Gimnasia
Griguol, el Maestro que transformó para siempre a Gimnasia
En sus tres etapas, marcó una época que transformó para siempre la mentalidad de los hinchas triperos.
Por Nicolás Bulacio.
El 4 de septiembre de 1934 nació Carlos Timoteo Griguol. Con el paso de los años, su nombre quedaría ligado para siempre a la historia de Gimnasia y, especialmente, a una forma de entender el fútbol y la vida que trascendió generaciones.
En 1994, después de la salida de Roberto Perfumo, Griguol asumió la conducción de un Gimnasia que comenzaba a convivir con la preocupación de los promedios. Pero algo cambió rápidamente. El equipo recuperó confianza, mejoró su rendimiento y, casi sin darse cuenta, el Club empezó a mirar hacia adelante con otra mentalidad.
El punto más alto de aquel proceso, para muchos Triperos, llegó con el equipo del Clausura 1996. Enzo Noce, Jorge San Esteban, Guillermo Sanguinetti, Guillermo y Gustavo Barros Schelotto, José Albornoz, Sergio Dopazo, Guillermo Larrosa, Alberto Márcico y Roberto Sosa fueron algunos de los nombres de un plantel que quedó grabado en la memoria de los hinchas.
Fue un Gimnasia protagonista, capaz de jugar bien y convertir grandes actuaciones en resultados inolvidables. El 6-0 ante Boca en la Bombonera es, quizás, la imagen más recordada de aquel campeonato, aunque no fue la única goleada que disfrutó el pueblo Tripero: también estuvieron el 6-0 frente a Racing, el 4-0 contra Rosario Central y el 4-2 ante Newell's, en el Bosque.
Pero reducir el legado de Griguol a los resultados sería quedarse solamente con una parte de su historia.
El Maestro tenía una manera particular de formar futbolistas. Para él, el jugador no debía pensar únicamente en el próximo partido. Tenía que prepararse para la vida. Por eso insistía con que estudiaran, terminaran el secundario y construyeran un futuro más allá del fútbol.
También tenía una enseñanza que quedó marcada en quienes trabajaron con él: el primer sueldo debía servir para asegurarse una vivienda antes que para comprar un auto. Primero lo necesario. Después, todo lo demás.
Esas pequeñas grandes lecciones fueron parte de una filosofía que acompañó a muchos jugadores que pasaron por Gimnasia durante los años 90 y los primeros años del nuevo siglo.
Por eso, cuando se habla de Carlos Timoteo Griguol, no alcanza con hablar de un entrenador, de un equipo o de un campeonato. Hay que hablar de una manera de sentir y de vivir el fútbol.
Griguol dejó una marca profunda en Gimnasia. Cambió su mentalidad, construyó equipos que quedaron en la memoria y, sobre todo, dejó enseñanzas que continúan vigentes.
Por eso fue, es y será el Maestro.