Internacional
Trump cuestionó la elección de Brasil pero dijo que se lleva bien con Lula
El presidente de Estados Unidos calificó como “muy corrupto” el proceso electoral brasileño, aunque negó haber apoyado formalmente a Flávio Bolsonaro y aseguró que mantiene una buena relación con Lula. El resultado también reconfigura el tablero político regional y deja a Javier Milei aislado entre los mandatarios sudamericanos que aún no reconocieron públicamente la victoria.
Donald Trump rompió el silencio tras el triunfo de Luiz Inácio Lula da Silva en el balotaje de Brasil y lanzó fuertes cuestionamientos sobre el proceso electoral, aunque evitó avanzar sobre una posible intervención de Estados Unidos.
El mandatario norteamericano sostuvo que los comicios le dieron una “imagen muy mala” y los calificó como “amañados” y “muy corruptos”. Al mismo tiempo, aclaró que no había tomado partido formalmente por ninguno de los candidatos y aseguró que mantiene una buena relación con Lula.
Las declaraciones llegaron después de una elección que terminó con la reelección del presidente brasileño y que abrió una nueva etapa política en la principal economía de América Latina.
Bolsonaro cuestionó el resultado
Flávio Bolsonaro rechazó inicialmente el desenlace del balotaje y puso el foco sobre la decisión judicial que extendió por dos horas el horario de votación debido a problemas registrados durante la jornada electoral.
El candidato derrotado sostuvo que la modificación había alterado las condiciones del proceso y anunció que recurriría a la Justicia para pedir la anulación de los comicios.
Sin embargo, el Tribunal Superior Electoral defendió la transparencia del escrutinio. Su presidente, Kassio Nunes Marques, manifestó confianza en el proceso y ratificó la victoria de Lula, quien asumirá su nuevo mandato el 5 de enero de 2027.
Una remontada histórica
El triunfo de Lula se produjo después de haber quedado por debajo de Bolsonaro en la primera vuelta.
Entre ambas instancias, el mandatario sumó alrededor de 10,2 millones de votos adicionales, mientras que su rival incorporó unos 3,68 millones.
La diferencia final fue de aproximadamente 4,38 millones de sufragios a favor del presidente reelecto.
El aumento de la participación y la reducción de los votos blancos y nulos también resultaron determinantes para modificar el escenario de la primera vuelta.
El resultado también golpea la estrategia de Washington
Más allá de la disputa electoral interna, la continuidad de Lula modifica el escenario geopolítico regional.
El mandatario brasileño sostiene una política exterior de mayor autonomía frente a Washington, con una estrategia de no alineamiento y vínculos comerciales profundos con China, además de una participación activa dentro de los BRICS.
Una victoria de Bolsonaro habría acercado a Brasil a algunas de las iniciativas regionales impulsadas por Estados Unidos, especialmente en materia de seguridad y cooperación militar.
Con Lula reelecto, Washington deberá sostener una relación con un gobierno que busca preservar márgenes propios de decisión en política exterior.
Milei quedó al margen de los reconocimientos regionales
El resultado también generó una particular situación para la Argentina.
Javier Milei no reconoció públicamente la victoria de Lula durante las horas posteriores al balotaje, mientras que tampoco hubo inicialmente comunicados de la Cancillería ni de la representación diplomática argentina en Brasilia.
El silencio contrastó con las reacciones de otros mandatarios sudamericanos, incluidos dirigentes de derecha que felicitaron al presidente brasileño pese a mantener diferencias políticas con él.
Entre quienes reconocieron el resultado estuvieron José Antonio Kast, Keiko Fujimori, Rodrigo Paz y Abelardo de la Espriella. También hubo mensajes desde México, Uruguay, Paraguay, Ecuador, Guatemala, República Dominicana, Cuba y Venezuela.
Un nuevo escenario regional
La reelección de Lula no sólo garantiza continuidad política en Brasil. También obliga a recalcular estrategias en Washington y en los gobiernos de América Latina.
Trump eligió cuestionar la limpieza del proceso, pero evitó anunciar medidas concretas y reconoció que mantiene una buena relación personal con el presidente brasileño.
Mientras tanto, Brasil se prepara para un nuevo mandato de Lula en un escenario interno complejo, con fuerte presencia opositora en el Congreso y una política exterior que continuará buscando autonomía entre Estados Unidos, China y los principales bloques regionales.