Punto capital
La canasta platense bajo la lupa: los productos que más aumentaron
Un relevamiento de la UNLP comparó los precios de 41 alimentos entre julio de 2025 y julio de 2026. La cebolla aumentó 138% y la papa 110%, mientras que yerba, café y huevos tuvieron subas de un dígito. Los duraznos en conserva fueron el único producto que bajó de precio.
La evolución de los precios en La Plata mostró fuertes diferencias durante el último año. Mientras algunos alimentos básicos registraron aumentos superiores al 100%, otros tuvieron incrementos muy por debajo de la inflación e incluso hubo un producto que terminó más barato que doce meses atrás.
Los datos surgen de un relevamiento mensual realizado por el Laboratorio de Desarrollo Sectorial y Territorial de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP), que analiza los precios en comercios y supermercados de la ciudad.
El estudio contempla 41 productos de consumo habitual de almacén, verdulería, carnicería y pescadería y, en esta oportunidad, comparó los valores registrados entre julio de 2025 y julio de 2026.
La cebolla encabezó ampliamente el ranking de aumentos. Su precio registró una suba del 138% interanual, al pasar de $749 a $1.765,67 por kilo. En segundo lugar quedó la papa, que aumentó un 110%: pasó de $1.096 a $2.299 por kilo.
La magnitud de estas subas contrasta con la evolución general de los precios. Según los datos del INDEC, durante el período analizado la inflación interanual fue del 33,8%, mientras que el rubro de alimentos y bebidas no alcohólicas acumuló un incremento del 34,5%.
Sin embargo, nueve de los 41 productos relevados en La Plata aumentaron por encima de ese nivel.
El relevamiento también registró fuertes incrementos en distintos productos de consumo cotidiano.
El jamón cocido aumentó un 73%, mientras que el aceite de girasol subió un 52%, pasando de $4.600,50 a $6.979,50.
Entre los cortes de carne vacuna, el asado tuvo una variación del 44% y llegó a $14.789,33 por kilo. La nalga aumentó un 41%, hasta $19.762,67, mientras que la carne picada registró una suba del 40% y alcanzó los $12.187.
El dato aparece en un contexto de retracción del consumo de carne. A pesar de una demanda más debilitada, varios de los principales cortes relevados mantuvieron incrementos por encima de la inflación general.
También aumentaron por encima o cerca del nivel general las tapas para tarta, con una suba del 37%, y el pan francés tipo flauta, que registró un incremento del 34%.
En el otro extremo aparecen alimentos cuyos precios tuvieron variaciones considerablemente menores.
La yerba mate aumentó apenas un 8%, mientras que el café instantáneo subió 6% y los huevos de gallina tuvieron un incremento del 5%.
El caso más llamativo fue el de los duraznos en conserva, único producto de los 41 analizados que registró una variación negativa: su precio cayó un 3% durante el período.
También quedaron por debajo de la inflación general el pollo, que aumentó 22%, y la leche, con una suba del 21%.
Entre los productos con aumentos moderados aparecen además el queso port-salut, la mermelada, las facturas y el yogur, todos con incrementos del 29%.
El agua mineral y el azúcar aumentaron 28%, mientras que la manteca, las galletitas, la zanahoria, el queso rallado y la gaseosa tuvieron variaciones de entre 23% y 26%.
Por su parte, la banana aumentó 11%, la harina de trigo 16% y el puré de tomate 15%.
Más allá del promedio general, el relevamiento de la UNLP vuelve a poner el foco en uno de los fenómenos que caracterizan a la inflación: la dispersión de precios.Agustín Lódola, director del equipo de investigación de la Facultad de Ciencias Económicas, señaló que, aunque existe una desaceleración en la evolución general de los precios, todavía persisten importantes diferencias entre productos.
"En el último año, los alimentos variaron por debajo del nivel general de precios, pero aún persiste uno de los problemas de la inflación, que es la variabilidad de precios”, explicó.
En la práctica, esto significa que el promedio de la inflación alimentaria no necesariamente representa lo que sucede con cada compra cotidiana.
En las góndolas platenses pueden convivir productos que aumentaron más del 100% con otros que tuvieron incrementos de un dígito y hasta alimentos cuyo precio terminó bajando.
Para los consumidores, la diferencia resulta concreta: el impacto sobre el bolsillo depende cada vez más de qué productos componen el changuito y de cómo evolucionó el precio de cada uno durante el último año.