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Japón baja el límite de velocidad a 30 km/h en miles de calles para reducir los siniestros viales

Japón baja el límite de velocidad a 30 km/h en miles de calles para reducir los siniestros viales
Luciano Neder
05 Sep, 2026

La nueva normativa reemplaza el límite anterior de 60 km/h en calles urbanas estrechas y alcanza unos 870.000 kilómetros de vías sin línea central. El objetivo es reducir los accidentes graves, especialmente entre niños y adultos mayores.

Japón implementó una importante modificación en sus normas de tránsito y estableció un límite de velocidad de 30 km/h para determinadas calles residenciales, con el objetivo de reducir los accidentes que involucran a peatones y ciclistas.

La medida comenzó a regir esta semana y alcanza a las vías urbanas de menos de 5,5 metros de ancho, sin línea central y que no cuentan con una señal específica de velocidad máxima. De acuerdo con datos difundidos por medios locales, esas características se repiten en aproximadamente 870.000 kilómetros de caminos en todo el país.

El cambio supone reemplazar el límite general anterior de 60 km/h en este tipo de calles y afecta a cerca del 70% de las vías generales japonesas.

La decisión está vinculada con la necesidad de mejorar la seguridad vial en zonas residenciales, donde peatones, ciclistas y automovilistas suelen compartir espacios reducidos.

Si bien Japón registró en 2025 apenas 2.457 muertes por accidentes de tránsito, la cifra más baja de su historia, la evolución en las calles residenciales fue diferente.

Según la Agencia Nacional de Policía, desde 2021 los fallecimientos y las lesiones graves de niños y adultos mayores en este tipo de vías se mantuvieron alrededor de las 300 víctimas anuales. En 2025, además, ese número volvió a crecer por primera vez en tres años.

Las autoridades consideran que las calles residenciales no tuvieron la misma mejora en materia de seguridad que las rutas y avenidas de mayor circulación, por lo que decidieron intervenir sobre uno de los factores más determinantes en la gravedad de los accidentes: la velocidad.

El riesgo de muerte aumenta con la velocidadLos datos oficiales muestran una diferencia significativa entre circular a 30 km/h y hacerlo a velocidades mayores.

En los accidentes en los que un vehículo circula a 30 km/h o menos, la mortalidad de los peatones es inferior al 1%. Cuando la velocidad se ubica entre 30 y 40 km/h, el índice asciende al 2,7%.

Pero entre 50 y 60 km/h, la tasa de mortalidad llega al 17,4%.

Con estos números como referencia, las autoridades japonesas buscan que los conductores reduzcan la velocidad en los sectores donde vehículos y peatones comparten la misma calzada.

El comisionado general de la Agencia Nacional de Policía, Yoshinobu Kusunoki, pidió a los automovilistas extremar las precauciones y prestar especial atención en las calles utilizadas simultáneamente por vehículos, peatones y bicicletas.

La reforma tiene como antecedente un programa implementado en 2011, cuando Japón comenzó a establecer las denominadas “zonas 30” en determinados barrios residenciales y recorridos escolares.

Según datos citados por medios japoneses, esas áreas registraron una reducción del 30% en las muertes y lesiones graves después de la implementación del límite.

El resultado sirvió como argumento para extender ahora la medida a una escala mucho mayor.

Una de las particularidades de la nueva normativa es que no requiere modificaciones en la infraestructura vial en la mayoría de los casos. Tampoco será necesario instalar nuevas señales cuando las calles ya cumplan con los criterios establecidos.

De esta manera, el límite de 30 km/h se aplica automáticamente en los tramos alcanzados por la regulación.

La amplitud de la red involucrada representa ahora uno de los principales desafíos para las autoridades japonesas.

La nueva norma depende en buena medida de que los conductores conozcan cuáles son las calles alcanzadas y respeten el límite establecido. A esto se suma la necesidad de mantener controles suficientes para garantizar su cumplimiento.

Japón apuesta así a una estrategia de seguridad vial basada en reducir la velocidad antes que modificar físicamente miles de calles, especialmente en los barrios donde peatones, ciclistas y automóviles conviven diariamente en espacios estrechos.

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