Internacional
El pogo argentino que desconcertó a BTS y dividió a sus fans
Los tres recitales del grupo surcoreano en La Plata dejaron algo más que un fenómeno musical: los saltos y empujones del público argentino sorprendieron a los artistas y abrieron una discusión internacional entre quienes cuestionaron la intensidad del campo y quienes defendieron una costumbre histórica de los recitales locales.
La primera visita de BTS a la Argentina terminó dejando una inesperada discusión dentro de uno de los fandoms más grandes del mundo. No fue por una canción, una declaración ni una polémica entre sus integrantes. El motivo fue algo bastante más cotidiano para cualquier recital argentino: el pogo.
Durante el primero de los tres shows realizados en el Estadio Único Diego Armando Maradona de La Plata, el miércoles 21 de octubre, los saltos y el movimiento del público sorprendieron a los propios integrantes del grupo surcoreano.
La situación llegó a tal punto que Jimin y RM intervinieron desde el escenario para pedir que quienes estaban en el campo dejaran de empujar hacia adelante y mantuvieran cierta distancia por una cuestión de seguridad. El recital continuó sin incidentes registrados.
Lo que para buena parte del público argentino era una escena habitual de un recital multitudinario, para los artistas resultó, al menos inicialmente, difícil de interpretar.
Y ahí comenzó el debate.
El pedido de Jimin que encendió las redes
Jimin fue el primero en manifestar preocupación al observar cómo el público avanzaba hacia las primeras filas mientras saltaba al ritmo de las canciones.
El cantante pidió disminuir los empujones y advirtió que las personas ubicadas junto a la valla podían quedar expuestas a una situación peligrosa. Poco después, RM volvió a intervenir por el mismo motivo.
Durante algunos momentos, incluso esperaron que el público retrocediera antes de continuar con el espectáculo.
Las imágenes de las reacciones de Jimin comenzaron rápidamente a circular por redes sociales y generaron comentarios tanto dentro como fuera de Argentina.
Para una parte de los seguidores internacionales de BTS, los movimientos del campo eran excesivos y podían poner en riesgo a quienes estaban adelante.
Otros usuarios argentinos respondieron que no se trataba de una situación excepcional sino de una forma tradicional de vivir los recitales en el país, especialmente cuando se trata de espectáculos multitudinarios. El debate llegó también a medios fuera de Argentina, que recogieron ambas posiciones.
Dos culturas de recital frente a frente
La sorpresa tiene una explicación que va más allá de BTS.
La experiencia de asistir a un concierto masivo no es idéntica en todas partes del mundo y Corea del Sur y Argentina representan dos tradiciones bastante diferentes.
En los shows surcoreanos es habitual que incluso algunos sectores cercanos al escenario estén organizados con asientos y que el desplazamiento del público esté mucho más limitado.
En Argentina, en cambio, saltar de manera colectiva y moverse durante determinadas canciones forma parte de una tradición extendida en recitales de rock, pop y otros géneros.
Esa diferencia hizo que una misma escena pudiera ser interpretada de dos maneras completamente distintas: celebración para unos y señal de riesgo para otros.
Incluso antes del primer recital ya existían señales de cómo sería la recepción local. Entre los carteles y banderas que circularon en la previa aparecieron referencias al “pogo más grande del mundo”, mientras miles de seguidores anticipaban que cantarían y saltarían durante todo el espectáculo.
El propio equipo de BTS tuvo que explicarlo
La interpretación también cambió dentro del entorno de la banda.
Después de aquel primer concierto, el equipo que acompañaba al grupo les explicó a los artistas que el pogo formaba parte de la cultura argentina de recitales.
La aclaración ayudó a poner en contexto lo ocurrido durante la primera noche y, en las siguientes presentaciones, la relación entre BTS y el público continuó sin que el episodio impidiera el desarrollo de los espectáculos.
De hecho, la intensidad de la recepción argentina terminó siendo uno de los aspectos destacados durante el paso del grupo por el país.
BTS brindó tres recitales agotados en La Plata los días 21, 23 y 24 de octubre, que en conjunto reunieron alrededor de 158.000 personas. Fue además la primera presentación de los siete integrantes en Argentina después de trece años de trayectoria.
De La Plata a las redes internacionales
El episodio trascendió rápidamente al Estadio Único.
Mientras videos del pedido de Jimin y RM circulaban entre las comunidades de ARMY de distintos países, el contraste entre los públicos comenzó a convertirse en parte de la conversación internacional que dejó la gira.
Desde afuera aparecieron cuestionamientos sobre los empujones y el riesgo de las aglomeraciones. Desde Argentina, en cambio, muchos seguidores buscaron diferenciar el pogo entendido como salto colectivo de situaciones en las que una multitud empuja deliberadamente hacia una valla.
La discusión tampoco opacó la recepción general que tuvo el grupo. La prensa de Corea del Sur puso el foco en la magnitud de la convocatoria y en la intensidad con la que el fandom argentino recibió por primera vez a BTS.
Los shows también tuvieron una dimensión poco habitual para La Plata: miles de personas llegaron desde distintos puntos de Argentina y del exterior, con tres fechas agotadas y una capacidad hotelera fuertemente demandada por la llegada del fandom.
Cuando un fenómeno global se encuentra con una costumbre local
La escena dejó una postal curiosa del alcance que tienen hoy los fenómenos culturales globales.
BTS llegó desde Corea del Sur con un espectáculo que recorrió distintas ciudades del mundo y se encontró en La Plata con una forma de vivir los conciertos que no necesariamente responde a los códigos habituales de su público de origen.
Durante unos minutos, esas dos culturas chocaron.
Hubo preocupación desde el escenario, pedidos para bajar la intensidad y una discusión que siguió durante días en redes sociales. Después llegó la explicación: en Argentina, saltar también es una forma de recibir a un artista.
Y quizás esa haya sido una de las historias más particulares que dejó el paso de BTS por La Plata: siete artistas acostumbrados a movilizar multitudes alrededor del planeta descubriendo, en vivo y frente a más de 50.000 personas, que el público argentino también tiene sus propios códigos.