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El Senado de Brasil aplazó el proyecto de Lula para reducir la semana laboral sin bajar salarios

El Senado de Brasil aplazó el proyecto de Lula para reducir la semana laboral sin bajar salarios
Luciano Neder
04 Sep, 2026

Una comisión había aprobado la iniciativa para reemplazar el esquema de seis días de trabajo por cinco, pero el presidente del Senado, Davi Alcolumbre, no incluyó la propuesta en la agenda del pleno. El oficialismo buscará retomar el debate después de las elecciones.

El Senado de Brasil postergó el tratamiento de una de las principales iniciativas impulsadas por el presidente Luiz Inácio Lula da Silva: la reducción de la semana laboral sin una disminución de los salarios. La propuesta, conocida como “6x1”, busca terminar con el esquema de seis días de trabajo por uno de descanso y avanzar hacia una jornada semanal de cinco días.

Una comisión del Senado había dado luz verde a una enmienda constitucional vinculada con la iniciativa. Sin embargo, el presidente de la Cámara Alta, Davi Alcolumbre, decidió no incorporar el proyecto al temario de la sesión plenaria del jueves.

El mandatario había convertido la reducción de la jornada laboral en uno de los principales ejes de su discurso dirigido a los trabajadores.

El presidente brasileño reaccionó con dureza al freno legislativo y apuntó contra sectores opositores vinculados a su principal rival electoral.

A través de una publicación en X, Lula sostuvo que la oposición había trabajado para impedir el avance de la enmienda constitucional y cuestionó que uno de los referentes del bloqueo estuviera vinculado a la campaña de su adversario.

El escenario electoral agrega presión al debate. Una encuesta de Datafolha difundida esta semana mostró a Lula con una ventaja mínima frente a Flávio Bolsonaro en un eventual balotaje: 46% contra 44%. El margen de error es de dos puntos porcentuales, por lo que la diferencia configura un escenario de empate técnico.

Mientras el oficialismo intenta avanzar con la reducción de la semana laboral, sectores vinculados a Bolsonaro respaldan una propuesta diferente.

La iniciativa alternativa plantea otorgar a los trabajadores una mayor capacidad para negociar directamente con sus empleadores la organización de sus horarios y jornadas laborales.

El propio Bolsonaro había suspendido parte de sus actividades de campaña durante la semana, aunque sus aliados trabajaron en Brasilia para evitar que la propuesta impulsada por Lula llegara al recinto.

Para la oposición, una eventual aprobación de la reforma representaría una importante victoria política para el presidente en plena campaña electoral.

El freno a la reforma laboral se produjo después de que el Congreso brasileño aprobara durante la semana otros proyectos considerados prioritarios por el Gobierno.

Entre ellos se encuentran una iniciativa destinada a acelerar la instalación de grandes centros de datos y una legislación sobre minerales críticos que amplía el control del Estado sobre determinados acuerdos vinculados con la actividad minera.

El Senado también avanzó con la eliminación permanente de un impuesto sobre determinadas importaciones de bajo valor.Sin embargo, para el Gobierno, la reforma de la jornada laboral continúa siendo uno de los principales objetivos políticos.

El líder del Gobierno en el Congreso, Randolfe Rodrigues, anticipó que el oficialismo intentará convencer a Alcolumbre para convocar una sesión extraordinaria a finales de septiembre y discutir específicamente la iniciativa.

No obstante, reconoció que las posibilidades de aprobación podrían aumentar después de la primera vuelta electoral, cuando los senadores regresen a Brasilia.

El proyecto tiene un requisito especialmente exigente por tratarse de una enmienda constitucional: necesita al menos 49 votos de los 81 integrantes del Senado en cada una de las dos rondas de votación.

El oficialismo decidió no arriesgarse a llevar el proyecto al recinto sin tener asegurado el respaldo necesario.

“Los trabajadores llevan esperando una cuestión como esta desde 1988”, sostuvo Rodrigues, quien explicó que el Gobierno no contaba con las garantías suficientes para asegurar los votos.

De esta manera, una de las principales banderas laborales de Lula quedó temporalmente frenada en el Senado, mientras Brasil se encamina a una elección presidencial marcada por una disputa cada vez más ajustada.

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