Política
Crece la tensión en las Fuerzas Armadas por el anuncio de Milei para construir una base naval en Tierra del Fuego
El Gobierno anunció un DNU para reforzar los recursos destinados a Defensa y avanzar con una base militar en el extremo sur. Mientras el oficialismo plantea recuperar capacidad estratégica frente al Atlántico Sur y la cuestión Malvinas, militares y especialistas advierten sobre la falta de presupuesto, salarios y equipamiento.
El anuncio de Javier Milei sobre la construcción de una nueva base militar en Tierra del Fuego abrió un fuerte debate puertas adentro de las Fuerzas Armadas. La decisión fue comunicada durante la cadena nacional en la que el Presidente volvió a poner a las Islas Malvinas en el centro de su discurso y anticipó un Decreto de Necesidad y Urgencia (DNU) para aumentar los recursos destinados al Ministerio de Defensa.
La iniciativa apunta a reforzar la presencia argentina en el extremo sur del país, en una zona considerada estratégica por su cercanía con el Atlántico Sur y la Antártida. Sin embargo, dentro de las Fuerzas Armadas aparecen dudas sobre la capacidad real del Estado para sostener ese despliegue con el actual nivel de presupuesto.
El presidente de la Liga Naval, el marino Fernando Morales, consideró que el planteo del Gobierno sobre Malvinas, la Antártida y la necesidad de fortalecer la presencia naval argentina tiene fundamentos desde el punto de vista estratégico.
Sin embargo, cuestionó que esas definiciones puedan concretarse sin un cambio profundo en la política presupuestaria de Defensa.
Morales también marcó una contradicción entre el nuevo discurso presidencial y declaraciones previas de funcionarios del Gobierno que habían planteado que las Fuerzas Armadas contaban con una estructura de personal demasiado grande en relación con el equipamiento disponible.
Según su interpretación, el problema no sería solamente la cantidad de efectivos, sino la falta de recursos para entrenarlos, equiparlos y sostenerlos operativamente.
Uno de los principales cuestionamientos planteados por los militares consultados está relacionado con las condiciones laborales dentro de las Fuerzas Armadas.
Morales sostuvo que resulta difícil hablar de un proceso de reequipamiento si antes no se resuelven cuestiones básicas como los salarios y la atención sanitaria del personal.
En ese sentido, puso como ejemplo la remuneración de los pilotos de F-16 y afirmó que un militar difícilmente pueda asumir los riesgos de una eventual operación si no cuenta con condiciones adecuadas de respaldo económico y sanitario.
A esto se suma la preocupación por el nivel de entrenamiento. Un militar en actividad consultado señaló que el presupuesto actual resulta insuficiente para llevar adelante un proceso acelerado de modernización.
Según esa fuente, el gasto destinado a Defensa ronda el 0,6% del PBI y debería acercarse al 2% para avanzar con un reequipamiento de mayor escala.
Otro de los puntos señalados está relacionado con los fondos destinados al reequipamiento y al entrenamiento.
El militar consultado cuestionó la eliminación del Fondo Nacional de la Defensa (Fondef), mecanismo que había sido creado para garantizar recursos específicos para la modernización de las Fuerzas Armadas.
También denunció una reducción de partidas destinadas a horas de entrenamiento, situación que —según afirmó— repercute directamente en la cantidad de vuelos, navegaciones y actividades de preparación operativa.
En paralelo, mencionó proyectos vinculados a submarinos que permanecen paralizados y cuestionó decisiones relacionadas con instalaciones de la Armada y la actividad aeronaval.
Más allá del anuncio oficial, algunos sectores militares interpretan que la nueva base podría formar parte de una estrategia de cooperación militar más amplia con Estados Unidos.
Un militar retirado consultado planteó que existe una diferencia significativa entre el discurso de fortalecimiento de la Defensa y algunas decisiones que, según su interpretación, implican desprenderse o reducir la presencia estatal en determinados espacios vinculados a las Fuerzas Armadas.
En ese marco aparece una de las principales hipótesis que circulan entre los consultados: que la construcción de una instalación militar en Ushuaia pueda derivar en una mayor participación estadounidense en su mantenimiento y operación.
La comparación utilizada fue la de determinadas bases militares en Europa donde Estados Unidos participa de las tareas de mantenimiento y operación, mientras el país anfitrión conserva parte de la infraestructura y de la gestión.
Por ahora, esa posibilidad forma parte de las sospechas y planteos expresados por fuentes militares consultadas y no constituye un anuncio oficial del Gobierno argentino ni un acuerdo confirmado con Estados Unidos.
Así, el proyecto anunciado por Milei abre dos discusiones simultáneas: por un lado, la necesidad de reforzar la presencia argentina en el Atlántico Sur y frente a la cuestión Malvinas; por otro, la capacidad financiera y operativa de las Fuerzas Armadas para asumir ese desafío sin resolver previamente sus problemas estructurales.