Internacional
Francia y Marruecos: las claves de una relación que excede al fútbol
La histórica relación entre ambos países atravesó décadas de cooperación política y económica, pero las diferencias por el Sahara Occidental, los cambios en la geopolítica internacional y recientes conflictos diplomáticos reavivaron un vínculo que alterna alianzas estratégicas con fuertes crisis.
Francia y Marruecos mantienen una de las relaciones bilaterales más importantes del norte de África y Europa occidental. Sin embargo, detrás de los estrechos lazos comerciales y culturales persiste una historia atravesada por el colonialismo, las disputas territoriales y los cambios en el escenario geopolítico internacional, con el Sahara Occidental como principal eje de conflicto.
El peso del pasado colonial
La relación moderna entre ambos países comenzó a consolidarse a principios del siglo XX, cuando Francia estableció un protectorado sobre Marruecos tras una serie de intervenciones militares y acuerdos con el sultán marroquí.
Ese dominio colonial se extendió hasta mediados de la década de 1950, cuando Marruecos obtuvo su independencia. A diferencia de otros procesos de descolonización, la transición se produjo sin un conflicto armado de gran escala, permitiendo que ambos países conservaran una estrecha relación económica y política.
Actualmente, Francia continúa siendo uno de los principales socios comerciales de Marruecos, con importantes inversiones y una fuerte presencia empresarial en distintos sectores estratégicos.
El Sahara Occidental, el principal foco de disputa
Las mayores tensiones entre ambos gobiernos giran en torno al Sahara Occidental, territorio que permaneció bajo administración española hasta 1975.
Tras la retirada de España, Marruecos reclamó la soberanía sobre la región, mientras que el Frente Polisario impulsó la creación de un Estado independiente, dando inicio a un conflicto que continúa hasta la actualidad.
Hoy Marruecos controla cerca del 80% del territorio, al que denomina "provincias del sur", mientras que el resto permanece bajo influencia del Frente Polisario.
Aunque Naciones Unidas logró establecer un alto el fuego hace décadas, la situación política continúa sin una resolución definitiva.
El giro internacional y el malestar marroquíUno de los puntos de inflexión se produjo en 2020, cuando Estados Unidos reconoció oficialmente la soberanía marroquí sobre el Sahara Occidental.
El respaldo estadounidense modificó el equilibrio diplomático en la región y generó expectativas en Rabat de que Francia adoptara una posición similar. Sin embargo, París mantuvo durante varios años una postura más prudente, lo que fue interpretado por Marruecos como una falta de respaldo de su principal aliado europeo.
Ese mismo acuerdo incluyó el reconocimiento del Estado de Israel por parte de Marruecos, fortaleciendo una nueva alianza regional que también modificó las relaciones internacionales del país africano.
Espionaje, migración y crisis diplomática
Las diferencias aumentaron en 2021 tras revelarse que los teléfonos del presidente Emmanuel Macron y de varios ministros franceses habían sido presuntamente espiados mediante el software Pegasus.
Si bien Marruecos negó cualquier participación, el episodio deterioró aún más la relación bilateral.
Posteriormente, Francia decidió reducir significativamente la entrega de visas para ciudadanos marroquíes, argumentando la falta de cooperación del gobierno de Rabat para recibir migrantes expulsados desde territorio francés.
La medida generó un fuerte malestar tanto en Marruecos como entre la importante comunidad marroquí residente en Francia.Al mismo tiempo, el acercamiento diplomático entre Francia y Argelia —principal respaldo internacional del Frente Polisario— también fue recibido con preocupación por el gobierno marroquí.
El intento de reconstruir la relación
Tras varios años de tensión, ambos gobiernos comenzaron un proceso de acercamiento.
El presidente Emmanuel Macron realizó una visita oficial a Marruecos acompañado por una importante delegación empresarial y firmó acuerdos de cooperación e inversiones por más de 10.000 millones de euros, buscando recomponer un vínculo considerado estratégico para ambos países.
En paralelo, el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas impulsó nuevas negociaciones orientadas a otorgar una autonomía al Sahara Occidental bajo soberanía marroquí, una propuesta rechazada por el Frente Polisario, que continúa reclamando la independencia plena del territorio.
Más de un siglo después del inicio del protectorado francés, la relación entre París y Marruefos continúa marcada por un delicado equilibrio entre la cooperación económica, el legado colonial y los desafíos geopolíticos que siguen condicionando el futuro del norte de África.