Punto capital
El impacto económico millonario de BTS en La Plata: una forma de pensar el turismo que va más allá de los grandes eventos
Los tres shows de la banda surcoreana movilizaron un gasto estimado de $53.000 millones, sin contar las entradas, y llevaron a más de 130.000 personas a visitar la ciudad por primera vez. La ocupación hotelera, la gastronomía, el transporte y los paseos turísticos estuvieron entre los sectores alcanzados por una convocatoria que abre el debate sobre cómo convertir los grandes eventos en una política de desarrollo local.
La Plata acaba de atravesar uno de los acontecimientos musicales de mayor convocatoria de su historia reciente. Los tres recitales de BTS, realizados el 21, 23 y 24 de octubre en el Estadio Único Diego Armando Maradona, reunieron a más de 160.000 espectadores y generaron un movimiento económico estimado en $53.000 millones, sin incluir el valor de las entradas.
Las cifras surgen del informe Perfil del visitante e impacto económico, elaborado por el Observatorio de Datos Productivos de la Secretaría de Producción e Innovación Tecnológica de la Municipalidad de La Plata junto con el Laboratorio de Desarrollo Sectorial y Territorial de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP).
El relevamiento permite dimensionar la importancia turística de la llegada del grupo surcoreano: el 96% del público no residía en La Plata y más de 130.000 personas conocieron la ciudad por primera vez. De ellas, aproximadamente 113.000 llegaron desde 21 provincias argentinas y otras 17.000 viajaron desde 11 países de América Latina.
El fenómeno tuvo repercusiones en hoteles, alquileres temporarios, restaurantes, comercios y servicios de transporte. Pero también dejó un interrogante para el futuro: cómo aprovechar la exposición que consiguió la capital bonaerense para consolidarla como destino turístico y sede de grandes producciones internacionales.
BTS en números: cuánto gastaron los visitantes en La Plata
El estudio estimó que los tres recitales convocaron a más de 48.000 turistas que pasaron al menos una noche en la ciudad y a unos 107.000 excursionistas que asistieron a los espectáculos sin pernoctar. La diferencia es importante para analizar el impacto: mientras los primeros permanecieron durante varios días y pudieron distribuir sus consumos en distintos rubros, los segundos concentraron buena parte de sus gastos en el traslado, la entrada y las actividades vinculadas con el recital.
El gasto promedio estimado fue de $700.000 por turista y de $93.000 por excursionista. En conjunto, el consumo atribuido a los visitantes alcanzó los $53.000 millones, de acuerdo con el relevamiento, que excluye expresamente el dinero destinado a comprar entradas.
La estadía promedio de quienes se alojaron en La Plata fue de 3,5 noches. Entre ese grupo, el 72,7% eligió hoteles; el 9,3% alquiló departamentos; el 8,1% se hospedó en viviendas de familiares o amigos; y el resto se distribuyó entre hosterías, posadas y casas alquiladas.
Según detalla el relevamiento, una parte del público permaneció en la ciudad durante varios días, con oportunidades adicionales de consumo en establecimientos gastronómicos, comercios y espacios turísticos.
Respecto a la movilidad, el informe también consignó que el 77% de los visitantes contrató algún servicio de transporte para llegar a La Plata. Entre las modalidades utilizadas aparecieron los vehículos particulares, los vuelos con posterior traslado por tierra hasta La Plata, los micros interurbanos y los trenes, además de otros servicios de traslado.
Una ciudad que miles de personas conocieron por primera vez
Uno de los datos más relevantes para medir el efecto turístico de BTS es la cantidad de personas que visitaron La Plata por primera vez. Según el informe, el 85,7% de los turistas que pernoctaron en la ciudad no la conocía previamente. Entre los excursionistas, la proporción fue del 70,6%.
La diferencia permite observar que el espectáculo funcionó como una puerta de entrada para públicos que, en otras circunstancias, quizá no hubieran elegido la capital bonaerense como destino.
La mayoría de los visitantes argentinos llegó desde distintos puntos de la provincia de Buenos Aires y desde la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. También se registró público de Córdoba, Santa Fe y otras jurisdicciones del país. En el plano internacional, el relevamiento identificó asistentes provenientes de países latinoamericanos como Uruguay, Paraguay, Brasil, Chile, Perú, Bolivia y México, entre otros.
Para la ciudad, el desafío consiste en que ese primer contacto no termine cuando concluye el recital. La posibilidad de que quienes llegaron por BTS regresen para recorrer sus atractivos culturales, conocer su patrimonio arquitectónico o participar de otros eventos es una de las oportunidades que deja la convocatoria.
Museos, paseos y cultura coreana: el impacto más allá del estadio
El movimiento turístico también se extendió a las actividades que los visitantes realizaron durante su estadía. Entre quienes aprovecharon el viaje para hacer otras propuestas, el 78,7% visitó museos, mientras que el 12,9% participó de actividades nocturnas y el 6,5% eligió opciones recreativas.
En paralelo, la ciudad organizó actividades culturales vinculadas con Corea del Sur. El ciclo “Hola Corea”, desarrollado en el Pasaje Dardo Rocha con participación municipal y del Centro Cultural Coreano, incluyó talleres, música, danza y propuestas relacionadas con el K-pop y otras expresiones artísticas del país asiático.
La iniciativa amplió la experiencia de quienes llegaron por la banda y ofreció alternativas para el público local. De esa manera, el fenómeno musical se articuló con una agenda cultural que permitió explorar otros aspectos de la cultura surcoreana.
El vínculo entre los grandes recitales y la oferta turística es relevante para La Plata porque permite pensar una estrategia que no dependa exclusivamente de la realización de un espectáculo. Los museos, los edificios patrimoniales, los espacios culturales y la gastronomía pueden formar parte de una propuesta destinada a prolongar las estadías y motivar nuevas visitas.
El balance deja, en definitiva, dos resultados concretos: un movimiento turístico y económico extraordinario y la llegada de miles de personas que descubrieron La Plata por primera vez. El paso de BTS mostró la capacidad de la ciudad para recibir grandes producciones internacionales. El desafío que comienza ahora es transformar esa exposición en nuevas visitas, más actividad para los prestadores locales y una estrategia turística capaz de sostener sus efectos más allá de las tres noches de recitales.