Política
Gustavo Carrara: “La mayor preocupación de la gente es el trabajo”
El titular de la arquidiócesis platense advirtió por el aumento de personas que necesitan asistencia para cubrir gastos básicos y señaló que el temor a perder el empleo se convirtió en una de las principales preocupaciones.
El arzobispo de La Plata y presidente de Cáritas Argentina, Gustavo Carrara, analizó el escenario social del país y aseguró que el trabajo se convirtió en una de las principales preocupaciones de las familias. Desde su experiencia al frente de comunidades de barrios populares, sostuvo que cada vez más personas recurren a las parroquias en busca de ayuda para afrontar gastos cotidianos.
Carrara explicó que la última colecta de Cáritas alcanzó los $4.670 millones, un 54% más que el año anterior. Sin embargo, señaló que detrás de esos números existe una realidad que observa cotidianamente en los territorios.
“Vemos más personas que se acercan a pedir ayuda”, afirmó el arzobispo. Según relató, entre quienes concurren a las parroquias hay también sectores medios y medios bajos que perdieron sus empleos o cuyos ingresos dejaron de ser suficientes para afrontar los gastos esenciales.
Entre los pedidos más frecuentes mencionó asistencia para comprar medicamentos, pagar alquileres y afrontar servicios, y remarcó que muchas personas llegan a solicitar ayuda con cierta vergüenza.
Para Carrara, uno de los cambios más significativos en las demandas sociales es el lugar que ocupa actualmente el empleo.
“Lo que más me sorprendió fue que el trabajo desplazara a otros temas que venían liderando las preocupaciones en años anteriores, como las adicciones”, sostuvo.
El arzobispo explicó que la problemática aparece de distintas maneras: personas que no consiguen trabajo, trabajadores que pierden sus empleos y familias que, aun teniendo una ocupación, no logran alcanzar los ingresos necesarios para vivir.
En ese sentido, señaló que también creció el temor a perder el empleo en un contexto que, según su mirada, está afectando especialmente a las pequeñas y medianas empresas.
El arzobispo también cuestionó el freno de obras destinadas a mejorar las condiciones de vida en barrios populares, aunque evitó mencionar directamente al Gobierno nacional.
Según planteó, la interrupción de proyectos relacionados con agua potable, cloacas, electricidad segura, pavimentación, escuelas y centros de salud tiene un impacto directo sobre las familias que viven en esos sectores.
Carrara advirtió además sobre las consecuencias que puede generar la retirada del Estado de determinados territorios y sostuvo que, en esos espacios, pueden ganar terreno organizaciones vinculadas al narcotráfico.
El religioso puso como ejemplo su propia actividad cotidiana en La Plata. Contó que, aunque trabaja en el Arzobispado ubicado cerca de la Catedral, varias veces por semana se traslada a un barrio donde todavía hay familias que viven en construcciones precarias de madera y nylon y, en algunos casos, sin baño.
“Están ahí porque si no tendrían que estar en una calle porque otro lugar no tienen”, relató.
Otro de los puntos de preocupación para Carrara es el futuro laboral de los jóvenes. El arzobispo señaló que muchas veces existen dificultades para acceder a capacitaciones adecuadas, pero consideró que el problema también excede la formación.
En particular, mencionó la pérdida de puestos de trabajo y el impacto que están generando las transformaciones tecnológicas y el avance de la inteligencia artificial sobre el mercado laboral.
A esto sumó el efecto que, a su entender, puede tener el nivel de apertura de las importaciones. Consideró que una mayor competencia con productos provenientes del exterior puede dificultar la situación de empresas nacionales que no logran competir en igualdad de condiciones.
“Las empresas cierran y no necesariamente abren otras al ritmo de las que cierran”, planteó.
Desde La Plata, Carrara sostiene así una mirada centrada en las consecuencias sociales de la situación económica: el acceso al empleo, la pérdida del poder adquisitivo, la vivienda, los servicios básicos y las oportunidades para los jóvenes aparecen, según su experiencia en los barrios, como algunos de los principales desafíos que atraviesan hoy las familias.