Política

“Gobernar bien pero comunicar mal”: un investigador platense analizó una de las excusas favoritas de la política argentina

“Gobernar bien pero comunicar mal”: un investigador platense analizó una de las excusas favoritas de la política argentina
Luciano Neder
07 Sep, 2026

El docente e investigador de la UCALP Diego Furnari estudió 24 episodios de distintas gestiones nacionales entre 2016 y 2025. El trabajo sostiene que la “mala comunicación” aparece con frecuencia como explicación de conflictos cuya raíz estaría en problemas políticos, simbólicos o de gestión.

“El problema no fue la medida, sino cómo se comunicó”. La frase aparece con frecuencia en el discurso político argentino cada vez que una decisión genera rechazo, una crisis interna o un revés electoral. Sin embargo, un trabajo de investigación realizado por un docente e investigador de la Universidad Católica de La Plata (UCALP) puso el foco precisamente sobre esa explicación.

El estudio, elaborado por el doctor Diego Furnari, lleva como título “Entre lo técnico y lo simbólico. La comunicación como chivo expiatorio de la política argentina (2016-2025)” y fue publicado tanto en el repositorio institucional como en la revista académica Question/Cuestión, perteneciente a la Facultad de Periodismo y Comunicación Social de la Universidad Nacional de La Plata.

La investigación analiza de manera cualitativa 24 episodios ocurridos durante distintas gestiones de gobiernos nacionales y busca determinar qué lugar ocupa la comunicación en las explicaciones oficiales frente a conflictos políticos.

Según el trabajo, existe una dinámica recurrente: frente a una medida cuestionada, los gobiernos pueden atribuir las dificultades a una falla comunicacional, como la falta de claridad, una estrategia pedagógica insuficiente o la elección incorrecta del canal.

Para Furnari, esa explicación puede funcionar como una especie de “chivo expiatorio”, porque permite trasladar la discusión desde el contenido de una decisión hacia la manera en que fue presentada públicamente.

El análisis sostiene que, en buena parte de los episodios estudiados, la explicación oficial puso el foco en cuestiones comunicacionales, mientras que las causas identificadas por la investigación estuvieron relacionadas con problemas políticos o simbólicos.

Uno de los datos centrales del trabajo surge de la comparación entre las explicaciones oficiales y el análisis de los casos. De acuerdo con la investigación, en el 75% de los episodios analizados la versión oficial vinculó el conflicto con un supuesto error de comunicación o con una elección inadecuada de los canales.

Sin embargo, el estudio concluyó que en el 100% de los casos examinados existían causas vinculadas con cuestiones políticas o simbólicas, entre ellas medidas impopulares, conflictos internos dentro de las coaliciones gobernantes o dificultades relacionadas con la credibilidad.

El planteo no apunta a negar la importancia de una buena estrategia comunicacional, sino a cuestionar su utilización como explicación suficiente cuando una política pública genera rechazo o fracasa.

Otro de los ejes de la investigación es la relación entre comunicación y gobernanza. El trabajo plantea que pensar la comunicación únicamente como una herramienta técnica destinada a explicar o “vender” una decisión después de haberla tomado supone reducir su importancia dentro de la gestión pública.

Desde esa perspectiva, cuando una política genera una reacción negativa de gran magnitud, el problema no necesariamente estaría en que la sociedad no comprendió el mensaje. También puede existir un problema de confianza entre los gobiernos y los ciudadanos.

Por eso, la investigación advierte que responsabilizar de manera reiterada a la comunicación puede terminar generando un efecto contrario al buscado.

La conclusión del estudio apunta a que convertir la “mala comunicación” en una respuesta habitual frente a los errores de gestión puede terminar debilitando el capital simbólico de los propios gobiernos.

En lugar de utilizar la comunicación como una explicación posterior de los resultados de una política, el trabajo propone asumirla como una dimensión integrada a la toma de decisiones y a la relación entre el Estado y la sociedad.

Desde esa mirada, el desafío para la dirigencia política pasa por abandonar las explicaciones exclusivamente instrumentales y afrontar los conflictos públicos con mayor coherencia, responsabilidad y transparencia.

La investigación de Furnari pone así bajo análisis una frase que se volvió habitual en la política argentina: la idea de que una gestión puede haber tomado las decisiones correctas y que el único problema estuvo en cómo las contó. Según el estudio, detrás de esa explicación pueden existir conflictos políticos mucho más profundos que un simple error de comunicación.

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