Punto capital
Pruebas PISA y educación en La Plata: los docentes advierten sobre las dificultades que llegan a las aulas
Los resultados de la evaluación internacional volvieron a poner bajo la lupa el nivel de aprendizaje de los adolescentes argentinos. En La Plata, docentes y directivos señalan problemas cotidianos vinculados con matemática, autonomía y trayectorias escolares, aunque reclaman analizar los datos en contexto y sostienen que el deterioro no puede explicarse por una sola causa.
Los resultados de las últimas pruebas PISA volvieron a generar preocupación por el desempeño educativo de los adolescentes argentinos. El diagnóstico internacional puso nuevamente el foco en las dificultades para alcanzar los aprendizajes considerados básicos y abrió una discusión que también atraviesa a las escuelas secundarias de La Plata.
¿Qué ocurre puertas adentro de las aulas? ¿Los resultados que aparecen en las evaluaciones internacionales se corresponden con lo que observan diariamente docentes y directivos? Para quienes trabajan en las escuelas, existen dificultades concretas, pero también advierten que el escenario es mucho más complejo que una tabla de posiciones.
Docentes y coordinadores pedagógicos, plantean que resulta difícil establecer comparaciones directas entre los conocimientos de los adolescentes de hace 20 años y los actuales.
Sin embargo, reconocen que existe una percepción extendida entre los docentes respecto de las dificultades que presentan muchos estudiantes de alrededor de 15 años.
Para los maestros, el problema no pasa solamente por los resultados de PISA, sino por cuestiones estructurales del sistema educativo. Entre ellas mencionaro. la falta de acompañamiento, el debilitamiento de la autoridad pedagógica y la discontinuidad de las políticas educativas.
En ese sentido, sostuvieron que las evaluaciones internacionales permiten detectar desigualdades y establecer comparaciones, pero no responden por sí mismas una pregunta fundamental: qué debería aprender un estudiante argentino y cómo debería garantizarse ese aprendizaje.
Los docentes consideran que uno de los principales problemas es la ausencia de acuerdos educativos sostenidos en el tiempo sobre los contenidos prioritarios, las formas de evaluación y las estrategias a implementar cuando los aprendizajes no se alcanzan.
Desde el Colegio Nacional de la UNLP, su directora Ana María García Munitis también pidió analizar los resultados con cuidado.
La directora reconoció que existe una caída general en el rendimiento de los estudiantes, aunque señaló que el fenómeno no es exclusivamente argentino y atraviesa a otros países de América Latina y Europa.
Para García Munitis, antes de realizar conclusiones definitivas es necesario considerar que cambiaron las características de los estudiantes y que existen múltiples variables que pueden incidir sobre los resultados.
La discusión, de esta manera, no queda limitada a cuánto sabe un adolescente a los 15 años, sino que también involucra las condiciones en las que aprende, las características de las escuelas y los cambios sociales y culturales de los últimos años.
Otro de los aspectos que aparece en el diagnóstico de los docentes platenses es el impacto del nuevo Régimen Académico de la secundaria bonaerense.
Señalan que muchos adolescentes llegan a la escuela media sin contar con el nivel de autonomía que requiere el formato actual.
Según explicaron el régimen contempla nuevas formas de cursada y recursada para los estudiantes que no alcanzan los aprendizajes en determinadas materias. A su entender, esto puede generar que algunos alumnos acumulen espacios curriculares pendientes y se retrasen respecto de su grupo de compañeros.
Tambien sostienen que la intención de evitar el abandono escolar plantea, al mismo tiempo, un desafío para las instituciones cuando no existen suficientes recursos para acompañar las distintas trayectorias.
En particular, señalan las dificultades de trabajar con cursos numerosos y con escasos equipos de apoyo. Para Silvosa, buena parte de la responsabilidad termina recayendo sobre los docentes, que deben atender situaciones muy diferentes dentro de una misma aula.
La tensión, según su análisis, aparece entre el objetivo de garantizar la permanencia de los estudiantes en el sistema y la necesidad de sostener condiciones que permitan una enseñanza de calidad.
La preocupación tampoco se limita a las pruebas de conocimiento. Desde la Asociación de Institutos de Enseñanza Privada de la República Argentina (AIEPA) señalaron que el deterioro educativo también puede observarse en indicadores vinculados con el ausentismo y la convivencia escolar.
La entidad planteó que los resultados argentinos deben ser analizados dentro de un escenario internacional más amplio, pero consideró que la magnitud del retroceso obliga a pensar respuestas desde las políticas educativas.
Entre las prioridades mencionadas aparecen la reducción del ausentismo, el fortalecimiento del vínculo entre las escuelas y las autoridades educativas, la mejora de las condiciones materiales y pedagógicas y la construcción de políticas de Estado que puedan mantenerse más allá de los cambios de gestión.
La discusión excede a las pruebas PISA. Los resultados internacionales funcionan, en definitiva, como una fotografía de una parte del sistema educativo. Pero en las escuelas de La Plata, docentes y directivos advierten que detrás de esos números existe una realidad cotidiana mucho más amplia.
Las dificultades en matemática y comprensión, la falta de autonomía, el ausentismo, las trayectorias escolares discontinuas y las condiciones de enseñanza forman parte de un mismo debate.
La pregunta que queda planteada no es solamente cuánto saben los estudiantes cuando llegan a los 15 años, sino qué herramientas reciben durante toda su trayectoria para alcanzar esos aprendizajes y qué recursos tiene el sistema para acompañarlos cuando no lo consiguen.
Para los especialistas y docentes consultados, transformar ese diagnóstico en una mejora concreta requiere algo que excede ampliamente una evaluación internacional: acuerdos pedagógicos de largo plazo, recursos, acompañamiento y políticas educativas sostenidas en el tiempo.