas del resultadismo

Caricaturas del resultadismo
Leonel Sánchez Alpino
31 May, 2024

Por Leo Timossi.

Estudiantes, último y flamante campeón del fútbol argentino, vigente monarca de la Copa Argentina, aspirante a fin de año al título del Trofeo de Campeones, quedó eliminado de la Copa Libertadores, en la que fue por expectativa, rendimiento, inversión y resultados, la peor participación de su historia.

Esto es, indudable e invariablemente, un fracaso sin precedentes. Ahora bien: ¿es esto un drama?

En el desánimo general, en el deseo de crecer, hay que tener cuidado de no convertirse en una caricatura de la exigencia. Subir la vara está muy bien, pero de ninguna manera esto significa tener que dar un golpe de la mesa contra nuestra idiosincrasia. Estudiantes es, ante todo, humildad. Esfuerzo. Sacrificio. Trabajo.

También gratitud.

Hay un Universo entre valorar y concluir. Hay una identidad que separa al Club de Independiente -su verdadero clásico rival- mucho más profunda que una filosofía de juego: está en entender que la grandeza se construye, se mantiene, se respeta, pero que nunca hay que olvidar cómo nació, de donde viene, que tan frágil es el borde que nos separa de ella.

A solo 53 kilómetros del Hirschi hay un estadio en el que se puede silbar todos los domingos cuando las cosas no salen como uno espera. ¿Cómo les ha ido últimamente? ¿Y antes de eso?

Ser de Estudiantes es también entender que hay lugares y momentos para hacer los balances: este no es uno de ellos.

Maradona nunca se puso la albirroja como jugador, pero alguna vez compartió una frase que define al Club y que describe perfectamente como lo había protegido Bilardo: "A mi me gusta pegarle a la gente cuando tiene las manos arriba. Cuando las tiene bajas, me gusta ayudarla".

Hay que tener mucho cuidado con lo que se dice, cómo se lo dice, dónde se lo dice. A quién…

Cuando salía de 115, un nene lloraba desconsolado abrazado a su papá. Cuando la gente que bajaba rumbo a la salida lo notó, se agolpó a su alrededor abrazándolo, explicándole que esto es Estudiantes, que fuimos felices hace veinte días y que volveremos a serlo, porque de estas cosas siempre salimos mejores. “Pensá que hay gente que esto no lo pudieron decir nunca” le gritaron dos señoras y, al menos por un segundo, el nene sonrío. La escena fue, en la tristeza de la noche, un noble gesto de ternura.

Atrás de ellos, un chico de unos 20 años que bajaba también con el suyo comenzó a gritarle a esos hinchas que “con dos copitas de mierda no había que conformarse” porque “ya teníamos la mentalidad mediocre de los triperos”. “Esto es Estudiantes” –repetía- desafiante. El padre, avergonzado, le pidió que se callara.

Ustedes elijen, a fin de cuentas, que tipo de hinchas quieren ser.

Comentarios