Sociedad
Murió Chiche Gelblung a los 82 años: la vida del periodista que nunca dejó de desafiar al oficio
Samuel “Chiche” Gelblung murió este miércoles a los 82 años. El periodista falleció durante la mañana en el Sanatorio Los Arcos, en Palermo, donde permanecía internado desde el martes por un cuadro respiratorio. La noticia fue confirmada por su familia.
Con una trayectoria de más de cinco décadas, Gelblung fue una de las figuras más reconocibles y controvertidas del periodismo argentino. Trabajó en gráfica, radio y televisión, dirigió revistas, creó medios digitales y encabezó programas que quedaron en la historia de la televisión.
Hasta sus últimos días se mantuvo activo profesionalmente, pese a haber atravesado varias complicaciones de salud durante el año.
Una infancia difícil que marcó su personalidad
Gelblung nació en Buenos Aires en 1944 y creció en Villa Devoto, dentro de una familia judía de clase media atravesada por la militancia política y las diferencias religiosas.
El apodo “Chiche” surgió durante su infancia. Según contó en distintas entrevistas, se lo pusieron porque era considerado “el chiche de la familia”.
Su adolescencia estuvo marcada por los conflictos familiares y el contexto político de la época. Sus padres militaban clandestinamente y su abuelo paterno había sido tesorero del Partido Comunista. A los 14 años decidió abandonar su casa.
Sin terminar el colegio, pasó por distintos trabajos y llegó a desempeñarse como vendedor ambulante. También vivió en un depósito de huevos y, durante su juventud, comenzó a recorrer el mundo de manera autodidacta.
Uno de los episodios que más recordó de aquellos años fue haber perdido a dos amigos de la infancia en hechos violentos, algo que, según explicó, significó para él el final de su niñez.
El comienzo de una carrera que atravesó todos los medios
Su ingreso al periodismo estuvo acompañado por una historia tan particular como su personalidad. Después de vender la Enciclopedia Británica, pudo viajar por Europa cuando todavía era adolescente. A los 16 años ya había conocido Londres, París, Roma, Ámsterdam y Lisboa.
En 1966 ingresó como pasante a Editorial Atlántida. Allí consiguió una de sus primeras grandes oportunidades al infiltrarse en una reunión privada con el expresidente Arturo Illia.
En sus comienzos utilizó el seudónimo Mariano Ovejero para firmar algunas publicaciones. También tuvo un breve paso por el tango y llegó a presentarse en La Botica del Ángel, aunque finalmente eligió el periodismo como profesión.
Su recorrido por la prensa gráfica incluyó la dirección de la revista Gente entre 1975 y 1981 y, posteriormente, de La Semana. En esas publicaciones impulsó un estilo basado en investigaciones, impacto visual y cercanía con el público.
Gelblung nunca ocultó su vínculo con el llamado periodismo amarillo. Defendía la idea de que existía una única manera de ejercer el oficio y reivindicaba la utilización de recursos propios de los tabloides británicos.
La televisión y los programas que marcaron una época
El desembarco de Gelblung en televisión se produjo cuando ya tenía 50 años. Alejandro Romay fue una de las figuras que apostó por su incorporación a la pantalla y le permitió desarrollar producciones de gran despliegue.
Durante los años 90 alcanzó una enorme popularidad con Memoria, emitido por Canal 9. El ciclo se caracterizó por investigaciones, entrevistas y contenidos que combinaban periodismo, espectáculo y experimentación.
Entre sus trabajos más recordados estuvieron las investigaciones sobre el estafador Ricardo Gil Lecha y una cobertura destinada a cuestionar la supuesta autopsia de un extraterrestre vinculada con Roswell.
Su estilo también se trasladó a la radio. A lo largo de su carrera pasó por emisoras como La Red, Continental, Radio 10, Radio Rivadavia y La 100.
Más adelante participó en la creación de medios digitales como Minuto Uno, Infoveloz y Rating Cero.
Un periodista que nunca dejó de viajar
La curiosidad fue una de las palabras que mejor definieron a Gelblung. Durante décadas realizó coberturas en algunos de los escenarios más complejos del mundo y estuvo presente en conflictos como Vietnam, Biafra, la Guerra de los Seis Días y Yom Kipur.
En 2022, con 79 años, viajó a Ucrania para cubrir la guerra. Para entonces continuaba defendiendo la idea de que un periodista debía estar presente allí donde ocurrían los acontecimientos.
Su mirada sobre la profesión también fue cambiando con el tiempo. Criticaba la creciente homogeneización de los canales de televisión y lamentaba lo que consideraba una pérdida de análisis y de referencias históricas.
Cristina Seoane, el gran amor de su vida
La vida personal de Gelblung estuvo marcada especialmente por su relación con Cristina Seoane, a quien conoció durante su etapa en la revista Gente.
La pareja atravesó separaciones, reconciliaciones e infidelidades. Gelblung reconoció públicamente haber sido un “infiel serial”, pero también sostuvo en reiteradas oportunidades que Seoane fue la persona por la que más luchó.
Se casaron en 1977 y tuvieron tres hijos: Maggie, Mary y Federico. Con el paso de los años, la relación se consolidó durante más de cuatro décadas.
Gelblung definía a Seoane como “el gran amor de mi vida” y destacaba su inteligencia, solidaridad y ternura. Para él, el amor había sido una herramienta fundamental para atravesar las dificultades.
Sus problemas de salud y el deseo de vivir 200 años
Durante los últimos años, Gelblung enfrentó diferentes problemas de salud. Atravesó episodios de sepsis y neumonía, además de insuficiencia renal y varias internaciones.
Sin embargo, continuó trabajando y mantuvo una agenda intensa. Incluso en 2026 seguía al frente de sus espacios periodísticos.
Su personalidad también estuvo atravesada por proyectos y excentricidades. Llegó a contar que había acumulado hasta 3.000 lapiceras y 1.000 corbatas. A los 79 años se anotó como voluntario para un eventual viaje a la Luna.
El periodista hablaba de la muerte con una mezcla de humor y preocupación. Reconocía tenerle miedo, pero aseguraba que vivía cada día como si fuera a llegar a los 200 años.
Un legado que queda en el periodismo argentino
En 2025 recibió una distinción al mejor programa de magazine en los Martín Fierro de Cable por su trabajo en Crónica TV. Durante la ceremonia estuvo acompañado por Cristina Seoane y volvió a mostrar el estilo que lo acompañó durante toda su carrera.
Hasta el final sostuvo que quería continuar trabajando y que todavía tenía proyectos pendientes, entre ellos la idea de volver a lanzar un diario en papel.
“Uno tiene la edad de sus proyectos” fue una de las frases que mejor resumió su filosofía.
Con su muerte, el periodismo argentino pierde a una figura que durante más de 50 años buscó romper moldes. Polémico, exigente, irreverente y siempre dispuesto a buscar una historia, Chiche Gelblung construyó una carrera atravesando generaciones, formatos y tecnologías sin abandonar aquello que consideraba el motor de su profesión: la curiosidad.